El enroque entre el platense Juan Osaba y el caputista Agustín Romo no se formalizó en la sesión de ayer. La traba: Romo todavía no tiene los votos del resto de los bloques para quedarse con la vicepresidencia de la Cámara.
El bloque de La Libertad Avanza en la Cámara de Diputados bonaerense llegó a la sesión de este jueves con un enroque anunciado y se fue sin haberlo ejecutado. Agustín Romo sigue siendo el presidente de la bancada libertaria y la llegada de Juan Osaba a ese cargo deberá esperar, quizás, hasta después del Mundial.
La demora no es técnica. Es política.
El enroque que no fue
Romo acordó con Sebastián Pareja su salida de la jefatura del bloque para pasar a ser vicepresidente de la Cámara, en lo que iba a ser un enroque con el platense Juan Osaba, alineado al armador de Karina Milei.
El problema es que ese segundo movimiento —Romo como vice de la Cámara— no depende solo del bloque libertario: es un cambio que supone la votación de todos los bloques. Y ahí está el cuello de botella.
«Romo va a tener que salir a conseguir los votos», admitieron diputados del propio bloque libertario. Una frase que, en la Legislatura bonaerense, equivale a reconocer que el acuerdo interno no alcanza.
La interna que lo explica todo
El trasfondo de este enroque es la disputa de poder dentro de LLA entre dos facciones que llevan meses chocando en silencio.
Romo y Nahuel Sotelo son los dos únicos legisladores del bloque alineados con Santiago Caputo, mientras que la mayoría de los 20 diputados responde al armado de Pareja. Con ese mapa de fuerzas, la salida de Romo de la jefatura no es una negociación entre iguales: es la consolidación del dominio parejista sobre la bancada provincial.
Las tensiones escalaron cuando Pareja quiso poner a los secretarios Administrativo y Legislativo del bloque, encargados de controlar los contratos y la letra fina de los proyectos. Romo resistió, argumentando que en esas cuestiones se juega su firma como cabeza de bloque. Poco después, el armador bonaerense de Karina insistió en que todos los proyectos y contrataciones debían pasar por él. Ahí Romo dijo basta.
El resultado de esa pulseada es el enroque pactado. Pero pactado no es lo mismo que consumado.
El bloque, acéfalo en el debate sobre Zona Fría
La postergación tuvo además un costo político concreto y visible: durante la sesión, ni Romo ni Osaba pidieron la palabra para defender los cambios que impulsa el gobierno de Milei al régimen de Zona Fría, que fue el eje central de los discursos. La representación libertaria quedó en manos de Oscar Liberman.
No es un dato menor. La reforma en debate implica quitar del régimen a 90 distritos bonaerenses que actualmente reciben descuentos de entre 30 y 50 por ciento en las facturas del gas, afectando a cerca de 1,3 millones de hogares. Un tema de alto impacto en el conurbano y la provincia, en el que el bloque oficialista apareció casi sin voz.
Liberman, quien sí tomó la palabra, argumentó que con el modelo actual el 80% del subsidio lo captura entre el 10 y el 15% de la población de mayores ingresos: «Es un subsidio para ricos», sostuvo.
Osaba, el platense que espera su turno
Juan Osaba es el principal referente territorial de Pareja en La Plata. Encabezó la lista de la Octava Sección por unas horas, hasta que Karina Milei ordenó que Federico Adorni pasara al primer lugar. Osaba quedó tercero pero logró ingresar.
Su ascenso a la jefatura del bloque en Diputados sería la coronación de ese proceso: el hombre de Pareja en La Plata al frente de la bancada provincial más importante del oficialismo. Pero por ahora, ese desenlace espera.
¿Qué puede pasar?
La Cámara de Diputados bonaerense modificó esta semana su reglamento interno para que los cambios de autoridades no exijan la renuncia de todos los cargos y una votación integral. Eso allana el camino técnico. El obstáculo que queda es político: Romo necesita convencer a otros bloques de que lo voten como vicepresidente.


