Sábado 18 de julio de 2026
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La ciudad acumula obras abandonadas mientras la construcción suma nueve trimestres seguidos de caída

A lo largo del casco urbano de La Plata hay al menos diez estructuras de hormigón paralizadas que llevan años —en algunos casos décadas— sin avanzar un solo metro. Son la imagen más visible de una crisis que los datos confirman: la construcción cayó en promedio un 6% interanual durante 2025, y en el último trimestre la baja se profundizó hasta el 10,3%, según el informe del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP.

En el primer trimestre de 2026, el derrumbe continuó: los permisos de construcción bajaron otro 5,3% interanual y la venta de materiales retrocedió 6,9%.

Las obras que la ciudad dejó de ver moverse

El relevamiento del sector identifica ubicaciones en 45 entre 11 y 12, el tramo de diagonal 7 frente a Plaza San Martín, 55 entre 4 y 5, 59 entre 10 y 11, 56 entre 1 y 2, y 131 entre 44 y 45, entre otras. Algunas llevan más de diez años paralizadas. Otras quedaron incompletas en los últimos años.

El caso más visible es el edificio de diagonal 73, frente a Plaza Rocha. La estructura domina una de las zonas más transitadas de la ciudad y no registra actividad desde hace años. En agosto de 2022, la Policía halló un hombre muerto en su interior. La obra de 131 entre 44 y 45 la construyó la misma empresa. Ambas quedaron frenadas tras detectarse diferencias entre los planos aprobados por el Municipio y lo efectivamente ejecutado.

Otra de las construcciones más conflictivas es la de 45 entre 11 y 12. Arrastra un extenso litigio judicial por la venta de departamentos y hoy funciona como refugio para personas en situación de calle. Los vecinos reportaron al menos tres incendios durante 2023 y nuevos episodios en 2024. «Está lleno de basura. Hay incendios. Vive gente en situación de calle», describió una vecina en un diario local.

El hotel de 56 entre 1 y 2, iniciado por la empresa ABES, integra un grupo de alrededor de doce proyectos sin finalizar de esa firma en La Plata. Todos en medio de disputas judiciales entre constructores e inversores.

La ecuación que destruyó los proyectos

El mercado inmobiliario explica el mecanismo del colapso. Las unidades se vendieron en pesos, pero los costos de construcción se dolarizaron. La inflación aceleró el desfase y muchos proyectos quedaron sin posibilidades de continuidad.

Hoy construir en el Gran Buenos Aires cuesta un 32,1% más que hace doce meses, según el INDEC. Solo en junio, el costo subió 2,6%: los materiales aumentaron 1,8%, la mano de obra 3,3% —por el acuerdo de la UOCRA— y los gastos generales 2,8%. Las tarifas eléctricas, junto con las conexiones de gas y agua, empujaron desde los servicios. En materiales, los cables eléctricos subieron 3,3%, los aislantes 3,6% y las alfombras 5,3%.

Reactivar una obra paralizada tampoco es sencillo. Un desarrollador inmobiliario lo explicó con claridad: «Antes de pensar en retomar una obra hay que realizar un estudio estructural muy profundo. Demanda mucho tiempo y una inversión muy importante». A eso se suma el riesgo edilicio: años de deterioro generan incertidumbre sobre el estado real de las estructuras.

El Colegio de Arquitectos de la Provincia pidió que el Municipio cuente con un relevamiento actualizado de estas obras. La Municipalidad no respondió a la consulta sobre la cantidad de construcciones paralizadas ni sobre acciones de control.

Una crisis que no discrimina entre La Plata y el resto del país

La destrucción de empleo es el dato más pesado del sector. Desde noviembre de 2023, la Argentina perdió casi 330.000 puestos de trabajo formales. El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, informó que solo en abril de 2026 se destruyeron 8.400 puestos registrados, completando doce meses consecutivos de caída. El sector privado concentra la mayor parte del retroceso: 235.419 empleos menos. El Estado público perdió 73.052 y el trabajo doméstico 21.196.

Al mismo tiempo, el INDEC confirmó que en el primer trimestre de 2026 el empleo asalariado registrado cayó 1,1% interanual, mientras el empleo informal creció 3,4%. Es decir: se crean puestos, pero sin registro, sin aportes y con menores ingresos.

La escala del problema y las condiciones para salir

El Consejo de Políticas de Infraestructura —que reúne a las cámaras empresariales del G6, la CGT y la UOCRA— se reunió esta semana en La Rural y fijó su diagnóstico: sin estabilidad macroeconómica, sin seguridad jurídica y sin reglas claras, la inversión en infraestructura no vuelve.

El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, fue directo: «Sin una infraestructura moderna, financiada mediante inversión pública y privada, no hay desarrollo posible para ningún sector». El secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, señaló que el organismo nació para «unificar las propuestas de todos los sectores y debatir con claridad hacia qué modelo de país queremos ir». Y el secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, marcó el límite político: «el orden macroeconómico no debe lograrse a costa del sufrimiento social».

El economista Ariel Coremberg aportó el número de fondo: la productividad argentina está estancada en niveles de 1950. Para crecer al 2,9% anual, el país necesita elevar la inversión del 16,6% al 23,3% del PIB. Si la meta es crecer al 6%, esa cifra trepa al 32,2%.

Por su parte, el Gobierno nacional presentó su plan de infraestructura: la concesión de 9.154 kilómetros de rutas por 20 años sin subsidios estatales, la privatización de los ferrocarriles de carga Belgrano, San Martín y Urquiza por 50 años, y la continuidad de las obras hídricas del Río Salado para prevenir inundaciones en 59 municipios.

En La Plata, mientras tanto, las obras siguen paralizadas. Y la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP no registra señales de reversión.

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