El ministro de Gobierno bonaerense salió al cruce del líder de La Cámpora tras el acto del sábado en Parque Lezama y dejó una frase que resume la fractura interna del peronismo bonaerense.
La pelea que el kirchnerismo duro venía dirimiendo en voz baja explotó esta semana en los medios. Carlos Bianco, ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires y uno de los hombres más cercanos a Axel Kicillof, salió este martes a responderle punto por punto a Máximo Kirchner, quien el sábado pasado, desde el acto en el Parque Lezama, apuntó sin nombrar al gobernador: «Los que todos los días hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla».
La alusión era a Cristina Kirchner, detenida, y a la supuesta distancia que Kicillof mantendría con ella.
“No es cierto»
Bianco fue tajante: Kicillof visitó a Cristina el año pasado y, según el funcionario, el Ejecutivo provincial mantiene «comunicación indirecta permanente» con todos los sectores del peronismo. «Mantenemos los contactos por las vías que corresponden, pero mientras gestionamos la provincia más grande de Argentina», remarcó, con una pizca de ironía que no pasó desapercibida.
La respuesta tiene doble lectura: desmiente el argumento puntual de Máximo, pero también instala que el Gobierno provincial trabaja mientras otros se dedican a la interna.
El dardo más filoso
La frase que dejó Bianco para el cierre fue la más política de todas: «Acá el verdadero problema es Milei. No es ni Cristina ni Axel, por eso las discusiones no se tienen que centrar en el compañero sino en Milei, y últimamente somos muy pocos los que criticamos a Milei».
Es una acusación directa al kirchnerismo duro: estar más enfocado en disputar la conducción del espacio que en confrontar al gobierno nacional. Una crítica que, viniendo de un ministro provincial, tiene peso político concreto y traza una línea clara entre el kicillofismo y La Cámpora de cara al 2027.
El mapa electoral, en construcción
Bianco también bajó el tono sobre las candidaturas. Dijo que «es prematuro» hablar del tema y que Kicillof ya había planteado a fines del año pasado que 2026 sería «un año de construcciones políticas». En ese marco, el Movimiento Derecho al Futuro —la estructura que lidera el gobernador— viene recorriendo el interior de la Provincia, con la vista puesta en definir posiciones durante 2027.
El mensaje implícito es claro: Kicillof no va a apurarse a declarar candidatura bajo presión de La Cámpora.
La rispidez entre el kicillofismo y el kirchnerismo duro no va a ceder en el corto plazo. Con las elecciones de medio término acercándose, cada declaración pública se vuelve una movida en el tablero. La pregunta que flota en el peronismo bonaerense es si la conducción que reclama Máximo para Cristina puede convivir con un gobernador que construye poder propio desde la gestión. Por ahora, la respuesta es no.


