Los jefes comunales viajaron a Buenos Aires para reclamar recursos al Ministerio de Capital Humano. La ministra estaba en el Congreso bancando a Adorni. En la puerta, un papel con una sola instrucción: diríjanse a quien corresponda.
Llegaron con agenda, reclamos y la expectativa de ser escuchados. Se encontraron con un cartel.
Los intendentes que viajaron este martes a la sede del Ministerio de Capital Humano para reclamar por la falta de transferencias de fondos nacionales se toparon con una respuesta que ninguna gestión anterior habría imaginado: una hoja pegada en la puerta que, con lenguaje administrativo pero sin ninguna ambigüedad, los derivaba a la Provincia de Buenos Aires. «Diríjanse a quién corresponda», rezaba el texto.

La ministra Sandra Pettovello no estaba disponible. Tenía otro compromiso: acompañar en el Congreso al vocero presidencial Manuel Adorni, que defendía ante legisladores su continuidad en el cargo.
El reclamo que nadie quiere recibir
La escena concentra buena parte de la tensión que atraviesa el vínculo entre el gobierno de Javier Milei y los municipios del conurbano y el interior bonaerense. Los intendentes —varios de ellos peronistas, aunque también hay radicales y aliados de Juntos— vienen advirtiendo desde hace meses que las transferencias discrecionales de Nación se redujeron o directamente dejaron de llegar.
El planteo de fondo no es nuevo: sin esos fondos, obras paralizadas, programas sociales sin financiamiento y presupuestos que no cierran. Para el Conurbano, La Plata y el Gran La Plata, el impacto se traduce en demoras en infraestructura barrial, recortes en comedores y tensión creciente en el área de salud municipal.
La Provincia como escudo, la Nación como muro
Al derivar los reclamos a Kicillof, el Gobierno nacional aplica una estrategia que ya usó en otras ocasiones: hacer pasar como un problema de gestión provincial lo que los municipios entienden como una omisión deliberada de la administración central.
Desde el entorno del gobernador respondieron con ironía que ellos tampoco reciben lo que les corresponde en materia de coparticipación.
El resultado es una cadena de reclamos en la que cada nivel de gobierno apunta al siguiente, mientras los intendentes quedan en el medio —y los vecinos, en el final.
La foto que nadie quería que existiera
Más allá de lo administrativo, la escena del cartel tiene un peso político difícil de minimizar. Un conjunto de intendentes electos, representantes de millones de ciudadanos, derivados con un papel pegado con cinta. La imagen circuló rápido en redes y terminó siendo el símbolo de la jornada.
¿Qué puede pasar ahora?
La escalada difícilmente se resuelva en el corto plazo. El conflicto entre la Casa Rosada y los gobiernos subnacionales —provinciales y municipales— tiene una dimensión fiscal que no se salda con reuniones, y menos cuando la contraparte no aparece ni a recibirlos.
Lo más probable es que los intendentes busquen instalar el tema en el Congreso, donde la oposición tiene herramientas para presionar, o que empujen a Kicillof a hacer más explícito el conflicto con Nación. La pulseada recién empieza.



