Más de medio millón de argentinos generaron ingresos a través de DiDi en el último año, con un crecimiento del 25%. En La Plata, el negocio cambió: ya no alcanza con tener auto propio. Las grandes rentadoras entraron al circuito y los taxistas, mientras tanto, pelean para que sus vehículos viejos sigan habilitados.
Cada dos minutos un conductor completa su primer viaje como chofer de DiDi. Así lo informó la compañía al difundir datos de su actividad local: los conductores de DiDi crecieron 25% en el último año. En ese período, más de medio millón de argentinos generaron ingresos manejando autos o motos a través de la plataforma.
El fenómeno no es exclusivo de DiDi. También crece en Uber, Cabify y otras aplicaciones. En La Plata, además, el mercado mutó: ya no se trata solo de personas que usan su propio vehículo para generar ingresos. Una nueva capa del negocio ganó terreno en la ciudad y cambió las reglas.
Por qué crece el trabajo en apps de DiDi y otras plataformas
La flexibilidad aparece como el motor principal. Según los datos difundidos por DiDi, el 70% de los conductores elige esta modalidad por la posibilidad de decidir cuándo y cuántas horas trabajar. Eso permite combinar los viajes con estudios, otro empleo o responsabilidades familiares.
El crecimiento también se entiende en el contexto del mercado laboral argentino. En 2025, el 11,5% de los trabajadores ocupados tuvo dos o más empleos, un universo que supera los 2,2 millones de personas. Para muchos, las plataformas son precisamente esa segunda fuente de ingresos.
Los perfiles son además heterogéneos. Entre los mayores de 60 años, la actividad es especialmente intensa: realizan en promedio 2,5 veces más viajes que el resto. En cambio, los jóvenes usan los horarios libres entre cursadas. Asimismo, las mujeres ganaron terreno: el número de conductoras creció 125% durante 2025 y hoy representan el 15% del total. De ese grupo, el 70% son jefas de hogar.

En La Plata, el negocio cambió: entran las grandes rentadoras
El mercado platense incorporó en el último año un actor nuevo. Empresas propietarias de grandes flotas comenzaron a ofrecer vehículos en alquiler a quienes quieren trabajar en Uber o DiDi pero no tienen auto propio. La más visible es deRentas, cuyos vehículos pueden identificarse por el nombre de la firma en el paragolpes.
«En el caso de La Plata, vemos que en el último año hubo una explosión de autos, sobre todo de esta empresa», explicó Pablo León, presidente de la Agrupación de Choferes de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (Acaura). Según León, la compañía cuenta con alrededor de 10.000 vehículos alquilados para Uber en todo el país.
Los valores del alquiler arrancan en $280.000 semanales para modelos a nafta y llegan a $400.000 por semana para unidades con GNC, como el Volkswagen Polo, el Fiat Cronos o el Chevrolet Onix. Tomando cuatro semanas como referencia, el gasto mensual puede superar el $1.600.000, antes de combustible.

Los riesgos detrás del volante alquilado
León describe las condiciones de los contratos como «leoninas». Los conductores deben aceptar plazos mínimos de tres meses, controles del vehículo cada quince días y un sistema de multas ante incumplimientos. Además, deben dejar un depósito equivalente a una o dos semanas de alquiler.
La empresa también ofrece una modalidad de leasing: el conductor paga entre $460.000 y $480.000 semanales durante 36 meses para quedarse con la unidad. Sin embargo, Acaura advierte sobre el riesgo de este esquema. Si Uber bloquea al conductor antes de terminar el contrato, pierde lo pagado y se queda sin el auto y sin la posibilidad de trabajar. Por otra parte, el contrato de deRentas limita el uso del vehículo a Uber, lo que impide recurrir a DiDi o Cabify si ocurre ese bloqueo.
«Estamos en una ley de la selva. Como no hay norma, cualquiera hace lo que quiere», señaló León, quien insiste en que Acaura reclama participar en una regulación municipal que todavía no llega.

Los taxistas, en el otro extremo de la crisis
Mientras las apps crecen sin regulación, los taxistas de La Plata pelean en el Concejo Deliberante para que sus autos más viejos sigan en servicio. La ordenanza vigente establece un máximo de 10 años de antigüedad. En agosto, el sector había pedido extender ese límite hasta 18 años; ahora presentaron una nueva nota para que se evalúe el estado real de cada unidad antes de darlo de baja.
«Pedimos que si el estado del auto está bien, continúe. Al menos hasta que termine la crisis o aparezcan planes económicos para los autos. Hoy es imposible», explicó Gustavo Vitale, de la Unión Propietarios de Autos Taxis (UPAT). La evaluación, según la propuesta del sector, quedaría bajo la órbita de la Dirección de Habilitaciones, conducida por Víctor Hortel.

La disputa de fondo sigue abierta. De un lado, conductores de apps que trabajan con autos alquilados a grandes empresas, sin marco legal específico. Del otro, taxistas que cumplen con toda la normativa pero no pueden renovar sus vehículos por la crisis económica. En el medio, el Concejo Deliberante de La Plata, que todavía no resolvió la regulación de las aplicaciones.


