Domingo 17 de mayo de 2026
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La Libertad Avanza en llamas: tres frentes internos que desgastan al Gobierno de Milei

El escándalo de la cuenta trucha de Menem, la crisis patrimonial de Adorni y la guerra entre Villarruel y Petri pusieron en evidencia que el espacio oficialista lleva meses operando en modo supervivencia.

Hace tiempo que La Libertad Avanza dejó de pelear solo contra la oposición. En las últimas semanas, el Gobierno de Javier Milei quedó atrapado en tres conflictos simultáneos que involucran a sus propios funcionarios, y que desnudan tensiones de fondo: por el poder, por la comunicación y por la supervivencia política de cara al año electoral.

La cuenta trucha de Menem y la guerra Caputo-karinismo

El primero en estallar fue el escándalo que involucra al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Santiago Caputo —el estratega de comunicación que durante meses funcionó como eminencia gris del Gobierno— lo acusó públicamente de operar una cuenta falsa en X bajo el seudónimo @PeriodistaRufus, desde la que se lo atacaba sistemáticamente a él y a sus aliados.

La cuenta fue dada de baja pocas horas después de la denuncia, lo que para Caputo equivalía a una confirmación. La respuesta fue inmediata y sin filtros: llamó a Menem «gagá», tildó a su entorno de «mogólicos» e «improvisados con consumos postergados». El cuentero digital «El Gordo Dan» (Daniel Parisini) amplificó el mensaje desde sus redes, en lo que fue una operación coordinada y no precisamente disimulada.

Detrás del cruce personal hay una disputa de fondo: el enfrentamiento entre el caputismo y el karinismo, es decir, entre los operadores leales a Santiago Caputo y los que responden a Karina Milei. La pelea por el oído del Presidente lleva meses, pero rara vez había salido a la superficie con tanta crudeza.

El caso Adorni: el jefe de Gabinete en la mira judicial

El segundo frente sacude al corazón del Ejecutivo. Manuel Adorni, el vocero que se convirtió en jefe de Gabinete y que tiene una historia de vida ligada a La Plata, lleva más de dos meses en el centro de una investigación patrimonial que el Gobierno no logra bajar del radar.

El detonante fue la situación de su hermano, Francisco Adorni, diputado bonaerense por LLA, imputado por enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Su patrimonio habría pasado de aproximadamente 40 millones de pesos a más de 80 millones en un período breve. Se detectaron además la compra de una camioneta Jeep Renegade y el pago de una hipoteca de 60 millones de pesos en apenas 12 meses. También figura en una investigación paralela por un presunto desfalco al IAF (Instituto de Ayuda Financiera para el pago de Retiros y Pensiones Militares).

El juez Casanello levantó el secreto fiscal y bancario de Francisco; el fiscal Marijuán solicitó información a más de 30 organismos. El ruido llegó hasta Olivos: Manuel se reunió dos horas con Milei, sin foto, sin declaraciones, sin voceros. Una reunión que habla por sí sola.

El episodio en Mendoza terminó de deteriorar la imagen del funcionario. Mientras Toto Caputo cancelaba su participación a último momento —dejando al evento con un nombre involuntariamente sugestivo: «El Quemado»— Adorni esquivaba preguntas periodísticas con una torpeza que se volvió viral. El meme hizo el resto.

Las señales internas son elocuentes: Karina Milei estuvo una semana sin aparecer públicamente junto a Adorni. Las Fuerzas del Cielo dejaron de defenderlo. Santiago Caputo también soltó la cuerda. Solo Milei sostiene públicamente a su jefe de Gabinete, mientras Patricia Bullrich fue más directa que nadie: «Todos sabemos que Adorni está sucio», dijo, y pidió su renuncia.

Villarruel vs. Petri: el frente que no cierra

El tercer frente enfrenta a la vicepresidenta Victoria Villarruel con el ministro de Defensa Luis Petri, en una disputa que combina intereses institucionales con agravios personales acumulados.

Villarruel acusó a Petri de haber realizado un «paso fraudulento» en el Ministerio de Defensa, responsabilizándolo por el colapso salarial en las Fuerzas Armadas y por la crisis del IOSFA, la obra social militar. Petri respondió acusándola de intentar silenciarlo judicialmente, luego de que ella presentara una denuncia penal que la Justicia desestimó sin mayor trámite.

El trasfondo viene de antes: en marzo, Petri ya había acusado públicamente a Villarruel de conspirar contra el Gobierno y de «ofrecerse como alternativa» al liderazgo de Milei. La vicepresidenta, que ya arrastraba una relación tensa con la Casa Rosada desde su distanciamiento progresivo del año pasado, quedó así en una posición cada vez más incómoda: ni adentro ni afuera, pero con suficiente visibilidad para incomodar.

El Gobierno en postura defensiva

Los tres conflictos no son hechos aislados. Son síntomas de un Gobierno que, según admiten fuentes libertarias, lleva dos meses en postura defensiva. La frase que circula en los pasillos oficiales es contundente: «Cuando empiece el año electoral, el que no sume, vuela».

La propia Bullrich reconoció en un reportaje que Milei atraviesa un estado emocional que se filtra en las reuniones de gabinete. En ese contexto, la ministra de Seguridad aparece como la figura más sólida del espacio: altos niveles de aprobación, perfil alto, y con vuelo propio para pensar en la Ciudad de Buenos Aires —o más arriba.

El Gobierno también reconoció, de manera casi implícita, que su manejo comunicacional tuvo fallas. El Ejecutivo evalúa cambios en la estrategia, admite errores en los anuncios de gestión y en el manejo de la agenda pública. Para un espacio que hizo de la narrativa su principal activo, ese reconocimiento no es menor.

Lo que viene

Con las elecciones legislativas de octubre como horizonte ineludible, La Libertad Avanza enfrenta un desafío que va más allá de las encuestas: necesita demostrar que puede gobernar en bloque. Hoy, ese bloque muestra más fisuras que certezas. Si los conflictos internos no se procesan con rapidez, el costo electoral podría ser significativo —especialmente en el Conurbano y en distritos como La Plata, donde LLA apostó fuerte en 2023 y necesita consolidar ese voto.

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