Sábado 7 de noviembre de 2026
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Kicillof y Máximo firmaron una tregua en el PJ, pero las reelecciones y las PASO siguen abriendo grietas en el peronismo bonaerense

Una semana de cruces entre el MDF, La Cámpora y el Frente Renovador terminó con una foto de convivencia en La Plata y el Congreso partidario convocado para el 21 de noviembre. Sin embargo, Cristina no descartó volver en 2027, Massa activó su propio armado digital y la reelección de 80 intendentes quedó trabada por el “no” del massismo y de los libertarios.

La semana del peronismo bonaerense empezó con fuego cruzado y terminó con una reunión de convivencia. Entre una punta y otra, Axel Kicillof convocó al Consejo del PJ, La Cámpora le respondió en bloque, Cristina Kirchner abrió la puerta a una candidatura y el Frente Renovador formalizó su rechazo a las reelecciones indefinidas. El saldo: una tregua institucional en La Plata, pero con las definiciones de fondo todavía abiertas.

La tregua del PJ: Congreso el 21 de noviembre

El momento clave de la semana llegó entre el martes y el miércoles. El martes por la noche, Kicillof y Máximo Kirchner se reunieron en la Gobernación para ordenar el Consejo del PJ bonaerense. Al día siguiente, el encuentro partidario se realizó en la sede del PJ en La Plata.

Allí se definió que el Congreso del partido se hará el 21 de noviembre, a las 10. En esa instancia, Máximo Kirchner quedará oficializado como presidente del Congreso, tal como establecía el acuerdo de comienzos de año. Además, se acordó crear una mesa programática con la industria, el campo y los trabajadores.

“Mostramos la voluntad y la vocación de mantener la convivencia más allá de cualquier diferencia”, dijo Kicillof a la salida. Del encuentro participaron, entre otros, la vicegobernadora Verónica Magario, el ministro Andrés Larroque, Florencia Saintout, la senadora Fernanda Raverta, la diputada Victoria Tolosa Paz y los intendentes Julio Alak, Fernando Espinoza, Federico Otermín y Mariel Fernández.

El camino hasta la foto: “dedo”, PASO y respuestas cruzadas

La tregua llegó después de días de alta tensión. El fin de semana anterior, desde Jujuy, Kicillof había defendido las primarias con un mensaje claro: “Que lo decida la gente”. La frase, sumada a una tapa de Clarín sobre su rechazo a las candidaturas por acuerdo de dirigentes, desató la reacción de La Cámpora.

El senador provincial Emmanuel González Santalla, el diputado Facundo Tignanelli y Fernanda Raverta salieron a cuestionar al gobernador en redes. La respuesta del kicillofismo llegó el lunes por boca del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, que pidió no ponerse “nerviosos” y ratificó que el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) tendrá su propio aspirante presidencial. “El pueblo peronista va a definir quién lo representa como candidato a presidente”, sostuvo.

Cristina abre la puerta y marca agenda

En paralelo, Cristina Kirchner volvió al centro de la escena. En su primera entrevista con un medio internacional desde su condena, concedida a The Washington Post desde San José 1111, no descartó ser candidata en 2027 si recupera sus derechos políticos.

Días después, la expresidenta celebró la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término con un escueto “Beautiful morning!!!”. Tignanelli y otras legisladoras kirchneristas replicaron el mensaje y aprovecharon para proyectar su regreso.

Massa juega su propio partido

Sergio Massa también movió fichas. El líder del Frente Renovador se reunió en Retiro con André Janones, el estratega digital que comandó la campaña de WhatsApp de Lula, y el massismo lanzó el “Ejército del Peronismo” para 2027. Según pudo saber InfoPlatense, la delegación brasileña también visitó a Cristina.

Sin embargo, el gesto de mayor impacto del massismo fue otro: su rechazo formal a las reelecciones indefinidas.

Reelecciones: el nudo que divide al peronismo

El Frente Renovador emitió un comunicado, firmado por su presidente provincial, el diputado Rubén Eslaiman, para rechazar cualquier cambio a la Ley 14.836. “Diez años después, nuestra posición sigue siendo la misma”, señalaron, en referencia a la norma que impulsaron junto a María Eugenia Vidal.

La definición llegó después del cruce más áspero de la semana. El intendente de Ensenada, Mario Secco, había cuestionado a Massa con un “¿Quién sos, Dios?” y calificó de “hermoso mamarracho” su postura. Desde el massismo, una legisladora le respondió que el verdadero mamarracho es gobernar 20 años sin construir una sucesión.

El mapa es complejo: el MDF impulsa la reforma, La Cámpora la condiciona a un paquete que incluya las PASO y el massismo la rechaza. A eso se sumó el “jamás” del jefe de Gabinete nacional, Diego Santilli, que desmintió un acuerdo para que los libertarios acompañaran el cambio. Mientras tanto, el proyecto de la senadora Ayelén Durán sigue sin dictamen y unos 80 de los 135 intendentes no podrían competir en 2027.

La opinión pública tampoco acompaña: según un relevamiento de DC Consultores sobre 1.570 casos, el 76,9% de los bonaerenses prefiere mantener el límite de mandatos.

La gestión, otra arena de disputa

Kicillof también tuvo una semana intensa en el plano institucional. El ministro de Economía, Pablo López, presentó el Presupuesto 2027, el último de la gestión: un gasto de $58,6 billones y un pedido de endeudamiento por USD 1.000 millones, que requiere dos tercios en ambas cámaras.

Para conseguir esos votos, el Ejecutivo incluyó un Fondo de Fortalecimiento de la Seguridad para los 135 municipios, todavía sin montos definidos. Entre las obras previstas figura el Plan Hídrico del Gran La Plata. Además, López denunció que la Nación retuvo fondos por $20 billones hasta octubre.

En el Senado, el oficialismo logró la media sanción del Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense, la empresa estatal de medicamentos. Sin embargo, el Sistema Integrado de Salud volvió a comisión por los reparos de los intendentes sobre el financiamiento de los salarios municipales.

El Papa, en el centro de la escena

La visita de León XIV también se metió en la agenda política. Kicillof invitó a todos los gobernadores a la misa del miércoles 11 en Luján, donde la Provincia desplegará más de 11.000 efectivos.

En la previa, aparecieron afiches con las frases “Kicillof presidente” y “Bienvenido el León peronista” sobre la ruta 7. La concejal libertaria Florencia Price acusó al gobernador de politizar la visita, pero el MDF denunció una operación y aseguró que las cámaras muestran que los carteles los pegaron personas que llegaron en el auto de un dirigente con funciones de prensa en el Gobierno porteño.

Señales desde el territorio y los gremios

Más allá de la interna, el peronismo sumó señales positivas en dos terrenos. En la UNLP, las agrupaciones peronistas y del campo nacional y popular pasaron a conducir nueve centros de estudiantes, con batacazos históricos en Económicas y Veterinarias.

En el mundo sindical, Roberto Baradel, ex SUTEBA y cercano a Kicillof, ganó la conducción de la CTA de los Trabajadores. Lo acompañarán como adjuntos Daniel Catalano y Edgardo Llano, alineados con el kirchnerismo: una conducción que refleja, también allí, el equilibrio entre los sectores.

La oposición, entre la interna y los proyectos

Del otro lado, La Libertad Avanza buscó instalar su agenda en la Legislatura con proyectos para limitar las tasas municipales y unificar registros del Estado. Sin embargo, el oficialismo nacional también exhibió fisuras: Patricia Bullrich criticó que la tasa de interés subió a niveles imposibles. En el radicalismo, la Convención de Baradero llegó atravesada por la disputa entre Evolución y el abadismo.

La agenda inmediata tiene tres fechas. Del 8 al 11 de noviembre, la visita del Papa pondrá a prueba la gestión provincial en Luján. El 21, el Congreso del PJ mostrará si la tregua entre Kicillof y Máximo resiste. Y antes de fin de año, la Legislatura deberá definir el Presupuesto y la suerte de las reelecciones, dos votaciones que dependen de que el peronismo logre ordenarse.

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