El 6,5% de la población argentina presenta riesgo de trastorno mental, con mayor impacto en jóvenes y sectores vulnerables. La inversión estatal en salud mental se desplomó del 10% al 1,4% del presupuesto sanitario en apenas dos años.
El último relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA expone un dato alarmante: más de seis de cada cien argentinos están en riesgo de sufrir un trastorno mental. La franja más golpeada son los jóvenes de 18 a 29 años y los sectores de menor nivel socioeconómico.
La situación se agrava por la falta de acceso a tratamiento: solo el 29,15% recibe atención psicológica, mientras que la mitad de quienes no acceden reconoce necesitarla. La barrera económica (43,44%) es el principal obstáculo.
Factores que profundizan el malestar
Profesionales advierten que la hiperconectividad y el uso intensivo de redes sociales potencian el aislamiento y la crisis vital de los adolescentes. A esto se suma la falta de contención adulta en un contexto de pluriempleo creciente (40% en los últimos ocho años, según la CTA), que deja a las familias sin tiempo ni recursos para acompañar.
El resultado: más del 58% reporta problemas de sueño y el 52% atraviesa crisis personales en niveles similares a los registrados durante la pandemia.
La inversión pública en retroceso
La caída de la inversión en salud mental es uno de los puntos más críticos: pasó de representar el 10% del presupuesto sanitario en 2023 al 1,4% en la actualidad. Este retroceso impacta directamente en la capacidad de respuesta del sistema público, con menos profesionales disponibles y mayor saturación en hospitales y centros de atención.
Voces de alerta
“La soledad, el vínculo con la tecnología, el acceso a drogas y la violencia familiar son las principales preocupaciones. Hay un aumento de intentos de suicidio y de autolesiones, cada vez más presentes en jóvenes”, advirtió Pedro Kestelman, psiquiatra infantojuvenil y ex presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infanto Juvenil.
Los suicidios: principal causa de muerte violenta
En la Argentina, los suicidios ya superan a las muertes viales. En 2023 se registraron 4.197 casos frente a 3.955 muertes en accidentes de tránsito. En 2024, la brecha se amplió: 4.249 contra 3.539, según el Ministerio de Seguridad.
Tras una baja entre 2018 y 2020, los casos crecieron de forma sostenida, con un aumento acumulado cercano al 28% desde 2017. Hoy, el suicidio es la principal causa de muerte violenta en el país.
Crisis estructural
Si la tendencia no se revierte, Argentina enfrentará una crisis estructural de salud mental juvenil. La combinación de hiperconectividad, precarización laboral y falta de inversión pública amenaza con consolidar un escenario de riesgo permanente, donde el Estado deberá decidir si prioriza la prevención o continúa relegando un problema que ya se transformó en emergencia nacional.


