Viernes 7 de agosto de 2026
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El Niño golpea el cinturón verde de La Plata: la humedad destruye plantaciones de lechuga y retrasa hasta 30 días las siembras

El fenómeno climático de El Niño ya se hace sentir en el cordón flori-frutihortícola platense. Semanas de lluvias persistentes, exceso de humedad y escasa presencia de sol están golpeando un sector de dimensiones mucho más grandes de lo que suele reconocerse: según el Atlas del Cinturón Frutihortícola —un relevamiento satelital publicado recientemente por el sociólogo de la UNLP Brián Covaro— la zona productiva concentra 11.746 invernáculos que ocupan 4.667 hectáreas bajo cubierta, y en ese territorio viven alrededor de 185.000 personas, cerca de uno de cada cinco platenses. Cuando el clima falla, le falla a todo eso.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) había anticipado el escenario: La Plata, Berisso y Ensenada están entre las zonas con mayores probabilidades de lluvias normales o superiores a lo habitual en el trimestre en curso. Y las previsiones se están cumpliendo.

Un sector enorme bajo presión

El Atlas de Covaro ofrece la primera radiografía satelital completa del cinturón, que excede los límites del partido de La Plata e incluye parte del Parque Pereyra, Hudson y Florencio Varela. En sus 41.672 hectáreas relevadas, ocho de cada diez corresponden a zonas verdes o cultivables. Las cifras de la Municipalidad y la UNLP, publicadas en 2025, suman además 6.225 empleos directos entre productores, medieros y trabajadores.

Es ese universo —invernáculos de nylon, canteros de lechuga, plantas de tomate, estufas de flores— el que hoy está bajo presión meteorológica.

Las verduras de hoja: las más golpeadas

Alberto Pate, vicepresidente de la Asociación de Productores Hortícolas de La Plata, lo resumió sin rodeos: «Se atrasa tanto la siembra como la cosecha. Aunque no haya inundaciones, igual hay pérdidas». En esta época del año, precisó, el mayor riesgo recae sobre las verduras de hoja. «Si está a campo, prácticamente se pierde. Lo que está bajo cubierta se retrasa», explicó.

Salvador Vides, productor local, ya contabilizó daños concretos. «La lechuga es muy delicada. Con que no haya sol suficiente se afecta. Ya perdí dos canteros completos», relató. Y advirtió que el problema no es solo de cantidad: «Se desperdicia mucho, pero la calidad también puede empeorar, aunque los precios seguirán bajos porque el consumo no repunta».

El tomate «se va en vicio»

Los cultivos de ciclo largo —tomate, pimiento, berenjena, pepino, chaucha— también están comprometidos, aunque sus efectos se verán recién en primavera. Desde Lisandro Olmos, Nazario Ramos explicó que el tomate «se va en vicio»: sin radiación solar suficiente, la planta crece en hoja pero no florece. «La planta se va en vicio, crece en hoja pero le cuesta agarrar la floración», señaló. A eso se suma la aparición de enfermedades vinculadas al exceso de agua en los suelos.

El impacto también es operativo. «Hoy no se puede entrar a preparar la tierra. Si quisiera sembrar en una semana, ahora tengo que esperar hasta 30 días», advirtió Ramos.

Las flores también en riesgo

En el sector florícola, el escenario no es mejor. Silvio Pérez, productor de Abasto que trabaja con las variedades San Vicente y Astromelia, registra pérdidas del 5% de la producción por pudrición dentro de los propios invernáculos. «Se están pudriendo algunas plantas por el exceso de humedad del ambiente», señaló. Aunque el porcentaje aún es bajo, advierte que si las condiciones se mantienen, el daño puede escalar.

El reclamo que no llega: las obras hidráulicas

Detrás de los efectos del clima hay un problema estructural que los productores repiten desde hace años. Nazario Ramos fue directo: «El problema de los desagües es algo que venimos reclamando hace años. Es una de las obras principales que necesita el cordón hortícola». La falta de mantenimiento en arroyos y canales dificulta el escurrimiento del agua y extiende la duración del anegamiento en las quintas. Pate lo formuló en términos de equidad: «Algunos pueden estar mejor preparados, pero la gran mayoría no está en esas condiciones. Cuando estos problemas climáticos afectan a la mayoría, no es nada bueno para nadie».

El cinturón verde de La Plata abastece de frutas, verduras y flores a millones de personas en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Cuando el sol no aparece y el agua no escurre, esa cadena siente el golpe desde la raíz.

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