Jueves 23 de julio de 2026
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El salario mínimo perdió el 40% de su poder de compra y el consumo masivo acumula casi tres puntos de caída en 2026

Dos informes publicados el mismo día ponen en números lo que los hogares argentinos sienten en el supermercado y en el kiosco. Según el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), el Salario Mínimo, Vital y Móvil acumula una pérdida superior al 40% en su poder de compra desde que asumió Javier Milei. Y según la consultora Scentia, el consumo masivo cerró junio con una caída de 2,7% interanual en volumen, acumulando un retroceso de 2,9% en lo que va de 2026. Los dos datos se explican mutuamente: los salarios no alcanzan y el mercado lo registra.

El salario mínimo que dejó de alcanzar

CIFRA detalla que la devaluación inicial de diciembre de 2023 provocó una pérdida de casi el 30% en los primeros meses de gestión. Ese golpe nunca se recuperó. Le siguieron dos años de contracciones mensuales consecutivas, con actualizaciones nominales definidas unilateralmente por la Secretaría de Trabajo —el Consejo del Salario no llegó a acuerdos— y alineadas con las propuestas del sector empresario. El resultado es un salario mínimo que vale hoy un 60% menos que en 2015 y un 20% menos que en los años 90.

El impacto más crudo se ve en la relación con los umbrales de pobreza. En junio, el SMVyM cubrió apenas algo más de la mitad de la canasta básica alimentaria que marca la línea de indigencia para una familia tipo. Para superar la línea de pobreza se necesitaron más de cuatro salarios mínimos. El piso salarial ya no funciona como piso.

Lo que se puede comprar con una hora de trabajo

CIFRA eligió una forma de mostrar el deterioro que evita las abstracciones: compara cuánto tiempo de trabajo al salario mínimo se necesita hoy para comprar los mismos productos de 2016. En junio de ese año, una hora de trabajo equivalía a un kilo de pan. Hoy, con un valor horario de $1.839, hacen falta dos horas y media. Para un kilo de carne picada, que antes demandaba dos horas, ahora se necesitan casi seis.

El transporte también empeoró. Un viaje de ida y vuelta en subte que en 2016 representaba 15 minutos de trabajo equivale hoy a una hora y 41 minutos. El SMVyM, que en 2016 representaba el 37,2% del salario promedio del sector privado registrado, hoy equivale apenas al 16,6%. Dejó de ser una referencia del mercado laboral.

El consumo masivo que no levanta

Los datos de Scentia confirman que esa pérdida de poder adquisitivo tiene correlato directo en el mercado. El consumo masivo cayó 2,7% interanual en volumen en junio, peor que el -1,6% de mayo, que ya había frustrado las expectativas de recuperación que algunos analistas anticipaban para el segundo semestre. Tomando enero de 2023 como base 100, el índice pasó de 84,8 puntos en mayo a 82,9 en junio. El pico de esa serie fue diciembre de 2023, cuando llegó a 111. Desde entonces, la tendencia es descendente sin que ningún mes haya logrado una reversión sostenida.

Las ventas en pesos subieron 26,6% interanual en términos nominales. Pero el precio promedio de los productos avanzó 23,1% en el mismo período, lo que significa que la suba en pesos no se tradujo en mayor cantidad de productos comprados.

Todos los canales físicos cerraron junio en rojo. Los kioscos y almacenes de barrio fueron los más golpeados, con una caída de 4,6% interanual. Los mayoristas bajaron 3,3%, los supermercados de cadena 2,6% y los autoservicios independientes 1,6%. Las farmacias, que en mayo habían crecido 2,3%, cerraron junio sin variación.

Por categorías, las peores performances fueron desayuno y merienda (-7,7%), limpieza del hogar (-6,2%) y perecederos (-5,7%). Alimentación cayó 0,5%. La única categoría con crecimiento en los canales físicos fue bebidas con alcohol (+9,4%), impulsada por el efecto del Mundial 2026.

El e-commerce no compensa

El comercio electrónico fue el único canal que escapó a la tendencia: creció 41% interanual en junio y lo hizo en las ocho canastas relevadas por la consultora. Sin embargo, ese número no refleja una recuperación del consumo. El crecimiento del canal online indica un cambio de hábito —los mismos hogares compran donde antes no compraban— pero no un aumento del volumen real de productos adquiridos.

El panel de indicadores de Scentia muestra una economía con señales contradictorias: el PBI creció 2,3% interanual en el primer trimestre y las exportaciones acumulan una suba de 24,4% en el año, pero la producción industrial cayó 3,1% acumulado y la producción automotriz retrocede 18,3% en 2026. La pobreza se ubica en 28,2% y el desempleo en 7,8%, según el INDEC. El crecimiento llega por el agro, la minería y las finanzas. El consumo cotidiano de los hogares no lo percibe.

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