El bolsillo de las familias bonaerenses atraviesa uno de sus peores momentos en dos décadas. Según datos oficiales del Banco Central, la mora en créditos personales y tarjetas alcanzó en abril el 12,1%, el nivel más alto en veinte años: casi una de cada ocho personas que tomó un préstamo bancario está hoy en situación irregular. El deterioro es además acelerado, ya que ese porcentaje casi se quintuplicó en apenas un año y medio y se triplicó en el último año, entre abril de 2025 y abril de 2026.
Frente a ese escenario, la Provincia de Buenos Aires activó respuestas concretas a través del Banco Provincia, que ya ofrece líneas de refinanciación específicas para hogares con deudas de consumo en mora reciente.
Qué ofrece el Banco Provincia para refinanciar deudas
El Banco Provincia habilitó plazos de devolución de hasta 72 meses para quienes necesiten reorganizar sus compromisos financieros. El esquema contempla una tasa anual del 39% para deudas con atrasos de hasta 90 días, y una tasa más baja, del 31%, para quienes superan ese período, una condición pensada especialmente para los casos de sobreendeudamiento más extremos.
La lógica detrás de esta diferenciación es clara: cuanto más comprometida está la situación de una familia, más urgente resulta ofrecerle una salida que no la empuje hacia el circuito informal de créditos, donde las tasas son significativamente más altas y los mecanismos de cobro, mucho menos regulados.
Un problema que también ocupa a la Legislatura bonaerense
El fenómeno no pasó inadvertido para los legisladores provinciales. En la Legislatura bonaerense circulan distintos proyectos que buscan atacar el sobreendeudamiento familiar desde distintos ángulos, en sintonía con lo que ocurre también en el Congreso nacional, donde el tema está en agenda de varios bloques políticos.
El propio gobierno provincial puso un signo de alarma adicional sobre la mesa: advirtió que crecieron los casos de violencia vinculados a situaciones de deuda, un costado del problema que excede lo estrictamente financiero y que empieza a impactar en la convivencia dentro de los hogares bonaerenses.
El consumo no logra despegar
La otra cara de esta crisis se refleja en los datos de consumo que difundió el INDEC para abril. Las ventas en supermercados cayeron 3,7% respecto de abril de 2025, aunque mostraron una leve mejora del 0,8% frente a marzo. El panorama fue más duro en los autoservicios mayoristas, con una baja del 5% interanual y del 1,1% mensual, y en los centros de compras, donde las ventas retrocedieron 5,9% en la comparación anual y 0,8% respecto del mes previo.
Estos números importan especialmente para los municipios bonaerenses, donde buena parte del comercio de cercanía y los centros comerciales dependen de ese consumo cotidiano. La combinación de salarios que no logran recomponerse y de un nivel de endeudamiento histórico configura un cuadro en el que cada vez más familias destinan una porción mayor de sus ingresos a pagar deudas atrasadas, en detrimento del gasto corriente.
Un círculo que se retroalimenta
El cuadro que surge de cruzar ambos datos es elocuente: mientras las familias bonaerenses acumulan una mora que no se veía desde hace veinte años, el consumo en los canales de venta más tradicionales sigue sin encontrar piso firme. La refinanciación que ofrece el Banco Provincia puede aliviar la presión inmediata sobre los hogares más comprometidos, pero el problema de fondo —ingresos que no alcanzan para sostener los gastos esenciales y, mucho menos, las cuotas de créditos tomados en otro contexto económico— sigue intacto y exige respuestas que vayan más allá de la refinanciación puntual.


