En el mismo día en que miles de platenses le piden «pan y trabajo» a San Cayetano, los números del sector panadero confirman el diagnóstico: en los últimos dos años cerraron 21 panaderías habilitadas en La Plata, lo que representa el 10% del total del rubro en la ciudad. El dato surge de la Secretaría de Producción de la Municipalidad.
La cifra, sin embargo, es probablemente conservadora. El municipio aclaró que esos datos corresponden únicamente a los comercios que formalizaron la baja de su habilitación. Los negocios que cerraron sin completar el trámite administrativo no están contemplados en las estadísticas, por lo que el impacto real del rubro podría ser mayor.
El panorama nacional: 3.000 cierres y 17.000 empleos perdidos
La situación local replica una crisis que se extiende por todo el país. Según Martín Pinto, secretario general del Centro de Industriales Panaderos (CIP), ya cerraron alrededor de 3.000 panaderías en Argentina en el último período, con una pérdida estimada de 17.000 puestos de trabajo.
El motor de la crisis es la caída del consumo: las ventas de pan se desplomaron un 60% en el último año y medio, mientras que las de facturas registraron una caída aún más pronunciada, del 85%. Los costos operativos —harina, energía, alquileres— no siguieron la misma trayectoria descendente, lo que golpeó directamente la rentabilidad de los establecimientos más pequeños.
La panadería de barrio, ese comercio que durante décadas funcionó como punto de encuentro cotidiano, se convierte así en otro indicador del deterioro del poder adquisitivo y del consumo popular en la Argentina de 2026.


