Sábado 16 de mayo de 2026
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Trece genocidas condenados en La Plata: el juicio que incomoda al gobierno de Milei

El Tribunal Oral Federal N°1 sentenció a once perpetuas y penas menores por crímenes en los centros clandestinos de 1 y 60 y la Comisaría 8va. El fallo pone en foco al padre del actual ministro de Defensa y a un represor que publicó un libro con Victoria Villarruel.

El Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata condenó a trece represores por crímenes de lesa humanidad cometidos contra alrededor de 300 víctimas en tres centros clandestinos de detención que operaron durante la última dictadura en la ciudad. Once de los acusados recibieron prisión perpetua, uno fue sentenciado a 25 años y otro a 18. El veredicto fue leído en una sala colmada de sobrevivientes, familiares y organismos de derechos humanos.

El juicio, conocido como «1 y 60» por la ubicación de uno de sus centros clandestinos, tuvo una particularidad que lo distingue de los anteriores: por primera vez el foco estuvo puesto en el rol que jugó en los secuestros, las torturas y los asesinatos el Regimiento de Infantería 7, que estuvo a cargo de Roque Presti, padre del actual ministro de Defensa, Carlos Presti, durante los primeros meses de la última dictadura.

El árbol genealógico del poder actual

El dato no es menor. Roque Carlos Alberto Presti fue imputado por delitos de lesa humanidad por ser el responsable de ese regimiento entre 1975 y 1977, que tenía a cargo los centros clandestinos de detención La Cacha, Arana y la Comisaría 5ta. Fue procesado hacia fines de los años ’80, pero no llegó a juicio oral porque quedó amparado por la Ley de Obediencia Debida y falleció en los ’90, antes de la reapertura de las causas. Nunca fue condenado. Su hijo, en cambio, ocupa hoy el ministerio de Defensa de la Nación en el gobierno que niega el terrorismo de Estado.

La sentencia ilumina, aunque sea tardíamente, la estructura represiva que operó en el Área 113, que abarcaba La Plata y partidos aledaños. El tribunal declaró en el primer punto del veredicto que los hechos juzgados resultan constitutivos de crímenes de lesa humanidad y fueron cometidos en el marco del genocidio perpetrado en la República Argentina entre 1976 y 1983.

Villarruel, el libro y el represor con perpetua

Entre los condenados a prisión perpetua figura Jorge Alberto Crinigan, exoficial de inteligencia del Regimiento 7. Crinigan es el compilador de un libro llamado «La nación dividida: Argentina después de la violencia de los ’70», en cuyas páginas Victoria Villarruel publicó un artículo. La obra apela al negacionismo y arremete contra las Abuelas de Plaza de Mayo. La vicepresidenta, que durante años actuó como portavoz de los represores y relativizó el número de desaparecidos, suele evitar referencias a esa coautoría.

El fallo pone en evidencia, una vez más, los lazos orgánicos entre el espacio político que hoy ocupa la Casa Rosada y quienes ejecutaron el plan sistemático de exterminio.

Perpetuas, domiciliarias y una deuda pendiente

Entre los condenados a perpetua figura también Jaime Lamont Smart, ministro de Gobierno de la dictadura en la provincia de Buenos Aires. El exministro representa el brazo civil del terrorismo de Estado, un aspecto que la justicia fue incorporando de manera creciente en los últimos años.

Sin embargo, el fallo tiene una sombra que las organizaciones querellantes no tardaron en señalar. De los 13 condenados, 11 se encuentran gozando del beneficio de la prisión domiciliaria. Solo Castillo y Di Pascuale permanecen en cárcel común. Desde la querella de Justicia Ya! La Plata denunciaron ese privilegio en reiteradas instancias, sin respuesta favorable.

La imagen de represores deambulando por sus domicilios durante la lectura de sus propias condenas sintetiza una tensión que el sistema judicial no logra resolver: la de un proceso de memoria y justicia que avanza en los estrados pero que todavía negocia con la impunidad en los hechos.

La condena se suma a las 357 sentencias dictadas desde la reapertura de los juicios en 2006 y eleva a más de 1.200 el número de condenados por crímenes de lesa humanidad. La 27° sentencia en la jurisdicción platense llega en un contexto político en el que el gobierno nacional relativiza el pasado reciente. El contraste no es casual: mientras Milei y Villarruel reivindican a los perpetradores, la justicia federal los condena. A perpetua.

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