Viernes 1 de mayo de 2026
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1º de Mayo: Trabajar para sobrevivir

El Día del Trabajador llega con 1,7 millones de desocupados, 43% de informalidad y una reforma laboral que derogó 80 años de derechos. En La Plata, los docentes de la UNLP acumulan 15 jornadas de paro; los periodistas perdieron su estatuto. El modelo de Milei tiene ganadores, pero son pocos.

Hay una ironía difícil de ignorar: este 1° de mayo se conmemora el Día Internacional del Trabajador en un país donde trabajar, para millones de personas, ya no alcanza.

No para pagar el alquiler. No para cubrir la canasta básica. No para proyectar el mes que viene.

Los números del INDEC son brutales en su precisión. Al cierre de 2025, el desempleo en Argentina trepó al 7,5%, con cerca de 1,7 millones de personas sin trabajo en los 31 aglomerados relevados.

Y el número empeora si se mira el contexto: la presión global sobre el mercado laboral —desocupados, subocupados y ocupados que buscan otro empleo— llegó al 30% de la población económicamente activa.

Dicho de otro modo: tres de cada diez personas que quieren o necesitan trabajar no encuentran lo que buscan.

Los salarios mejoraron en papel, pero no en los bolsillos

El Gobierno nacional repite que los salarios mejoraron. Y en parte tiene razón. El problema es que los matices lo cambian todo.

En el promedio de 2025, el poder adquisitivo de los salarios privados registrados creció un 4,8%, mientras que el de los salarios públicos aumentó un 3,8%. Pero esa mejora hay que leerla en contexto: frente a 2023, los salarios privados todavía quedaron 1,6% por debajo, y los públicos mostraron una caída mucho más profunda, del 17,4%.

El cuadro tiene letra chica que el Gobierno no suele mencionar:

  • El salario del docente universitario acumuló una caída del 9,3% en los últimos doce meses.
  • El empleo público nacional cayó un 8,8% en el mismo período.
  • Los programas Volver al Trabajo y Tarjeta Alimentar perdieron un 25% de su valor real.

Mientras tanto, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 297.716 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, a un ritmo cercano a 400 trabajadores por día.

En ese mismo período, la cantidad de empleadores se redujo en 22.608 empresas: unas 30 firmas menos por día. El tejido productivo se adelgaza. Los que quedan sobreviven en condiciones cada vez más precarias.

La informalidad laboral en Argentina: casi la mitad trabaja en negro

Uno de los datos más elocuentes del mercado laboral argentino no está en la desocupación, sino en lo que pasa adentro del empleo.

La informalidad pasó del 42,6% en el tercer trimestre de 2024 al 43,3% en el mismo período de 2025, y se mantuvo en torno a ese nivel al cierre del año.

Casi la mitad de los trabajadores argentinos no tiene aportes jubilatorios, no cobra aguinaldo, no tiene obra social estable ni acceso a paritarias. Trabajan, sí, pero en un limbo legal que los hace invisibles para el sistema y vulnerables ante cualquier crisis.

El desempleo golpea con especial dureza en los grandes centros urbanos:

  • En ciudades de más de 500.000 habitantes, la tasa llega al 8%, el doble que en localidades más pequeñas.
  • El Gran Buenos Aires encabeza el ranking regional con 8,6% de desocupación.
  • La región Pampeana —donde se ubica La Plata— registra un 7,7%.
la discusión sobre la reforma laboral no es solo técnica ni económica, sino profundamente política. Lo que está en juego es qué modelo de trabajo se proyecta para las próximas generaciones: uno basado en la estabilidad y los derechos, o uno atravesado por la flexibilización y la precarización.

El «policía Uber» y el docente repartidor: cuando el trabajo principal no alcanza

Hay una imagen que resume mejor que cualquier estadística lo que pasó con el mercado laboral en estos dos años: un suboficial penitenciario que termina su turno de 14 horas en una unidad carcelaria y se sube al auto para manejar Uber.

No porque quiera. Sino porque no le queda otra.

En La Plata, el pluriempleo ya alcanza al 17,2% de los trabajadores, con picos cercanos al 19%. Casi uno de cada cinco argentinos tiene más de un ingreso laboral.

El perfil de quienes se volcaron a las apps dice mucho sobre la profundidad de la crisis: policías, penitenciarios, docentes, enfermeros, choferes de colectivo.

«Hago entre 3 y 4 horas por día al volante. Sin matarme, a veces igualo o supero mi sueldo principal.» — Suboficial penitenciario de La Plata, con más de 20 años de servicio. Su ingreso base ronda $1.200.000.

A los policías les resultó más rentable manejar 4 o 6 horas fuera de su turno que hacer horas adicionales de servicio, como históricamente habían hecho para sumar un plus salarial. El pluriempleo estatal en apps dejó de ser una anécdota para convertirse en una tendencia documentada en el Gran Buenos Aires y en el interior del país.

Los docentes universitarios también hacen delivery

El caso más contundente llegó desde el sistema universitario. Un relevamiento de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) reveló datos que encienden alarmas:

  • 1 de cada 5 docentes universitarios tuvo que buscar trabajos fuera de su formación —Uber, Rappi, venta por catálogo— para llegar a fin de mes.
  • Los docentes perdieron el 50% de su poder adquisitivo desde diciembre de 2023.
  • El 80% de los docentes relevados está buscando otros trabajos.
  • El 70% abandonó instancias de formación de posgrado por falta de tiempo y dinero.
  • El 20% admitió que empeoró su alimentación.

Detrás de esos números hay profesores universitarios —muchos con doctorado— que entre clase y clase calculan cuántos viajes necesitan hacer para pagar el alquiler.

Más de un millón de personas trabajan en apps de delivery y transporte en Argentina

Aunque no existen cifras oficiales —el sector opera en gran parte en la informalidad—, se estima que más de un millón de personas trabajan a través de aplicaciones de transporte y delivery en Argentina: alrededor de 200.000 repartidores y cerca de 900.000 conductores.

El crecimiento fue exponencial:

  • Rappi informó que entre 2024 y 2025 la cantidad de repartidores activos creció un 38%, junto a un aumento del 30% en el volumen de pedidos.
  • PedidosYa registró 100.000 repartidores activos en algún momento de 2025.
  • Cabify alcanzó los 45.000 conductores habilitados, un 30% más que el año anterior.

Crecer en número, retroceder en condiciones

Pero el crecimiento del sector no se tradujo en mejores condiciones. En diciembre de 2025, un repartidor necesitó completar, en promedio, 454 pedidos mensuales para alcanzar el costo de la Canasta Básica Total de un hogar tipo de cuatro personas.

Eso son más de 15 entregas por día, sin contar nafta, seguro, desgaste del vehículo ni aportes del monotributo.

Un dato que revela la naturaleza real del fenómeno: en las apps de transporte, más del 60% de los conductores tienen otro trabajo en simultáneo. El promedio de edad es 36 años y casi la mitad cursó estudios superiores.

No son desocupados en busca de su primer empleo. Son trabajadores formales que no llegan con lo que cobran.

La plataformización funciona como un sistema que absorbe el trabajo «repelido» de las relaciones salariales tradicionales. Ya no son antagónicos tener empleo y ser pobre. La paradoja lleva años instalada en Argentina, y estos dos últimos la profundizaron.

¿Qué cambia para los repartidores con la reforma laboral?

La reforma laboral sancionada en febrero de 2026 incorporó un marco específico para los trabajadores de plataformas, reconociéndolos como «trabajadores independientes» con acceso a seguros de accidentes, pero sin relación de dependencia.

Para los sindicatos del sector, la norma los deja desprotegidos. Para el Gobierno, los «formaliza» sin aumentar el costo laboral de las empresas. La discusión sigue abierta en los tribunales.

Lo que no está en disputa es el diagnóstico: cuando un maestro, un policía o un enfermero necesita subirse a una moto o un auto después de su jornada laboral para completar el mes, algo estructural está fallando.

La UNLP en estado de guerra gremial: 15 jornadas de paro en 2026

En este contexto, La Plata vive uno de los conflictos laborales más persistentes del país. Los docentes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) llevan semanas de huelgas acumuladas sin que el Gobierno nacional abra una paritaria real.

La comunidad universitaria atraviesa desde el 27 de abril y hasta el 2 de mayo una nueva semana completa de paro que afecta facultades y colegios secundarios dependientes de la UNLP:

  • Colegio Nacional Rafael Hernández
  • Liceo Víctor Mercante
  • Bachillerato de Bellas Artes
  • Escuela Graduada Joaquín V. González

Se suman así a 15 jornadas de paro docente y 10 días del sector nodocente acumuladas en lo que va del ciclo lectivo.

Los números del conflicto universitario

Los datos que manejan los gremios son contundentes:

  • Según CONADU, la docencia universitaria necesita un 55% de aumento para recuperar los salarios de noviembre de 2023.
  • Una cantidad significativa de docentes sigue cobrando $250.000 mensuales.
  • Según el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), los trabajadores universitarios acumulan una caída del 32% en sus ingresos desde 2023 —equivalente a más de siete salarios mensuales.
  • Las transferencias a universidades nacionales registran una baja real del 45,6% entre 2023 y 2026.

El Gobierno respondió con un recurso extraordinario ante la Corte Suprema para evitar transferir los $2,5 billones que un fallo judicial le ordenó girar a las casas de estudio.

La pulseada sigue abierta. Y en La Plata, donde la UNLP es el principal motor económico y cultural de la ciudad, cada semana de paro tiene consecuencias que van mucho más allá de las aulas.

La prensa argentina: sin estatuto, sin credenciales y en el puesto 98 del mundo

El 1° de mayo también llega con una deuda concreta para los trabajadores de prensa.

En el marco de la reforma laboral aprobada en febrero de 2026, el Gobierno de Milei derogó la Ley 12.908, el Estatuto del Periodista Profesional, una norma que desde 1946 garantizaba estabilidad laboral, indemnizaciones agravadas, jornadas reguladas y protección frente a represalias editoriales.

La eliminación del Estatuto acelera una transición hacia un modelo donde el periodista es un trabajador más, sin herramientas diferenciales frente a posibles represalias. Para los gremios, no es solo una cuestión sindical: es una amenaza directa a la independencia periodística.

Argentina cayó 69 lugares en libertad de prensa en cuatro años

El clima viene deteriorándose desde antes:

  • Según el Índice Mundial de Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras, Argentina ocupa el puesto 98 entre 180 países.
  • Es una caída de 11 puestos respecto al año anterior.
  • En 2022, el país estaba en el puesto 29. En cuatro años, cayó 69 posiciones.

El informe señala que el presidente Milei «fomenta la agresión contra los periodistas y los ataques destinados a desacreditar a los medios y reporteros críticos con sus políticas».

El último episodio fue concreto: la revocación de credenciales de más de 60 periodistas que trabajaban en la sala de prensa de la Casa Rosada, después de una denuncia penal de la Casa Militar contra cronistas de TN.

La reforma laboral de Milei: ¿modernización o retroceso para los trabajadores?

El Gobierno celebró la sanción de la Ley de Modernización Laboral como un hito histórico. Los sindicatos la impugnaron en la Justicia.

El 30 de marzo de 2026, el Juzgado Nacional del Trabajo N° 63 dictó una medida cautelar que suspendió 82 artículos de la ley, en el marco de una acción colectiva de la CGT.

Los cambios principales que introduce la norma:

  • Modifica el esquema de indemnizaciones por despido.
  • Habilita jornadas de hasta 12 horas bajo modalidades flexibles acordadas.
  • Crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para financiar indemnizaciones.
  • Incorpora el concepto de «salario dinámico» atado a productividad individual.
  • Deroga el Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908).

El Gobierno dice que esto reduce la informalidad y baja la litigiosidad. Los críticos advierten que abarata los despidos y debilita la posición de los trabajadores en las negociaciones.

La movilización de la CGT del 30 de abril buscó visibilizar el cierre de más de 21.000 empresas en dos años y reclamar paritarias libres sin topes gubernamentales.

La CGT marchó, pero llegó dividida y sin fecha de paro general

En la plaza del 30 de abril, uno de los oradores centrales sostuvo: «La situación de Argentina es crítica: los trabajadores no llegan a fin de mes, se pierden miles de puestos de trabajo y cierran miles de empresas».

Pero la propia CGT llegó a esta fecha con fracturas internas visibles:

  • El sector más combativo se agrupó en el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) —UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA— y realizó su propio plenario.
  • La izquierda convocó a un acto separado el 1° de mayo.
  • Desde Pablo Moyano se instaló el debate sobre un nuevo paro general, aunque aclaró que la decisión debe consensuarse en la conducción.

La imagen es la de un movimiento obrero que protesta, pero que aún no encontró el nivel de presión suficiente para forzar un cambio de rumbo.

La Plata, termómetro de lo que viene

Difícil encontrar una ciudad que condense mejor las tensiones laborales del país que La Plata.

Una economía con fuerte peso del empleo público y universitario. Un sector privado que no termina de recuperarse. Una informalidad que crece en los márgenes. Y un sistema educativo que lleva meses en conflicto permanente.

Los colegios de la UNLP —el Nacional, el Liceo, Bellas Artes, la Escuela Graduada— acumulan jornadas sin clases que ya superan el ritmo de cualquier ciclo lectivo anterior. Los docentes hacen cuentas y la matemática no cierra: los aumentos ofrecidos no cubren la inflación acumulada, y la garantía salarial lleva congelada más de un año.

Para muchos trabajadores platenses, el 1° de mayo ya no es solo una fecha histórica. Es la evidencia de que algo estructural está roto, y de que la salida, si existe, no llega por decreto.

La tensión está lejos de resolverse:

  • El Gobierno apelará la cautelar sobre la reforma laboral y buscará consolidar el esquema de paritarias con techo implícito.
  • Los sindicatos universitarios convocaron a una Marcha Federal Universitaria para mayo.
  • En el horizonte político, con elecciones legislativas en 2027, el mundo del trabajo empieza a convertirse en el campo de batalla donde se definirá buena parte de la disputa.

El resultado de ese pulso, en buena medida, se medirá también en las calles de La Plata.

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