El Frente Sindical de Universidades Nacionales y la CONADU anunciaron un paro docente universitario de 72 horas para el miércoles 30, el jueves 1 y el viernes 2 de octubre. Son tres días seguidos sin clases en la UNLP —una medida de fuerza de una extensión inusual— en un conflicto que se endurece cada vez más. El Gobierno ignoró el fallo judicial, ofreció el 3% frente al 33,4% que exige la ley, y ahora anuncia que apelará la intimación del juez.
No es el primero. No será el último. Pero este paro tiene algo que lo distingue de los anteriores: la acumulación. Docentes que ya marcharon cuatro veces a nivel federal, que vieron cómo el Ejecutivo ignoró una cautelar judicial dictada en diciembre de 2025, que recibieron una oferta salarial del 3% ante un reclamo del 33,4%. El hartazgo tiene fecha de vencimiento: el martes 29 de septiembre.
Ese día, los sindicatos esperarán la respuesta del Gobierno. Si no llega la recomposición salarial que establece la Ley de Financiamiento Universitario y el acatamiento a la intimación del juez Martín Cormick, la Universidad Nacional de La Plata cerrará sus puertas tres días seguidos.
El Gobierno desafió a la Justicia y los docentes respondieron con más presión
Como informamos, el juez Cormick ordenó al Gobierno cumplir con la cautelar en un plazo de cinco días. La medida no es nueva: había sido dictada en diciembre de 2025 y quedó firme. Sin embargo, el Ejecutivo la ignoró. Ahora la incumple por segunda vez y responde con una apelación ante la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal.
El argumento oficial es que el Gobierno ya cumplió con lo que la Justicia ordenó. Pero Cormick fue terminante: «no existe cumplimiento total». También advirtió sobre la posibilidad de aplicar multas por cada día de demora. Es decir, el Ejecutivo apela un fallo que el juez considera incumplido, mientras los docentes esperan.
Los artículos 5 y 6 de la Ley 27.795 son claros: obligan a recomponer los salarios docentes y no docentes y a actualizar los programas de becas estudiantiles. Aun así, en la última negociación paritaria, el Gobierno ofreció el 3%. El sector lo rechazó. La brecha entre lo ofrecido y lo reclamado supera los treinta puntos.
Tres días seguidos: una medida de fuerza que marca la temperatura del conflicto
Un paro de 72 horas no es habitual en el ciclo de protesta universitaria. Las medidas de fuerza anteriores fueron de 24 o 48 horas, intercaladas con marchas y negociaciones. Este salto a tres jornadas consecutivas refleja el nivel de agotamiento del sector y la evaluación de que los paros cortos no alcanzan para torcer la posición oficial.
Además, no es el cierre del conflicto: es la antesala. Los gremios ya convocaron a la 5ª Marcha Federal Universitaria para el 15 de octubre. Cuatro marchas anteriores, meses de negociaciones sin resultado, una cautelar judicial ignorada y ahora la amenaza de un cierre prolongado. El ciclo se acelera.
El martes 29 como última chance
Los sindicatos pusieron una condición concreta y medible. Si el Gobierno cumple con la recomposición del 33,4% y acata la intimación judicial antes del martes 29, el paro se suspende. Si no lo hace, las clases no se dictarán en la UNLP durante tres días.
Por su parte, el Ejecutivo ya anticipó su postura: apelar el fallo y sostener que ya cumplió. La distancia entre ambas posiciones no parece acortarse.


