No fue una reunión formal. Tampoco hubo tiempo para conversar. Sin embargo, la foto que obtuvo Javier Milei en la madrugada del 9 de Julio en la Casa Histórica de Tucumán tiene un valor político que va más allá del protocolo.
Una imagen buscada a contrarreloj
El Presidente aterrizó en San Miguel de Tucumán pasadas las 23:00, directo desde Aeroparque. Lo esperaban trece gobernadores convocados en pocas horas de gestión por el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El objetivo era uno: conseguir una imagen potente en la previa de votaciones clave en el Congreso.
«Va a ser una imagen potente», resumió una fuente cercana a los mandatarios antes de que llegara Milei.
Los que fueron y los que no
En la foto estuvieron Osvaldo Jaldo (Tucumán), Alfredo Cornejo (Mendoza), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Leandro Zdero (Chaco), Elías Suárez (Santiago del Estero), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén) e Ignacio Torres (Chubut). También asistió la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto.
Sin embargo, once provincias no estuvieron. Entre ellas, Buenos Aires, cuyo gobernador Axel Kicillof rechazó la convocatoria hace días con una condición explícita: sin reunión de trabajo con agenda concreta, no hay foto. Del lado peronista, tampoco asistieron los mandatarios de La Pampa, Formosa y La Rioja. Además, varios aliados del Gobierno —Misiones, Río Negro, San Luis, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires— también estuvieron ausentes.
En total, exactamente la mitad del mapa provincial estuvo en Tucumán.
El Pacto de Mayo, dos años después
La vigilia coincidió con el segundo aniversario del Pacto de Mayo, el acuerdo que el propio Milei firmó en 2024 en ese mismo lugar con la mayoría de los gobernadores. Esta noche, el Presidente usó el discurso —emitido por cadena nacional— para hacer un balance y anunciar que viene una segunda etapa.
«Hace dos años firmamos el Pacto de Mayo con gobernadores. Puntos claves para sacar a la Argentina de la decadencia», dijo. Luego enumeró logros: «Hicimos el ajuste más grande de la humanidad, sacamos el cepo, aprobamos el RIGI».
Pero el centro del discurso no miró hacia atrás. «No tenemos un segundo que perder», fue la frase que marcó el tono: Milei quiere aprobar más reformas antes de las presidenciales de 2027 y pidió a los gobernadores que acompañen esa agenda en el Congreso.
Qué quiere Milei que vote el Congreso
El Presidente mencionó tres prioridades concretas. La primera es la Reforma de la Ley de Zonas Frías: ya tiene media sanción en Diputados, pero algunos mandatarios provinciales —incluso entre los que asistieron al acto— prefieren demorar el debate. Para las provincias como Buenos Aires, que integran el régimen de subsidio energético, los cambios en esta ley impactan directamente en los bolsillos de millones de usuarios de gas.
La segunda prioridad es la Ley de Inocencia Fiscal, que el oficialismo quiere hacer universal. La tercera es la Reforma Política, que incluye la eliminación de las PASO para 2027, una bandera que Santilli ya lleva semanas negociando con los bloques aliados.
Milei también agregó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, para prohibir el financiamiento del Tesoro y reforzar el objetivo de estabilidad monetaria.
Villarruel, a metros pero en otro mundo
Hubo una presencia que llamó la atención por lo que no ocurrió. La vicepresidenta Victoria Villarruel asistió al acto en la Casa Histórica, invitada por el gobernador Jaldo que cumplió con el protocolo formal. Sin embargo, no cruzó palabra con Milei.
La organización ubicó a Villarruel a pocos metros del Gabinete nacional. Aun así, durante casi toda la ceremonia estuvo conversando con la intendenta de San Miguel de Tucumán, la peronista Rossana Chahla. El primer funcionario del Ejecutivo en la fila era Santilli.
La tensión entre Milei y su ex compañera de fórmula, que ya lleva varios meses, tuvo anoche un capítulo más: presentes en el mismo lugar, como si no estuvieran en el mismo acto.


