El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, agitó un nuevo capítulo en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas al hablar de una eventual guerra entre Argentina y el Reino Unido, y se ofreció como mediador para resolverla. Lo hizo durante su visita oficial a Irlanda, en el marco de una estrategia que utiliza el reclamo argentino para presionar a Londres por otros temas de la agenda internacional.
«Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Si lo hacen, probablemente podré resolverlo», dijo Trump ante periodistas irlandeses. Y agregó: «Ahora mismo hay dos países que no están contentos con la situación en las Malvinas».
Una reunión que podría concretarse en la ONU
La Cancillería argentina trabaja con el protocolo de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para definir una reunión formal entre Javier Milei y Trump, centrada principalmente en la disputa por Malvinas. El encuentro podría concretarse entre el 21 y el 22 de septiembre, en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde ambos mandatarios coincidirán.
El martes 22, Milei y Trump ya se cruzarán en un cóctel protocolar que reunirá a los jefes de Estado presentes ese día en Manhattan. Pero la intención de Balcarce 50 es coordinar además un encuentro formal donde el Presidente argentino describa los derechos históricos del país sobre las islas.
Por qué Trump usa Malvinas para presionar al Reino Unido
Según reconstruyó Infobae desde Washington, la maniobra de Trump está directamente vinculada a su tensión con el gobierno laborista británico. Durante la última cumbre de la OTAN, el Reino Unido se comprometió a destinar el 5% de su PIB a defensa y seguridad para 2035, pero Trump no cree que Londres vaya a cumplir esa promesa, y el propio primer ministro Andy Burnham admitió que tiene una brecha financiera que dilatará ese compromiso.
En ese contexto, Trump utiliza la Causa Malvinas como palanca de presión. Fuentes consultadas por Infobae en Washington detallaron tres iniciativas que la administración republicana podría activar si quisiera forzar a Londres a negociar: archivar la posición histórica de abstención de Estados Unidos en los foros multilaterales sobre Malvinas, aplicar aranceles diferenciados a productos británicos, y prohibir que operen en suelo estadounidense las empresas que participan de la explotación petrolera en las islas.
Un mediador con pocas chances de mediar
Pese al ofrecimiento, las posibilidades de que la mediación se concrete son bajas. Trump solo actuaría como mediador si Burnham acepta sentarse a negociar la soberanía de las islas con la Argentina, algo que el propio primer ministro británico difícilmente convalide: la sola idea de abrir esa discusión podría costarle el cargo frente al Parlamento, con los conservadores esperando la oportunidad de volver a Downing Street.
El antecedente tampoco juega a favor. Trump no tuvo éxito en su intento de mediación en la guerra de Ucrania, en el conflicto entre Israel y Hamas, ni en las negociaciones con Irán. A pocas semanas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, una mediación rechazada por el Reino Unido podría resultarle costosa políticamente.
Esta escalada diplomática se produce apenas días después de que la Justicia Federal argentina se declarara competente para intervenir en la demanda que el CECIM La Plata presentó contra las petroleras que operan sin autorización en la Cuenca Malvinas Norte. Mientras la disputa por la soberanía se juega en el plano geopolítico entre Washington y Londres, los ex combatientes platenses sostienen en paralelo su propio frente judicial sobre los mismos territorios.


