El gobernador disparó durante la inauguración de una escuela técnica en Berazategui. La acusación tiene un respaldo inesperado: el propio vocero presidencial Adrián Ravier admitió que esos fondos se desviaron para sostener el superávit fiscal.
Tengo todo el material necesario. El dato que hace a la nota especialmente fuerte es que el propio vocero presidencial Adrián Ravier admitió el desvío de fondos viales para sostener el superávit fiscal —una confesión que Kicillof aprovechó políticamente en el acto de Berazategui. Va la nota con ese eje central.
Kicillof acusó a Milei de robar los fondos viales: «Cada vez que cargás combustible, ese dinero va a la timba»
Axel Kicillof eligió la inauguración de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 7 de Berazategui para lanzar una de sus acusaciones más directas contra el gobierno de Javier Milei: «Cuando cada trabajador carga combustible está contribuyendo a un fondo con asignación específica para mantener y expandir la red vial argentina. El problema es que Milei se está robando todos esos recursos».
Y fue más preciso sobre el destino de esos fondos: «En la timba, en la especulación financiera, en cualquier lado menos en donde realmente tienen que estar».
La acusación no salió de la nada. Días antes, el vocero presidencial Adrián Ravier había admitido que el oficialismo desvió fondos que debían destinarse al mantenimiento de infraestructura vial para que cerrara la cuenta del «equilibrio fiscal». Kicillof tomó esa admisión y la convirtió en el argumento central de su denuncia.
El estado de las rutas: «abandono sin precedentes»
«Por eso, el estado de las rutas nacionales es de un abandono sin precedentes: no se ejecutó una sola obra, poniendo en riesgo a todos los que por allí circulan», afirmó el gobernador.
El diagnóstico tiene correlato en los datos de Vialidad Nacional: el presupuesto del organismo sufrió recortes de más del 70% en términos reales respecto de 2023, y las obras en ejecución en rutas nacionales se redujeron a su mínimo histórico desde el retorno de la democracia.
Para los bonaerenses que circulan por las rutas nacionales que atraviesan la provincia —las más transitadas del país—, el deterioro es visible: baches, banquinas sin mantenimiento y señalización deficiente en tramos críticos de acceso al conurbano y al interior provincial.
El contraste que Kicillof construyó
«Como contraste, en la Provincia potenciamos la gestión de AUBASA y llevamos adelante un plan integral de obras estratégicas nunca antes visto», insistió el gobernador. En la misma jornada inauguró junto al ministro Gabriel Katopodis y el presidente de AUBASA, José Arteaga, un nuevo centro de operaciones de la empresa estatal con tecnología de última generación para gestión del tránsito y seguridad vial.
«Mientras el Gobierno nacional desfinancia y ataca con particular saña a la educación técnica, nosotros estamos en Berazategui inaugurando el nuevo edificio de esta escuela que Milei había paralizado», lanzó el mandatario provincial, acompañado por el intendente local Carlos Balor y la directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi.
La inversión total en obras educativas anunciada en la jornada superó los $2.842 millones, distribuidos entre la escuela técnica y la nueva sede de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
La lógica política del discurso
El acto de Berazategui es parte de una estrategia comunicacional que el gobierno bonaerense viene desplegando con consistencia: inaugurar obras provinciales en territorio donde el gobierno nacional paralizó inversiones, y usar ese contraste como argumento electoral.
«En jornadas como estas quedan expuestos dos modelos de gestión antagónicos: en uno predominan la deserción y el abandono; y en el otro, las políticas públicas que garantizan y amplían el derecho a la educación», sintetizó Kicillof.
Para La Plata y el Gran La Plata, donde las rutas de acceso desde el sur del conurbano muestran un deterioro notorio y AUBASA gestiona los principales corredores viales bonaerenses, la denuncia sobre los fondos viales desviados tiene un destinatario concreto: los conductores que pagan el impuesto al combustible cada vez que cargan y ven que las rutas nacionales no mejoran.


