Domingo 16 de agosto de 2026
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El Congreso define la suerte de las PASO: los votos, las amenazas y los gobernadores que frenan a Milei

La batalla por la suspensión de las PASO 2027 tiene pocos votos indecisos y muchas sillas enjabonadas. La Libertad Avanza no llega sola al quórum en ninguna cámara. Los gobernadores del Norte Grande resistieron en Posadas, el gobierno pateó el tema para diciembre y el peronismo ya repartió roles para el bloqueo.

Los números para suspender las PASO 2027: qué significa cada voto

En el Senado, la cuenta arranca con 21 senadores propios de LLA. Además, el bloque suma 10 radicales y 3 del PRO: un total de 34 bancas. Sin embargo, se necesitan 37 para garantizar el quórum. Le faltan, al menos, tres. La Casa Rosada trabaja sobre un piso efectivo de 35 votos, por debajo de la suma formal de esas tres bancadas. Por eso, el oficialismo mira hacia Provincias Unidas, donde están el correntino Carlos Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo. También apunta a los representantes de Misiones, Tucumán y Santa Cruz —con dos bancas cada uno—, a Salta, Neuquén y Catamarca.

En Diputados la situación es igualmente ajustada. LLA cuenta con 95 legisladores. El PRO aporta 12 y la UCR 6. En total, 113. Para abrir una sesión se necesitan 129. Faltan 16 votos. El oficialismo mira hacia San Juan, el bloque de Misiones —con siete escaños en Innovación Federal— y el quinteto de Córdoba en Provincias Unidas. Además, tentaría al solitario de Neuquén y a los representantes de Jujuy, Chubut y Santa Cruz. Sin embargo, todos esos votos también los pesca el peronismo en la misma pecera.

El gobierno da marcha atrás y patea para diciembre

Frente a la resistencia de los gobernadores y sus propios aliados, el oficialismo cambió el tono. «No estamos apuradísimos», dijo esta semana un diputado libertario. En consecuencia, la suspensión de las PASO pasó a integrar una negociación «más amplia», que incluye el recorte de Zonas Frías y la compensación vía Zonas Cálidas.

El viraje se definió después del viaje de Diego Santilli a Posadas el miércoles pasado. Allí el jefe de Gabinete midió la temperatura real de los gobernadores y llevó el mensaje a Lule Menem. En ese marco, los diputados libertarios deslizan que «hasta el 26 de agosto no se toca el tema de propiedad privada» y se entusiasman en cambio con dar media sanción a Inocencia Fiscal II y a la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. La eliminación de las PASO, entonces, se patea para diciembre. Cuando llegue diciembre, empezará la campaña presidencial.

La marcha atrás tiene otro capítulo. Martín Menem usó en la última reunión de mesa política el fracaso comunicacional de la Ley de Tierras como argumento: «Cuando tenés el dictamen, tenés que ir rápido al recinto». Le cargó la culpa a Bullrich. Ella retrucó que no pudieron avanzar antes «por Manuel Adorni». En ese contexto, el bloque interno tampoco está en condiciones de sostener una pelea de alta exposición sobre el sistema electoral.

Los gobernadores ya dijeron que no: la cumbre de Posadas

El miércoles, los mandatarios del Norte Grande se reunieron en Misiones con Santilli. El resultado fue claro. Ninguno quiere votar las Zonas Frías antes de septiembre. Tampoco quieren eliminar ni suspender las PASO. El argumento circuló sin rodeos: «No habrá apoyo para el proyecto de zonas frías hasta que no se concrete el de zonas cálidas y no habrá respaldo para la reforma electoral ni para la eliminación de las PASO».

Del encuentro participaron el anfitrión Hugo Passalacqua (Misiones), el correntino Juan Pablo Valdés, el chaqueño Leandro Zdero, el santiagueño Elías Suárez, el tucumano Osvaldo Jaldo, el jujeño Carlos Sadir, el salteño Gustavo Sáenz y el catamarqueño Raúl Jalil. Por su parte, Ricardo Quintela (La Rioja) y Gildo Insfrán (Formosa) se ausentaron para no quedar en la foto con Santilli. Sin embargo, acordaron de igual modo la postura general.

El motivo de la resistencia es concreto. Un gobernador lo explicó sin eufemismos: «Sin primarias, las listas quedan en poder de los que encabezan y no podemos meter diputados nacionales». La instalación social del candidato que encabeza arrastra toda la tira en una presidencial, más con boleta única. Sin las PASO, los gobernadores pierden la herramienta clave para negociar lugares en las boletas de cara a 2027.

Por qué los aliados también resisten

El PRO también pone freno. Patricia Bullrich trabaja en el Senado en sentido contrario a Santilli y frena la votación. Los bloques macristas tienen todavía fresco el antecedente de la Auditoría y la Bicameral de Inteligencia, donde el gobierno prometió lugares y no cumplió. «Nos cagaron el lugar en la Auditoría y la Bicameral de Inteligencia, pueden hacerlo de nuevo», se lamentan.

Por su parte, la UCR presentó en el Senado un proyecto alternativo: internas abiertas con previa inscripción de electores, financiadas por el Estado. Es decir, los radicales no quieren la eliminación pero tampoco el modelo actual tal cual está. En ese marco, Lule Menem apretó: si el PRO y la UCR no ayudan a reducir el cronograma electoral, habrá candidatos libertarios en las elecciones locales de cada distrito. Esa amenaza es el principal instrumento de presión del oficialismo.

El peronismo repartió roles para el bloqueo

El martes pasado, en el Hotel Emperador, el peronismo se mostró unido para un único objetivo. Sergio Massa, Máximo Kirchner, Axel Kicillof, el senador José Mayans y el diputado Germán Martínez estuvieron tres horas junto a los gobernadores Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gildo Insfrán (Formosa). También participaron Ricardo Quintela (La Rioja) y figuras del PJ de todo el país.

El mensaje que salió de la cumbre fue directo: «Los que apoyen la eliminación o suspensión de las primarias se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener cuatro años más de este infierno para la gente». Asimismo, el peronismo repartió roles. Massa, Mayans y Martínez van a buscar gobernadores que suelen negociar con la Casa Rosada: Sáenz, Jaldo, Jalil, Rolando Figueroa y Passalacqua. Kicillof y Kirchner trabajan el frente legislativo bonaerense. En el Senado, el PJ necesita 36 votos para bloquear la reforma. El peronismo asegura que el tucumano Jaldo quiere las primarias en su provincia para enfrentar al senador Juan Manzur, lo que lo convertiría en un voto difícil de mover.

El antecedente Tierras, el aviso que nadie ignora

El gobierno llega a esta pelea debilitado. El mismo núcleo de gobernadores que ahora rechaza las PASO fue el que volteó el capítulo de extranjerización de la tierra en la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La derrota fue inesperada y resonó. El peronismo lo usa como argumento central: si lo hicieron una vez, pueden hacerlo de nuevo. En ese marco, la negociación de las PASO no puede desvincularse de ese antecedente.

La batalla es, en el fondo, la de siempre. El gobierno quiere las reglas electorales que más le convengan para garantizar la reelección de Milei. El peronismo quiere las PASO para tener herramienta de negociación territorial. Los gobernadores aliados quieren Zonas Cálidas, obras y lugares en las listas. De esta manera, el Congreso vuelve a ser el tablero donde se juega el mapa electoral de 2027, con las sillas enjabonadas que tantas veces ya le jugaron en contra al oficialismo.

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