El presidente Javier Milei purgó esta semana al personal civil de la Quinta de Olivos. Doce trabajadores fueron despedidos sin aviso y reemplazados por militares. Así, los despidos en la Quinta de Olivos de Milei exponen algo más que un cambio de personal: revelan a un presidente que gobierna desde la desconfianza y reacciona de forma desproporcionada ante lo que no puede controlar.
El perro, la sospecha y la purga en la Quinta de Olivos
La mascota del Presidente se descompuso y fue atendida en la guardia veterinaria que Milei montó dentro de la residencia. Sin embargo, para el Jefe de Estado no fue un malestar digestivo. Según fuentes con acceso a la Quinta consultadas por La Política Online, Milei lo interpretó como un intento de envenenamiento por parte de algún trabajador infiltrado.
Ante la imposibilidad de identificar al responsable, tomó la única decisión que su lógica permitía: echar a todos. De este modo, mozos, cocineros y el jardinero perdieron su trabajo sin que se probara ningún hecho concreto en su contra.
La filtración de la carne, el otro detonante
En paralelo, se filtró a los medios la compra de 29 toneladas de carne por más de 500 millones de pesos. La Secretaría General realizó esa adquisición para el consumo presidencial. Así, Milei sumó esa filtración a su lista de traiciones internas. Por lo tanto, la purga reunió en un solo acto dos impulsos constantes en su gestión: la desconfianza hacia su entorno y la ira ante cualquier información que escapa a su control.

El cocinero es un teniente
Los reemplazos dicen todo sobre el estado de ánimo del Presidente. Los puestos civiles de cocina y servicio pasaron a personal de las Fuerzas Armadas. «El cocinero es un teniente», deslizó un funcionario libertario a La Política Online. Solo quedaron el electricista y cuatro civiles más.
En tanto, la Casa Rosada emitió un comunicado que habla de «fortalecer la seguridad» y de los preparativos para la visita del papa León XIV. Sin embargo, la explicación oficial no responde por qué se despidió a empleados sin antecedentes que llevan décadas al servicio de la residencia.
Un patrón que se repite
La escena de Olivos no es un episodio aislado. Por el contrario, es la expresión más doméstica de un patrón que atraviesa toda la gestión: la certeza de estar rodeado de enemigos y la reacción desproporcionada ante lo que no puede controlar. Además, en Casa Rosada circulan anécdotas que refuerzan ese cuadro. Cocineros renunciaron porque Milei pedía churrascos a las 3 de la madrugada y rechazó tres seguidos por no estar suficientemente jugosos.
El nepotismo que Milei dejó crecer
Detrás de la purga también hay una trama de favores. La influencer Belén Agudiez, mano derecha de Karina Milei, había instalado primos y familiares dentro de la residencia. Asimismo, la diputada Marcela Pagano denunció una licitación de 700 millones de pesos para jardinería de Olivos, firmada por Karina y presuntamente adjudicada a un empresario vinculado al clan Agudiez. «Los Agudiez se movían como okupas en Olivos», dijeron a La Política Online. De esta manera, la purga no limpió la corrupción: la desplazó junto con los inocentes.
ATE en alerta y trabajadores que no pudieron entrar
Los doce despedidos llegaron el jueves a trabajar y no pudieron ingresar al predio. Nadie les dio explicaciones. El secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, confirmó la situación. Por su parte, ATE Nacional se declaró en estado de alerta y analiza medidas de fuerza.


