Miércoles 24 de junio de 2026
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Récord en los papeles, ajuste en la calle: así se va achicando la clase media en la Argentina de Milei

El Gobierno de Javier Milei atraviesa una semana de festejos en los números macro. Sin embargo, detrás de esos datos asoma una realidad más dura: una clase media que pierde poder de compra, un mercado laboral que no absorbe a quienes buscan trabajo y un sistema financiero que vuelve a premiar la especulación por encima de la producción.

Un «récord» que hay que leer con lupa

El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró esta semana un dato puntual. Según las Cuentas Nacionales del Indec, el consumo privado agregado y el PIB tocaron su nivel más alto en la serie desestacionalizada desde que existe ese registro, en el primer trimestre de 2026. Conviene aclararlo bien: se trata de un máximo en el nivel total de la serie, no de un récord de consumo por persona ni de ventas en los comercios.

De hecho, cuando se mide en términos per cápita, el consumo privado todavía está 3,1% por debajo del pico histórico de 2011. Es decir, la torta creció, pero también creció la cantidad de gente entre la que hay que repartirla, y el resultado, persona por persona, sigue siendo peor que hace 15 años.

Esa diferencia explica, en gran parte, por qué el festejo oficial no se siente en los locales. Las ventas reales en supermercados cayeron 3,7% interanual, y en autoservicios mayoristas la baja llegó al 5%. Solo los shoppings mostraron una suba real del 12,6%, un dato que habla más de una segmentación del consumo que de una mejora generalizada: gasta quien todavía puede, mientras el resto recorta.

El economista Fausto Spotorno fue todavía más directo sobre los límites del indicador: «No hay una medida buena y completa del consumo» en la Argentina, señaló, porque buena parte del cálculo se explica por el aumento de tarifas de servicios públicos y prepagas por encima de la inflación, no por un mayor volumen de compras.

El síntoma financiero: vuelve el carry trade

Mientras el Gobierno discute cómo se mide el consumo, el mercado financiero ya dio su veredicto sobre hacia dónde conviene poner la plata. El dólar volvió a subir esta semana: el blue cerró en $1.505, el MEP trepó a $1.507 y el contado con liquidación llegó a $1.550. En lo que va de junio, el ajuste acumulado ronda el 4,5%, así que, por primera vez en el año, el dólar le ganó a la inflación mensual.

Ese movimiento revivió un viejo reflejo de la city porteña: asesores de inversión ya recomiendan volver al carry trade, es decir, pasarse a pesos para aprovechar las tasas en moneda local. «Estamos diciéndoles a nuestros clientes que aprovechen el tipo de cambio a este nivel para pasarse a pesos», explicó el director de una sociedad de bolsa a Infobae.

En otras palabras, mientras una parte de la clase media cierra el mes a duras penas, otra porción del país vuelve a ganar plata apostando a la bicicleta financiera. Es la fotografía más nítida de una economía de dos velocidades: la de quienes pueden especular con pesos y dólares, y la de quienes dependen de un salario que no les alcanza.

El mercado laboral tampoco da respiro

El tercer frente es el del empleo. Según un informe de Politikón Chaco difundido por Letra P, la tasa de actividad nacional llegó al 48,6% en el primer trimestre de 2026, con una suba interanual de 0,4 puntos. Esto significa que 220.000 personas más salieron a buscar trabajo, pero la creación de puestos no logró acompañar ese aumento.

El resultado es una desocupación del 7,8% a nivel nacional, con picos del 8,7% en el Gran Buenos Aires y del 8,2% en la región Pampeana. Además, la informalidad laboral ya alcanza al 44,2% de los ocupados, con una suba de 2,2 puntos respecto de 2025. El dato más duro, sin embargo, es otro: el empleo asalariado privado registrado acumula una pérdida de 217.000 puestos desde noviembre de 2023. Son 217.000 trabajos formales que ya no están, justo el tipo de empleo que históricamente sostuvo a la clase media argentina.

La discusión política: ¿hacia qué modelo va la Argentina?

Estas tensiones alimentan, a su vez, el debate político. El diputado Guillermo Michel, referente del peronismo federal, advirtió esta semana que el Gobierno «no quiere aplicar un programa económico, quiere imponer un modelo social. Un modelo social sin industria, sin clase media y sin posibilidad de movilidad social». Según Michel, ese rumbo conduce a una «peruanización» de la economía argentina: pocos sectores de altísima rentabilidad, un círculo reducido con alto poder de compra, y una mayoría que queda como prestadora de servicios sin capacidad de ahorro.

Axel Kicillof viene en la misma línea desde la Provincia. Como informó InfoPlatense, el gobernador bonaerense cuestionó en varias oportunidades el esquema económico nacional al sostener que «nada producido en Argentina es rentable, el negocio es importar y especular». Esa crítica conecta de manera directa con el regreso del carry trade de esta semana: cuando especular con pesos rinde más que producir o emplear, la primera variable que se ajusta suele ser el trabajo formal.

En definitiva, los tres datos de esta semana —el «récord» técnico del consumo, el regreso del dólar como refugio y el aumento de la gente que busca trabajo sin encontrarlo— no son hechos aislados. Son la misma historia contada desde tres ángulos distintos: la de una clase media argentina que, mes a mes, tiene menos margen para sostenerse.

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