El acuerdo entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner para conformar una lista de unidad en el peronismo bonaerense responde más a la urgencia de evitar fracturas que a un proyecto político común. La pulseada interna redefine liderazgos y expone las tensiones de cara al futuro.
La conducción del PJ bonaerense fortalece al gobernador, pero también lo ata a un territorio que exige dedicación plena. Su eventual salto presidencial dependerá de si logra soltar la provincia o quedar atrapado en ella.
Máximo Kirchner y el retroceso de La Cámpora
El nuevo rol de Máximo en el Congreso partidario es leído como un “premio consuelo” en La Plata. Aunque mantiene influencia, su desplazamiento marca un cambio en la correlación de fuerzas dentro del kirchnerismo.
Una unidad sin proyecto
La lista de unidad evita la fractura, pero carece de objetivos estratégicos a futuro. Se trata de un pacto de supervivencia que busca blindar al peronismo bonaerense en un escenario nacional incierto.


