La intendenta de Moreno lo definió como el candidato presidencial más fuerte del PJ, pero le reclamó que salga a dialogar con todos los sectores. Advirtió que ir fragmentados sería letal para el peronismo y reiteró que la Liga quiere que el próximo gobernador sea un intendente.
Mariel Fernández volvió a poner sobre la mesa una discusión que incomoda al peronismo bonaerense: quién conduce la estrategia electoral rumbo a 2027. En una entrevista con el medio Uno Tres Cinco, la intendenta de Moreno reconoció a Axel Kicillof como el candidato presidencial más competitivo del espacio, pero le planteó una condición. «Si Axel es el candidato a presidente también tiene que ponerse al hombro la estrategia electoral, ir a hablar con las partes», sostuvo.
La frase llega pocos días después de que ambos compartieran escenario en la Quinta de San Vicente, en el primer Congreso Provincial de Mujeres del PJ. Aquella foto de convivencia no impidió que Fernández, aspirante a la Gobernación, marcara ahora un reclamo directo al gobernador.
Mariel Fernández y el liderazgo de Kicillof
Fernández fue clara en su diagnóstico: por ahora, Kicillof es el candidato presidencial más fuerte que tiene el peronismo, sobre todo porque Cristina Kirchner no puede ser candidata. Aun así, evitó cerrar la discusión y mencionó a los gobernadores Gerardo Zamora y Sergio Uñac como figuras que también están en carrera.
El planteo encierra una doble lectura. Por un lado, reconoce el lugar central que el gobernador ganó en la conversación pública: esta semana, un relevamiento de Ad Hoc lo mostró como el opositor más mencionado del país en redes. Por otro, le exige que ese liderazgo se traduzca en conducción política activa, con diálogo hacia el kirchnerismo, el massismo y los gobernadores.
La intendenta también apuntó contra los tiempos. Advirtió que marzo está a la vuelta de la esquina y que, aunque no se trata de definir candidaturas ya, sí es urgente empezar a construir diálogos. El comentario tiene un destinatario evidente: según La Política Online, Kicillof considera que le conviene mantener distancia de Cristina Kirchner y de Sergio Massa, y prefiere postergar las negociaciones hasta marzo.
La fragmentación, el principal riesgo
Fernández advirtió que un escenario de fragmentación sería un suicidio para el peronismo. En la misma línea, planteó la necesidad de un gran frente que deje de lado las diferencias frente a lo que definió como un contexto de fuerte retroceso.
Sobre Cristina Kirchner, la intendenta admitió que hace tiempo no la ve, pero aseguró que la expresidenta quiere que el peronismo gane. La definición busca descomprimir una tensión que se reavivó esta semana, cuando Carlos Bianco dio una respuesta esquiva sobre qué haría el MDF si la exmandataria recuperara su
habilitación electoral, y el kirchnerismo salió a cruzarlo.
Fernández también validó las PASO como mecanismo para ordenar la competencia interna, una postura que comparten Kicillof, Massa y Máximo Kirchner, y que esta semana reivindicó el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis.
El acto del 17 de octubre, sin grandes expectativas
La intendenta se refirió al acto central del PJ previsto para el 17 de octubre en La Matanza. Reconoció que no espera mucho de esa convocatoria, un dato que expone el escepticismo sobre la capacidad del partido para mostrar una unidad real más allá de las fotos.
El comentario se suma al malestar que expresó Pablo Moyano días atrás, cuando cuestionó que el peronismo siga atrapado en las disputas entre Kicillof, Cristina, Máximo y Massa mientras el Gobierno nacional avanza con su agenda.
La Liga quiere la Gobernación para un intendente
En el plano provincial, Fernández habló como integrante de la Liga de Intendentes peronistas. Reiteró que desde ese espacio consideran necesario que el próximo gobernador sea un jefe comunal, y advirtió que sin la Provincia de Buenos Aires será muy difícil ganar la elección nacional.
La definición adquiere otro significado tras el blanqueo de Katopodis. El ministro, que fue intendente de San Martín pero hoy integra el gabinete provincial, aparece como el aspirante con mayor sintonía con Kicillof. La Liga, en cambio, busca que la sucesión quede en manos de alguien que hoy gobierne un municipio, como la propia Fernández, Federico Achával o Federico Otermín.
La disputa no es menor. Si el gobernador encabeza la boleta presidencial, la elección del candidato a gobernador será la principal moneda de negociación dentro del peronismo bonaerense. Y los intendentes no quieren quedar al margen de esa definición.
Qué puede pasar ahora
El reclamo de Fernández suma presión sobre Kicillof para que asuma un rol más activo en la construcción del frente. El acto del 17 de octubre en La Matanza y el Congreso del PJ bonaerense de noviembre serán las próximas vidrieras para medir si el gobernador acepta ese desafío o mantiene su estrategia de tomar distancia de la interna.
Mientras tanto, la pelea por la sucesión provincial empieza a ordenarse en dos grandes bloques: el de quienes cuentan con el respaldo del gobernador y el de los intendentes que reclaman el lugar. La forma en que se resuelva esa tensión será clave para saber si el peronismo llega unido o fragmentado a 2027.


