El Día de la Industria expuso la ruptura entre el gobierno y el sector productivo. La UIA atacó al ministro Caputo. Kicillof apuntó al corazón del modelo. El presidente, desde un evento libertario en el Sheraton, avisó que tiene el futuro asegurado —y que si la sociedad no lo vota, «está eligiendo suicidarse.»
El vacío del Día de la Industria
Milei decidió no ir al acto de la Unión Industrial Argentina. También se bajó el ministro Caputo, que viajó a Estados Unidos. A último momento, el presidente ordenó que tampoco concurriera el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El único representante oficial fue el secretario de Industria, Pablo Lavigne, sin peso real en el gabinete. La señal fue unívoca: para el gobierno, los industriales no merecen presencia de peso.
«Un trader que no sabe lo que es un torno»
El vacío oficial encontró una respuesta directa. Guillermo Moretti, vicepresidente de la UIA, disparó contra Caputo en términos que la conducción prefería evitar. «Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno», dijo en radio El Destape.
También apuntó a la situación patrimonial del ministro. «Su patrimonio aumentó un 37% en dólares en un año. Y a la Argentina en ese año la endeuda», afirmó. Asimismo, fue directo en el diagnóstico: «No hay una política dedicada a la industria. Todo lo que se está haciendo es desindustrialización.»
Martín Rappallini, presidente de la UIA, fue más moderado pero igualmente crítico. «La economía no puede medirse solamente por la inflación, tenemos que mirar la actividad», afirmó. Por otro lado, pidió «dejar atrás las descalificaciones hacia quienes producen.» También reclamó que la apertura dejó al sector «expuesto a precios internacionales, pero pagando costos argentinos.»
Kicillof: «Es la macro lo que los está fundiendo»
En paralelo, Kicillof realizó su propio acto en el Parque Industrial de Morón. Allí reunió a los principales referentes de cámaras sectoriales bonaerenses. De esa manera, construyó un escenario alternativo al de la UIA.
Su diagnóstico fue lapidario. «El objetivo de Milei es desindustrializar el país. Es un objetivo central, constitutivo», afirmó el gobernador. Además, cargó contra los industriales que festejan la «estabilidad macro»: «Cuando los escucho decir ‘la macro está bien’, siento que es un daño autoinfligido.»
La frase más contundente apuntó al corazón del modelo. «Es la macro de Milei lo que los está fundiendo», remató. En ese marco, también descartó cambios en Ingresos Brutos como pedían sectores ligados a Techint: «Podemos hablar uno o dos puntos menos pero no va a cambiar la ecuación.»
Caputo, los «deslomados» y el 95% en el exterior
Mientras los industriales debatían su supervivencia, el ministro eligió el peor momento posible para pedir paciencia. «Nos deslomamos para que este cambio se dé para todos lo más rápido posible», dijo Caputo en el evento «Vientos de Cambio.»
La palabra tiene historia reciente. Fue exactamente la expresión que quedó pegada a Manuel Adorni y precipitó su salida de la Jefatura de Gabinete. En ese entonces, Adorni la había usado para justificar el viaje de su esposa a Nueva York. Sin embargo, produjo el efecto contrario al buscado.
Además, el pedido de paciencia llegó con un contexto incómodo. La declaración jurada de Caputo de 2025 mostró que sus bienes pasaron de $11.851 a $19.509 millones en un año. Cerca del 95% de sus ahorros declarados están radicados en el exterior. También reconoció que en dos años habrá argentinos que no llegarán a fin de mes. Un empresario presente en el acto de la UIA ironizó ante LPO: «Parece el gobierno de los deslomados. Cada vez que alguno dice que se desloma, conviene agarrarse la billetera.»
«Yo ya tengo mi futuro asegurado»
Mientras los industriales discutían el cierre de fábricas, Milei cerraba el evento libertario en el Sheraton. Descartó cualquier flexibilización fiscal de cara a 2027: «El resultado fiscal no se negocia.» Sin embargo, reservó la definición más provocadora para el final.
«Yo ya tengo mi futuro asegurado. Voy a vivir de dar conferencias, ya no es un problema mío», afirmó. Luego vino el ultimátum electoral: «Si no ganamos, es porque como sociedad estamos decidiendo suicidarnos.» De esa manera, Milei cerró un día que consolidó la fractura entre su gobierno y el sector productivo.


