Sábado 27 de junio de 2026
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El Movimiento Evita desafía a Máximo Kirchner: «Si quiere, que compita en las PASO»

Tras los cruces ente Tignanelli y bal Nedina, la organización de Emilio Pérsico salió a defender a Kicillof y a desafiar al titular de La Cámpora después del «Banderazo por Cristina Libre» en Parque Lezama. La fractura interna del peronismo bonaerense escala sin freno.

El Movimiento Evita cruzó este jueves a Máximo Kirchner con una frase que no deja margen para la interpretación: «Si Máximo quiere, que compita en las PASO. Axel es nuestro candidato y está dispuesto a enfrentar a cualquiera en una interna.» Lo dijo Eduardo «Cholo» Ancona, secretario general de la organización en la provincia de Buenos Aires, en respuesta directa al titular de La Cámpora.

La tensión tiene fecha y lugar de origen: el acto en Parque Lezama por el Día de la Bandera, convocado bajo la consigna de la libertad de Cristina Kirchner, donde Máximo lanzó una crítica velada pero legible contra quienes «todos los días hablan de unidad y ni siquiera son capaces de ir a ver a Cristina».

El mensaje estaba dirigido a Kicillof

En el mismo acto, Máximo fue más explícito sobre 2027 al reclamar que el peronismo tenga «una candidata y no candidatos por default». El mensaje estaba orientado, principalmente, hacia Kicillof, considerado por el Evita como el dirigente del espacio mejor posicionado para competir en las presidenciales.

Para el Evita, esa intervención desvirtuó el espíritu de la jornada. La organización advirtió que un acto que reclamaba «legítimamente» por la libertad de la expresidenta se transformó en «una trinchera de división» dentro del propio espacio.

Respuesta en cadena

La réplica del Evita no fue individual. Ancona reclamó que el peronismo priorice la construcción de la mayor unidad posible para derrotar a Milei, y advirtió que el discurso de Máximo construye «una trinchera de división del peronismo».

Jonathan Thea, referente del Evita en la Ciudad de Buenos Aires, fue más directo: «Quien lo ataca públicamente termina siendo funcional para que Milei siga vendiendo la Argentina. Yo no veo una interna. Veo a un sector de nuestro propio espacio atacando a Kicillof, el candidato por lejos mejor posicionado para ganarle a Milei.»

La disputa también arrastró a otros actores. El diputado bonaerense Facundo Tignanelli, militante camporista, y el exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina se cruzaron en redes: se acusaron mutuamente de «chupamedias» y «vago que duerme hasta tarde”. Del otro lado del mostrador, el senador bonaerense Emmanuel González Santalla respaldó a Máximo y planteó que si no hay acuerdo interno «iremos a una PASO, vamos a los votos».

El trasfondo bonaerense

La pelea no es nueva, pero se aceleró. El Evita comenzó a distanciarse de La Cámpora durante el gobierno de Alberto Fernández y en varias elecciones locales jugó por afuera del peronismo. Desde hace meses apoyan a Kicillof como candidato presidencial.

En ese esquema, la provincia de Buenos Aires —y con ella La Plata como epicentro de la gestión provincial— es el tablero central. Cada movida en esta interna tiene consecuencia directa sobre quién conduce el armado peronista en el territorio bonaerense de cara a 2027.

Desde el Evita confirmaron que seguirán construyendo alianzas con sectores de la producción, el movimiento obrero, el empresariado y las organizaciones sociales, con el objetivo de articular «la unidad más amplia posible que permita derrotar a Milei en las elecciones del año que viene».

Escalada

El cruce de esta semana no cierra nada: lo abre. Con el kirchnerismo duro apostando a Cristina como candidata y el evitismo-kicillofismo empujando hacia las PASO, el peronismo bonaerense ingresa en una etapa de definiciones que ya no admite ambigüedades. La pregunta que empieza a circular en los despachos platenses es si el acto de Parque Lezama fue un punto de inflexión o apenas el arranque de una escalada más larga.

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