Jueves 23 de julio de 2026
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El 60% quiere un rumbo diferente pero solo el 13,8% quiere volver atrás: la foto del electorado que todavía no encontró candidato para 2027

Dos encuestas publicadas este jueves describen el mismo fenómeno desde ángulos distintos y llegan a una conclusión común: existe una mayoría que reclama un cambio que no es el kirchnerismo, pero tampoco hay una alternativa que la represente. El espacio existe; el candidato, todavía no.

La consultora Synopsis midió la predisposición de cara a las presidenciales de 2027 y encontró que el 59,5% buscaría modificar el rumbo actual del país, contra un 36,4% que daría continuidad al oficialismo. Sin embargo, cuando se pregunta hacia dónde debería ir ese cambio, solo el 13,8% propone «volver atrás, a una etapa en la que se vivía mejor». La demanda mayoritaria es otra: el 50,4% quiere «seguir adelante, pero en una dirección diferente». Quieren futuro, no restauración.

Por su parte, Qsocial Big Data trabajó con 1.880 casos a nivel nacional y encontró que el 40% de los argentinos rechaza simultáneamente tanto a Javier Milei como al kirchnerismo. Lucas Klobovs, director de opinión pública de la consultora, describió ese bloque como personas con una «mirada muy negativa del país» y «muy pesimistas» que «no ven luz al final del camino». Le reconocen a Milei la baja de la inflación, pero sostienen que «el remedio utilizado fue demasiado costoso porque el daño social que se produjo para lograr ese objetivo fue demasiado dañino».

El espacio existe pero no tiene quién lo capitalice

El problema es la traducción. La demanda de cambio que no sea kirchnerismo existe en las encuestas, pero no se convierte automáticamente en voto opositor. Synopsis lo muestra con precisión: el 23,1% de los consultados afirma que votará a Milei «sí o sí» y el 40% asegura que elegirá a un candidato opositor pase lo que pase. En el medio queda un 35,2% que no encuentra una alternativa convincente. De ese grupo, el 17,9% terminaría votando a Milei —no por convicción sino porque «no hay otra opción»— y el 17,2% preferiría un candidato opositor pero actualmente considera que «no hay».

Ese bloque del medio es el que puede definir 2027. Klobovs lo explica a través del concepto de «voto negativo» o «voto de góndola»: el elector no elige porque le gusta, sino por descarte. «No voté por el alimento que más me gustaba, sino lo mejorcito que encontré en la góndola», graficó. El riesgo, según el analista, es que si no aparece una tercera opción con viabilidad real, ese 40% «se licúe en la grieta»: sin candidato que lo convenza, una parte terminará eligiendo entre el miedo al retorno del kirchnerismo y el miedo a la reelección de Milei.

La base del oficialismo se erosiona

El tablero interno del oficialismo también tiene tensiones. Qsocial detectó una «fuga sostenida» de votantes provenientes del PRO: a comienzos de año, el 89% de quienes se identificaban con el partido fundado por Mauricio Macri aprobaba la gestión de Milei. Ese número cayó a 40 puntos. La consultora atribuye a esa caída los movimientos recientes del Gobierno: la convocatoria a figuras como Diego Santilli y una moderación visible en el tono presidencial, «menos beligerante» que en los primeros meses.

La evaluación de la gestión de Milei en el relevamiento de Synopsis confirma ese deterioro: 36,8% positiva y 51,8% negativa. Sin embargo, la consultora señala que los números representan una mejora respecto de la medición anterior. También hay señales que complican el diagnóstico para el Gobierno: entre sus propios votantes de 2025, el 28,2% ya considera que el país debería «ir en una dirección diferente».

Qué preocupa y qué se tolera

Los problemas que listan los consultados en la encuesta de Synopsis dibujan un mapa de prioridades que se desplazó en los últimos meses. La corrupción encabeza las preocupaciones generales con el 33,4%, seguida por el desempleo con el 28%. La inflación, que durante años dominó todos los rankings, aparece ahora en cuarto lugar con el 8,4%. Cuando la pregunta se acota a la situación económica, los bajos salarios pasan al primer lugar con el 43,3%.

Ese desplazamiento no implica tolerancia. Ante la pregunta de si estarían dispuestos a aceptar más inflación a cambio de una recomposición de los salarios, el 50% respondió que no, de ninguna manera. Otro 18% se mostró «medianamente dispuesto» y solo el 29,4% aceptaría total o parcialmente esa posibilidad. El rechazo fue consistente entre los votantes de La Libertad Avanza, Fuerza Patria y Provincias Unidas.

El factor emocional y el escenario sin tercero

Dentro del bloque opositor tampoco hay consenso sobre el tipo de cambio que se busca. El 66,2% de quienes votaron a Fuerza Patria en 2025 quiere ir en una dirección diferente, pero el 32,5% de ese mismo electorado quiere volver atrás. Esa fractura explica parte de la dificultad de la oposición para construir una candidatura que unifique sin repeler.

El crecimiento de la imagen de Myriam Bregman, según Qsocial, representa además una amenaza directa para el peronismo: cuanto más crece la dirigente del Frente de Izquierda, mayor es el riesgo de que el kirchnerismo pierda votos por su izquierda si no logra unificarse.

Para Klobovs, si no emerge un tercer candidato con potencia electoral real, el resultado de 2027 quedará en manos de la psicología del votante: «Todo esto se expresa en el tema emocional: qué candidato logra instalar el miedo». Por un lado, el miedo al regreso del peronismo que intentará capitalizar Milei. Por el otro, el miedo a la reelección de Milei que buscará instalar la oposición. El director de Synopsis, Lucas Romero, lo sintetizó en términos más directos: el Gobierno debe advertir que la dirección actual no reúne una mayoría de consenso; la oposición debe entender que las experiencias anteriores tampoco generan suficiente adhesión.

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