La Cámara alta de la provincia de Buenos Aires tiene prevista para este jueves su segunda sesión ordinaria del año. Sobre el papel, el temario no podría ser más tranquilo: doce proyectos de declaración, la mayoría vinculados a derechos humanos, salud y efemérides.
Pero en el Senado bonaerense hace rato que lo que importa no está en el orden del día. La interna de Fuerza Patria, con Sergio Berni y Mario Ishii como protagonistas del desgaste sistemático al gobernador Axel Kicillof, amenaza con convertir otra vez una sesión rutinaria en un espectáculo político.
Berni intenta mover las piezas y el axelismo lo frena
El jefe del bloque oficialista, Sergio Berni, volvió a demostrar esta mañana que no tiene intenciones de bajar el perfil. En la reunión preparatoria, el ex ministro de Seguridad intentó avanzar con varios pedidos de interpelación presentados por legisladores de La Libertad Avanza, que apuntan directamente a ministros del gobierno provincial. La movida era clara: darle vía libre a una ofensiva opositora que hubiera obligado a funcionarios de Kicillof a sentarse frente al cuerpo a dar explicaciones.
El sector alineado con el gobernador dentro de Fuerza Patria frenó el intento. La calma se restableció antes de que llegara a mayores, pero la tensión quedó expuesta otra vez. No era la primera vez. En la sesión ordinaria de junio, Berni ya había cuestionado abiertamente el funcionamiento de la Cámara y dejado en evidencia las fracturas del bloque, hasta el punto en que la vicegobernadora Verónica Magario le apagó el micrófono. Berni siguió hablando a los gritos.
Ishii y las emergencias que el kicillofismo no quiere votar
El otro frente abierto tiene nombre propio: Mario Ishii, senador y vicepresidente primero del cuerpo, quien desde el kirchnerismo duro lleva adelante una estrategia de desgaste legislativo contra la conducción provincial.
Sus proyectos de emergencia alimentaria y sanitaria vuelven a aparecer en escena. Sin despacho de comisión, el senador de José C. Paz no alcanza los dos tercios necesarios para llevarlos al recinto sobre tablas. El bloque axelista no los acompaña. La Libertad Avanza los rechaza con otro argumento: quieren eliminar de los textos las críticas explícitas al gobierno nacional. Y hay legisladores que, más allá de la interna peronista, insisten en que primero deben pasar por comisión.
El cuadro es el de siempre: las emergencias no se votan, pero Ishii tampoco las retira. El efecto político es el que busca: mantener activa una narrativa que coloca al gobernador como responsable de no resolver la crisis alimentaria y sanitaria en la provincia.
A eso sumó en las últimas horas un proyecto nuevo, también explosivo: que la Provincia asuma los gastos de combustible y mantenimiento de los patrulleros que hoy afrontan los municipios cuando los recursos del Fondo Municipal de Fortalecimiento de la Seguridad no alcanzan. La iniciativa sostiene que la seguridad pública «es una competencia propia y exclusiva» de la administración provincial y que no puede imponerse a los intendentes la obligación de afectar recursos propios para sostener el patrullaje.
La respuesta desde el campo intendencial no se hizo esperar. Guillermo Britos, jefe comunal de Chivilcoy y ex comisario, fue directo: «Si los intendentes dejamos de pagar la nafta de los móviles y dejamos de arreglar patrulleros, en dos meses la Provincia se incendia. Y yo no quiero ser parte del incendio». Y agregó: «Me parece que es un discurso equivocado hacia sus vecinos en medio de internas políticas».
Una agenda legislativa que no convoca a nadie
Más allá de la interna, el orden del día formal de la sesión está integrado por declaraciones. Entre ellas, una que expresa preocupación por los más de 3.000 despidos en el Ministerio de Capital Humano nacional, otra por el vencimiento de la moratoria previsional, una más por los despidos en empresas de Olavarría y por el cierre de la gráfica Anselmo Morvillo de Avellaneda. Se completa con declaraciones por el Día Mundial de la Diabetes, el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple y un homenaje en el aniversario del atentado a la AMIA.
El único proyecto con peso real que podría avanzar es la Ley Joaquín, del diputado camporista Facundo Tignanelli, que ya tiene media sanción en la Cámara Baja. La iniciativa nació tras el fallecimiento de Joaquín Stefano Gatto, un niño de 12 años aplastado por un arco de fútbol que carecía de anclaje. El proyecto establece la obligatoriedad del anclaje firme al suelo de arcos deportivos de todo tipo, su supervisión técnica periódica y el uso de protecciones acolchonadas en postes y columnas. Habría acuerdo para darle sanción definitiva.
El Consejo de la Magistratura, otro capítulo sin cerrar
La sesión también podría resolver —o volver a dejar sin resolver— la representación legislativa en el Consejo de la Magistratura, el organismo que selecciona y controla a jueces y fiscales bonaerenses. Fuerza Patria ya cubrió sus ocho casilleros. La disputa está del otro lado: el PRO impulsa al senador Juan Manuel Rico Zini para el lugar opositor vacante, mientras que La Libertad Avanza reivindica ese asiento para su propia senadora María Cecilia Martínez, argumentando que son la primera minoría tanto en el Senado como en Diputados. Los libertarios sostienen, además, que ambos lugares del cuerpo —titular y suplente— deberían ser para su espacio.
Si no hay acuerdo entre PRO y LLA, el casillero volverá a quedar vacante, como ya ocurrió en junio.


