El gobernador bonaerense usó el primer Congreso Bonaerense del Trabajo para lanzar su ofensiva política más dura contra el modelo económico de Milei, con más de 6.000 personas en el Intersur 13 de Julio.
Axel Kicillof eligió Mar del Plata para hacer política con mayúsculas. El gobernador convirtió el cierre del primer Congreso Bonaerense del Trabajo en una plataforma de confrontación abierta con el gobierno nacional. El mensaje fue sin medias tintas: el país está siendo desmantelado, y hay un responsable.
«Milei está destruyendo el aparato productivo argentino. No es que les salió mal, es el objetivo del gobierno», disparó ante representantes de las tres centrales obreras, sindicatos marplatenses y delegaciones de todo el país.
Los números que Kicillof puso sobre la mesa
«Por las políticas económicas del Gobierno nacional ya cerraron 24 mil empresas y se perdió medio millón de puestos de trabajo», advirtió el mandatario bonaerense.
El gobernador fue más preciso al explicar de qué se compone esa cifra. Distinguió entre la pérdida de empleo formal y el derrumbe del monotributo social: «Gente que ha perdido su relación laboral y que ahora hace changa, vive de una cosa de la otra, con mucha dificultad y sin la cobertura de sus derechos laborales».
Para Kicillof, los únicos sectores que crecen son el primario y el financiero —ambos sin capacidad de absorber empleo masivo— mientras se desploman la industria, el comercio y la construcción.
El «Riesgo Milei»: una réplica a medida
En uno de los momentos más resonantes del discurso, Kicillof tomó la expresión que el propio Milei instaló y la revirtió. «El riesgo que enfrenta hoy la Argentina es el ‘Riesgo Milei’, donde el verdadero peligro es que el Presidente siga profundizando este desastre económico y ejecute su plan de destrucción más rápido y más profundo.»
La frase no fue casual. A pocos meses de las legislativas, Kicillof necesita un relato claro, y lo construyó con materiales sindicales.
El «modelo dual» y el aviso sobre el extractivismo
Kicillof advirtió que el horizonte al que conduce el programa nacional es el de las «sociedades duales»: un sector primario exportador desconectado del tejido productivo interno y una mayoría de la población excluida. «Te ponen una cinta transportadora desde la mina o desde el pozo hasta el puerto, se llevan la riqueza y nos dejan el agujero en la tierra, la contaminación y la miseria. Y nos dicen que eso es integrarse al mundo», planteó.
Las alianzas internacionales, otro blanco
El gobernador también cuestionó el alineamiento externo de Milei: «El sentido común dicta que lo primero que tenés que buscar son alianzas con tu región, con Brasil, con México, con Latinoamérica. Milei está peleado con Lula, peleado con el gobierno de México, peleado con todo el mundo, que son nuestros socios naturales».
Quiénes estuvieron: el mapa sindical y político del acto
Entre los presentes estuvieron el cosecretario general de la CGT, Octavio Argüello; el titular de FATSA, Héctor Daer; el diputado nacional Hugo Moyano (h); y varios intendentes bonaerenses, entre ellos Fabián Cagliardi de Berisso. También participaron legisladores provinciales y nacionales del peronismo.
El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, fue el articulador del vínculo con el mundo gremial —especialmente con los sectores ligados a la CGT y los llamados «gordos»— y trabaja hace tiempo en consolidar ese puente para Kicillof.
El evento reunió más de 6.000 personas, una señal de convocatoria que el gobernador no dejará pasar sin capitalizar puertas adentro del PJ.
Qué implica esto para La Plata y el Gran La Plata
El impacto de la pérdida de empleo que Kicillof denunció no es abstracto para la región. La caída de la industria, el comercio y la construcción golpea de lleno en el Gran La Plata, donde los sectores pyme, el comercio minorista y la construcción son columna vertebral del empleo local. Los datos de cierres de empresas y precarización laboral se replican en los municipios del cordón bonaerense, y los intendentes peronistas de la región lo saben.
Con el Congreso Bonaerense del Trabajo como antecedente, Kicillof consolida su vínculo con la CGT a pocas semanas de un calendario electoral que empieza a presionar. La señal hacia adentro del peronismo es clara: el gobernador está construyendo su propio espacio de poder con apoyo sindical, y Mar del Plata fue el escenario elegido para mostrarlo. Si el acercamiento con los «gordos» de la CGT se profundiza, podría modificar el mapa de alianzas del PJ bonaerense de cara a octubre.


