«Tenés palantires para ver el futuro, pero en el espejo ves un boludo». Un grupo de manifestantes disfrazados del mago de El Señor de los Anillos se plantó frente a la residencia del magnate en Palermo Chico. La ironía es perfecta: Thiel bautizó su empresa de vigilancia de datos con nombres de la saga de Tolkien. Los manifestantes le devolvieron la mitología en la cara.
El feriado del lunes tuvo una postal que recorrió el mundo: una decena de personas vestidas de Gandalf —sombrero puntiagudo, barba larga, bastón de mago— desplegaron una bandera frente a una mansión del barrio Palermo Chico en Buenos Aires. La consigna combinaba el inglés con el español rioplatense en una mezcla que no necesita traducción: «You shall not pass, la c… de tu madre». La frase icónica que el mago le grita al Balrog en las Minas de Moria, ahora dirigida a Peter Thiel.
El grupo se autodenomina «Lxs Gandalf del Sur» y su definición fue directa: «Tenemos un súper villano viviendo en nuestra ciudad.»
Quién es Peter Thiel y por qué protestan contra él
Con un patrimonio estimado en USD 32.000 millones según Forbes, Thiel figura entre las 100 mayores fortunas del planeta. Su historial incluye la cofundación de PayPal, la inversión inicial en Facebook y la presidencia de Founders Fund, vehículo desde el cual respaldó a compañías como SpaceX y Stripe.
Pero lo que generó la protesta no es su fortuna sino su presencia en Argentina y el negocio que trae consigo. La concentración tuvo lugar frente a la residencia que Thiel adquirió en la calle Dardo Rocha, en la zona conocida como Palermo Chico o Barrio Parque, valuada en USD 12 millones. La operación fue gestionada por la inmobiliaria JdC Propiedades y el inmueble cuenta con 1.600 m² cubiertos.
No es solo el ladrillo. A través del fondo Thiel Macro LLC, el magnate compró el 1% de Vista Energy, operadora clave en Vaca Muerta. En abril pasado, Thiel se reunió con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada y mantuvo encuentros con funcionarios, economistas y figuras de la oposición.
Y su empresa más polémica es Palantir Technologies. Fundada en 2003 por Thiel y Alex Karp, la compañía se especializa en inteligencia y vigilancia de datos, con servicios valuados en más de USD 20.000 millones. Entre sus clientes figuran el Ejército de Estados Unidos, la CIA, el FBI y cuerpos policiales de ciudades como Los Ángeles y Chicago. Su expansión internacional genera controversia a raíz de denuncias sobre vigilancia extrema.
Por qué Gandalf: la ironía que lo dice todo
La elección del disfraz no es aleatoria. Es una devolución simbólica perfecta. La explicación está en la admiración que el magnate declaró que tenía por el universo creado por Tolkien, que llegó a tal punto que bautizó a su principal compañía como Palantir Technologies, que toma su nombre de las palantir, que en el universo del escritor significa «el que ve a lo lejos». Justamente, se trata de las Siete Piedras Videntes que son capaces de mostrar acontecimientos a gran distancia, profetizar posibles futuros y permitir a quien las utiliza observar y obtener información sobre otras personas.
El nombre no es metafórico: es literal. Palantir es una empresa que vende al Estado la capacidad de ver todo sobre todos. Thiel tomó el símbolo del poder de vigilancia de Tolkien y lo convirtió en un modelo de negocios. Los Gandalf del Sur le devolvieron la mitología sin el eufemismo corporativo.
Las referencias de la saga en el universo empresarial de Thiel van más allá de Palantir: otras firmas suyas llevan los nombres de Valar Ventures y Mithril Capital Management, ambos extraídos de la misma mitología.
El Señor de los Anillos: de qué hablan cuando hablan de Gandalf
Para quienes no tienen la saga fresca: en El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, Gandalf es un mago de sabiduría antigua que guía a los protagonistas en su lucha contra Sauron, el señor oscuro que quiere dominar la Tierra Media con un anillo que todo lo controla —un objeto que concentra todo el poder y corrompe a quien lo posee.
La escena del «You shall not pass» ocurre en las Minas de Moria, cuando Gandalf enfrenta a un Balrog —una criatura de fuego y oscuridad al servicio del mal— para que el resto del grupo pueda escapar. Es el momento más conocido de la saga y condensa la idea de alguien que se para frente al poder y dice que no va a pasar.
En la Argentina, el propio Javier Milei ha utilizado el término «orcos» para referirse a los sectores que amenazaban con poner palos en la rueda de la gobernabilidad. En el universo literario, estos seres son soldados al servicio del mal. Es decir: el universo de Tolkien ya está instalado en el lenguaje político argentino. Los Gandalf del Sur solo completaron el cuadro desde el otro lado.
La canción y el mensaje
Durante la concentración frente a la mansión, los manifestantes cantaron al ritmo de un clásico futbolero: «Vos tenés palantires / Para ver el futuro / Mirate en el espejo / Vas a ver un boludo”. La fusión de Tolkien con el folklore de cancha es, en sí misma, un producto cultural argentino que no necesita más explicación.
El mensaje político detrás del disfraz es el mismo que el movimiento universitario, los docentes en paro y el peronismo bonaerense vienen articulando por distintos canales: la resistencia a un modelo que concentra poder, información y recursos en pocas manos. Los Gandalf del Sur eligieron hacerlo con sombreros puntiagudos y una bandera que mezcla inglés y lunfardo. Difícil encontrar un formato más efectivo para viralizarse.


