Kicillof designó a sus representantes en el organismo que selecciona jueces y fiscales, mientras Diputados aprobó a los suyos. Con la Suprema Corte funcionando a la mitad y más de 300 vacantes judiciales sin cubrir, todavía falta la firma del Senado bonaerense para completar el tablero.
El Consejo de la Magistratura de la provincia de Buenos Aires avanzó hoy en un movimiento que venía trabado desde hacía meses: el gobernador Axel Kicillof firmó el Decreto 874/26 para designar a sus representantes ante el organismo, en simultáneo con la aprobación en Diputados de los nombres que llegan por la Legislatura. La pieza que todavía no encastra es la del Senado.
Quiénes son los nuevos consejeros
Por el Poder Ejecutivo, Kicillof nombró como titulares a los abogados Santiago Carlos Pérez Teruel, Carlos Lisandro Pellegrini y Santiago Eduardo Révora, en cumplimiento de la Ley 11.868. Como suplentes quedaron designados Gabriela Demaria, Ana Laura Ramos y Gustavo Alberto Gamino.
Pérez Teruel es el asesor general de Gobierno y hombre de máxima confianza del gobernador; Pellegrini, en cambio, es subsecretario de Política Criminal y responde al ministro de Justicia Juan Martín Mena, referente de La Cámpora. La combinación no es casual: expone el reparto de poder que Kicillof todavía negocia puertas adentro del peronismo bonaerense.
Por la Cámara de Diputados, el cuerpo aprobó la llegada de Mariano Cascallares como consejero titular y de Sofía Vanelli como suplente. El dato llamativo es que Cascallares ya integraba el Consejo, pero hasta ahora lo hacía como representante del Ejecutivo, una particularidad que ilustra cómo se acomodan las piezas según la coyuntura política de cada sector.
La silla que falta
Con estos movimientos, el organismo mejora su funcionamiento pero todavía no cierra la integración completa: resta que el Senado bonaerense designe a su representante, una definición que podría llegar este jueves si las negociaciones internas del Frente Patria lo permiten. En la Cámara alta, el bloque de Fuerza Patria no cuenta hoy con la cantidad de abogados necesaria entre sus filas para cubrir los cuatro lugares que le corresponden, lo que había obligado incluso a suspender una sesión del Consejo.
Por qué importa en la Provincia
El trasfondo no es menor: el Poder Judicial bonaerense arrastra alrededor de 300 vacantes sin cubrir, entre ellas cuatro sillones en la Suprema Corte, que hoy funciona con apenas tres de sus siete miembros —Sergio Torres, Daniel Soria e Hilda Kogan—. Cada demora en completar el Consejo de la Magistratura se traduce, en los hechos, en juzgados y fiscalías sin titular en toda la Provincia, desde La Plata hasta el conurbano.
La recomposición también funciona como termómetro de la interna peronista de cara a 2027: las tensiones entre el espacio de Kicillof y el kirchnerismo duro, hoy conducido por Máximo Kirchner, se trasladan a cada nombramiento, incluido este organismo técnico que en apariencia debería estar al margen de la política partidaria.
Si el Senado resuelve su representación esta semana, el Consejo de la Magistratura podría retomar el ritmo de designaciones —en lo que va de la gestión de Mena se avanzó con 412 expedientes— y descomprimir parte de la demanda social por acceso a la Justicia. De no ocurrir, la acefalía seguirá golpeando a un sistema judicial bonaerense que ya funciona con más ausencias que presencias.


