El titular de LLA bonaerense reunió a sus diputados en la Legislatura y bajó la agenda del segundo semestre: rechazo a la reelección indefinida, unicameralidad y autonomía municipal. Pero para cerrar el Senado primero tendría que ganar la gobernación e impulsar una reforma constitucional.
Sebastián Pareja reunió a los diputados de La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense tras el encuentro que encabezó Karina Milei en Casa Rosada, y bajó una orden clara: acelerar con el paquete de reformas institucionales y marcarle la cancha sin anestesia al peronismo.
La frase más explosiva no se hizo esperar. Consultado sobre el intento de Kicillof de reinstaurar la reelección indefinida de los intendentes bonaerenses, Pareja fue directo: «Kicillof y los intendentes quieren las reelecciones para chorearse lo que puedan chorearse». Sin matices ni diplomacia. El tono marca el estilo con el que LLA bonaerense quiere llegar a 2027.
La unicameralidad: el costo y el obstáculo que Pareja no menciona
El proyecto estrella que Pareja quiere avanzar en Diputados es la eliminación del Senado provincial. El argumento es económico y directo: mantener la estructura actual de la Cámara Alta provincial cuesta 414 millones de pesos diarios. «Es un costo excesivo para las arcas públicas y ese presupuesto debería reorientarse a prioridades básicas de la provincia», fundamentó el armador libertario.
Lo que Pareja no dice con tanta claridad es que eliminar el Senado bonaerense no es algo que pueda resolverse con un proyecto de ley ordinario en Diputados. La Constitución de la provincia de Buenos Aires establece un sistema bicameral que solo puede modificarse mediante una Convención Constituyente. Para convocarla, se necesita una mayoría de dos tercios de ambas cámaras —incluyendo el propio Senado que se quiere eliminar—, y la voluntad política de la gobernación.
En otras palabras: para cerrar el Senado bonaerense, Pareja primero tendría que ganar la gobernación en 2027 y luego convencer a legisladores de todos los partidos de votar su propia desaparición. Un camino largo, complejo y con altísima resistencia política. Por ahora, la propuesta funciona como bandera electoral más que como agenda legislativa inmediata.
La jugada, respaldada desde Balcarce 50 bajo la mirada atenta de la Secretaría General de la Presidencia, sabe que choca de frente contra una pared reglamentaria. Hoy La Libertad Avanza no cuenta con los votos para meter una reforma constitucional de semejante magnitud en la provincia de Buenos Aires.
Autonomía municipal, pero con freno de mano desde La Plata
El paquete de reformas que LLA quiere avanzar en la Legislatura incluye también una reestructuración del vínculo entre el Ejecutivo provincial y los 135 municipios. Se busca avanzar en habilitar que las comunas redacten sus propias cartas orgánicas y ganen autonomía, con un freno de mano puesto desde La Plata.
Las áreas estratégicas como Seguridad, Salud y Educación no se van a descentralizar en el aspecto financiero ni de mando. La gobernación retendría la conducción centralizada, dejando para los jefes territoriales un rol puramente logístico y operativo: definir la ubicación de los patrulleros, coordinar el despliegue del personal o establecer dónde es urgente construir una escuela.
La Justicia: autarquía y fin de los cargos vitalicios
El tercer eje del paquete libertario apunta al Poder Judicial provincial. Proponen otorgar autarquía presupuestaria plena al Poder Judicial para cortar la dependencia económica del poder político de turno. Por el otro, buscan fijar un límite temporal estricto al mandato del Procurador General de la Suprema Corte, terminando con un sillón vitalicio que hoy condiciona la política criminal de las distintas gestiones.
La propuesta sobre el Procurador no es inocente en el contexto actual: las vacantes en la Suprema Corte bonaerense son uno de los puntos de negociación que el kirchnerismo duro le pone como condición al kicillofismo para acompañar la reelección de intendentes.
La estrategia: forzar la foto del rechazo
La estrategia libertaria no es ir tras el consenso amigable en los pasillos de la política, es forzar la foto del rechazo exponiendo la parálisis de la Cámara Alta bonaerense. Con ese método, LLA sabe que no tiene los votos para aprobar nada de lo que propone —pero sí tiene los argumentos para instalar la discusión y cobrarles el costo político a quienes voten en contra.
Para La Plata y la Legislatura provincial, la semana cierra con dos agendas paralelas y opuestas: el peronismo intentando aprobar sus reformas sin mayoría suficiente, y LLA instalando las suyas sabiendo que tampoco las tiene. El debate real empieza cuando alguno de los dos logra sumar los votos que le faltan.


