El Centro de Día Cántaros advirtió que cerrará sus puertas si la obra social bonaerense no regulariza una deuda que incluye prestaciones impagas de 2025 y diferencias arancelarias de los primeros meses de 2026. Hubo promesas de pago que no se cumplieron.
El plazo vence el miércoles. Si IOMA no regulariza la deuda que mantiene con el Centro de Día Cántaros, el establecimiento de Villa Elisa suspenderá sus actividades y 90 personas con discapacidad perderán el espacio donde reciben atención diaria. El centro, ubicado en Camino Belgrano casi 409 y con más de dos décadas de trayectoria, llegó a un límite que sus autoridades describieron sin eufemismos: «Ninguna institución puede continuar funcionando indefinidamente cuando los pagos comprometidos no llegan y las deudas se acumulan».
Qué le debe IOMA y desde cuándo
La obra social bonaerense aún adeuda el pago correspondiente a abril de 2026, diferencias arancelarias de enero, febrero y marzo de este año, además de prestaciones impagas desde 2025.
No es una deuda reciente ni un atraso puntual. Es una acumulación que abarca varios ejercicios y que el centro sostuvo con recursos propios para no interrumpir la atención a los concurrentes.
Durante todo el mes de julio mantuvieron reuniones con representantes de IOMA y aceptaron distintas propuestas de pago con la expectativa de destrabar el conflicto. «Confiamos en que esas propuestas se cumplirían y, por ese motivo, suspendimos momentáneamente nuestro reclamo público. Sin embargo, ninguno de esos compromisos se concretó», señalaron desde el centro.
Meses sosteniendo con recursos propios
Lo que hace más grave el cuadro es la decisión que tomaron las autoridades de Cántaros durante todo este tiempo: seguir funcionando igual, sin bajar la persiana ni reducir prestaciones, para que los 90 concurrentes no se vieran afectados.
Durante meses sostuvieron con recursos propios los traslados y las distintas prestaciones, aunque advirtieron que ese esfuerzo ya no puede mantenerse. «Lamentablemente, hemos llegado a un límite», expresaron.
Ese límite tiene fecha: el miércoles. Si IOMA no deposita, el centro se verá imposibilitado de abrir sus puertas, dejando sin atención a decenas de personas con discapacidad y a sus familias.
El llamado a la comunidad
Ante la falta de respuesta de la obra social, el centro convocó a la comunidad a acompañar los reclamos que se realizarán frente a las oficinas de IOMA para exigir una solución. La movilización apunta a generar presión pública sobre un organismo que, según el centro, incumplió los acuerdos que él mismo propuso.
Para las familias de los 90 concurrentes, el cierre no es un trámite burocrático. Es la interrupción abrupta de una rutina de atención especializada que muchas personas con discapacidad necesitan todos los días para sostener sus avances terapéuticos y su integración social.
Deudas que se repiten
El caso de Cántaros no es el primero ni probablemente el último. La obra social bonaerense arrastra una historia de atrasos con prestadores del sistema de discapacidad que se repite en distintos puntos de la provincia. En La Plata y el Gran La Plata, donde la concentración de centros de día, escuelas especiales y servicios de apoyo es alta, el problema tiene una escala que la gestión del organismo no logró resolver de forma estructural.
Cada cierre que se concreta —o que se evita a último momento con un pago parcial— deja expuesta la misma lógica: los centros financian con deuda propia lo que IOMA no paga en término, y cuando se queda sin margen, las familias terminan pagando el costo.


