Como informamos días atrás, Milei anunció sanciones contra el proyecto Sea Lion en Malvinas y prometió una base naval en Tierra del Fuego. En las primeras 24 horas, las respuestas llegaron de todos lados. Además, las empresas dijeron que sus anuncios «no tendrán efecto» y el Parlamento británico lo llamó «tigre de papel». También Chile abrió una ruta marítima con los isleños sin que la Cancillería protestara.
«No tendrán efecto»: la respuesta de las petroleras de Sea Lion en Malvinas
Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration publicaron un comunicado conjunto pocas horas después de la cadena. El texto es breve y directo: «Creemos que los anuncios no tendrán efecto en las operaciones en Sea Lion». También ratificaron las licencias otorgadas por el gobierno de las islas, con el respaldo total del Reino Unido.
Sea Lion ya superó la etapa más difícil para cualquier proyecto de inversión. El 10 de diciembre pasado, Navitas y Rockhopper tomaron la decisión final de invertir USD 1.800 millones. Además, en agosto compraron un segundo buque FPSO por aproximadamente USD 125 millones. De esa manera, el proyecto no se detiene: se acelera.
Londres: «tigre de papel»
El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, fue tajante. «La declaración de Milei nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Malvinas», afirmó. Por su parte, el parlamentario laborista James MacCleary fue aún más directo. «No es más que un tigre de papel que intenta desviar la atención de sus propios fracasos internos», sostuvo. En tanto, el canciller Ed Miliband calificó la posición del Reino Unido de «inquebrantable».
También hubo impacto en los mercados. Rockhopper retrocedió más del 5% en la Bolsa de Londres. Sin embargo, ambas empresas aclararon que esa baja no afecta el cronograma del proyecto.
El problema Galperín
El canciller Pablo Quirno prometió sancionar una red de 180 firmas vinculadas con las petroleras. Sin embargo, surgió un dato incómodo: Meitav Investment House, accionista principal de Navitas, también invierte en Mercado Libre por más de USD 9,7 millones. También el grupo asegurador israelí Harel, otro accionista de Navitas, tiene participación similar.
Además, la empresa de servicios SLB tiene una subsidiaria llamada OneSubsea con contratos de ingeniería en Sea Lion. Asimismo, Subsea 7 posee el 10% de OneSubsea y también trabajó en el proyecto. De esa manera, la frontera entre la industria continental y la de las islas resulta mucho más difusa de lo que sugirió el discurso presidencial. En ese marco, la pregunta es hasta dónde tirar de la cuerda sin afectar Vaca Muerta.
Chile abrió una ruta marítima con los isleños
Mientras Milei pronunciaba la cadena, Chile cerraba un acuerdo con los isleños. El contrato lo firmaron la Corporación de Desarrollo de Islas Malvinas y la naviera chilena Easter Island para crear una ruta comercial entre Punta Arenas y Puerto Argentino. También programa una primera carga de alimentos, vinos, materiales y combustible para noviembre.
El acuerdo viola directamente el Decreto 256, que exige autorización argentina para navegar entre el continente y las islas. Sin embargo, Quirno y la secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, optaron por el silencio. Por eso, fuentes diplomáticas que trabajan la causa resumieron la situación: «Esta es la verdadera gestión de Quirno. El resto es acting.»
Lo que Sea Lion significa en Malvinas
Las reservas de Sea Lion llegan a 408 millones de barriles. La producción inicial prevé 55.000 barriles diarios y el primer petróleo está proyectado para 2028. Además, el proyecto puede generar entre USD 2.850 millones y USD 8.800 millones en regalías durante 40 años. Otra estimación ubica el promedio en USD 136 millones anuales para los isleños.
Para una población de menos de 4.000 personas, esos recursos modifican la autonomía económica de las islas de manera sustancial. El exembajador argentino ante la ONU, Jorge Argüello, fue categórico: «Ya no hablamos de exploración, sino de extracción permanente de recursos en una disputa reconocida por la ONU». Por eso, planteó la necesidad de internacionalizar el reclamo mediante la Convemar y vías multilaterales.


