La disputa por el liderazgo dentro del bloque gobernante alcanzó su punto de mayor visibilidad esta semana. El Presidente la niega en público, pero las señales se acumulan: un video con intención presidencial, insultos a periodistas en un acto y cara de desaprobación frente a las cámaras.
La estrategia de quien no quiere cargar con el costo de romper
La interna oficialista alcanzó esta semana su punto de mayor visibilidad. Así lo reflejaron tres episodios que se encadenaron en 48 horas. Patricia Bullrich publicó un video con intención presidencial; el Presidente pidió quemar en la hoguera a periodistas en una cena pública; y ella mostró abiertamente su desaprobación frente a las cámaras.
Sin embargo, la senadora no quiere cargar con el costo de ser quien rompe. En su entorno pesa el fantasma de Chacho Álvarez, cuya renuncia dañó al gobierno de De la Rúa y a su propia trayectoria posterior. Por eso, su estrategia es provocar hasta que el propio Milei tome la decisión de expulsarla.
Desde su entorno confirman que Bullrich “jamás tocó la idea de la gobernación de Buenos Aires”: su objetivo es la presidencia. También plantean tres escenarios posibles: competir en una interna, esperar el desgaste del Presidente, o que la echen para lanzarse con el apoyo de gobernadores dialoguistas. Asimismo, aseguran contar con el acompañamiento de al menos diez mandatarios provinciales, aunque varios de ellos reconocen privadamente que no hay ninguna decisión tomada.
La senadora suma gestos desafiantes con cálculo. En ese sentido, esta semana cruzó la línea roja de cuestionar las afirmaciones económicas del Presidente y cuestionó su plan financiero. Aun así, sigue asistiendo a las reuniones de la mesa política en la Casa Rosada con su mejor cara de distancia. “Ella va a estar en el lugar donde la gente le pida que esté”, admiten en su entorno.
El Presidente defiende la alianza pero no oculta las grietas
Milei rechazó en público cualquier lectura de ruptura. “Absolutamente” sigue siendo un soldado de su gobierno, dijo al ser consultado sobre la senadora. En ese marco, calificó la narrativa de diferenciación como “la idea estúpida del mileísmo sin Milei”. Sin embargo, admitió en privado ante un integrante de la mesa política que ya no estaba dialogando con Macri en ese momento.
La otra fractura interna tiene casi dos años y se llama Caputo-Menem. Sin embargo, se recrudeció este mes con el Presupuesto 2027. El titular de Diputados forzó una versión consensuada que contrariaba el texto elaborado por Economía, en la primera rebeldía legislativa abierta contra esa cartera.
En respuesta, Santiago Caputo publicó un tuit contra “pelotudos locales que por rencillas menores quieren bloquear la ley Malvinas”. También, según pudo saber Infobae, el Presidente habilitó la competencia entre ambas facciones. “Que gane el mejor”, sería su apuesta, trasladando la lógica de mercado al terreno político. Desde el propio oficialismo, un integrante de peso ya advirtió en privado: “Yo creo que si somos reelectos, la política interna va a ser una masacre”.
Una economía que no acompaña el discurso oficial
El propio Milei reconoció que la economía no evoluciona como esperaba. “Me gustaría que creciera más y que la inflación bajara más rápido”, dijo el viernes. Sin embargo, atribuyó el freno a un “shock externo negativo” relacionado con la crisis en el Estrecho de Ormuz y la contracción de la economía global.
La actividad económica de agosto subió apenas el 0,1%. Así, estimados privados proyectan que 2026 cerrará con un crecimiento del 1% del PBI, marcadamente inferior a lo esperado. La inflación proyectada para octubre se ubica entre el 1,8% y el 1,9% mensual, según el economista Fernando Marull.
En ese contexto, la consultora 1816 analizó la probabilidad de reelección implícita en el precio de los bonos. Con el AO28 a USD 40, esa probabilidad cayó del 92% al 81% en tres meses. Por otra parte, con el bono a USD 80, la probabilidad se desplomó del 75% al 43%, lo que refleja cómo la incertidumbre política ya tiene correlato financiero.
El impacto en la Provincia: acuerdo paralizado y peronismo en alza
Como informamos días atrás, el acuerdo electoral PRO-LLA en la Provincia de Buenos Aires no termina de cerrarse. Las reuniones se suceden cada quince días sin avances concretos. También se sumó un factor de tensión novedoso: Jorge Macri, desde la conducción del partido en la Ciudad, interviene directamente en esas negociaciones en medio del desencuentro ostensible con su primo.
La suspensión de las PASO es el otro nudo. Santilli trabaja para sumar gobernadores a esa iniciativa, aunque sin el aval interno de LLA. En algunos laboratorios oficiales ya ensayan el argumento central: “Podríamos pasar por el medio y ganar en primera vuelta”. Aun así, Bullrich no moverá un dedo para eliminar las primarias abiertas, lo que la pone en contradicción directa con los esfuerzos de la Casa Rosada.
Las tribulaciones del oficialismo envalentonaron al peronismo. En ese sentido, los principales referentes del PJ celebraron una nueva cumbre en la Casa de la Pampa. Sergio Massa fue contundente: los libertarios “no llevan nada a las candidaturas”. Al Gobernador el cuadro le facilita diseñar su propia estrategia territorial sin apuros.
Para el PJ, el tablero tiene un espejo histórico que agita con frecuencia. En 2019, el entonces presidente perdió por 50 puntos contra Alberto Fernández: ese recuerdo es hoy el argumento más poderoso que el peronismo usa ante los gobernadores dialoguistas para que no se aten al carro oficialista. Desde los sondeos actuales, el escenario no luce favorable para revertir esa comparación.


