Virginia Mones Ruiz volvió a las redes oficiales del músico para agradecer, uno por uno, a quienes acompañaron a la familia tras su muerte, incluido el gobernador Axel Kicillof.
A una semana de la muerte de Carlos «Indio» Solari, su esposa Virginia Mones Ruiz, «Viru», rompió el silencio con un video grabado para las redes oficiales del músico. Sentada en un sillón, agradeció en primera persona a todos los que acompañaron a la familia en estos días.
Una lista interminable de personas»
«Gente querida, Bruno y yo tenemos una lista interminable de personas que se ofrecieron genuinamente y a la que queremos agradecer», arrancó Viru, en su primera aparición pública desde la muerte del cantante de Los Redonditos de Ricota.
Nombró primero a quienes estuvieron en «el primer espantoso momento»: Martín, Martita Garín, Gastón Dau y Patricia. Después llegó el turno de JJ y Marcelo, sus amigos de toda la vida.
El agradecimiento a Kicillof
Entre los mencionados apareció el gobernador bonaerense: «A nuestro gobernador Axel, que aportó con todo su personal», dijo Viru, en referencia al operativo desplegado durante el velorio masivo en el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico, Avellaneda, donde la fila llegó a extenderse nueve kilómetros.
También agradeció a los abogados Gustavo Triemstra y Federico González Guione, «que nos respaldaron todo el tiempo», y a Máximo, Facu, Joaco y Wado, encargados de organizar la despedida pública.
Bomberos, vecinos y la banda
El mensaje incluyó a la banda del Indio y a «nuestro querido KBK», además de los bomberos de Avellaneda, Quilmes y Lanús: «¿Qué decirles? Ustedes saben». También hubo lugar para «los vecinos del bar, que soportaron todo el despliegue de esos días complicándoles la vida».
El cierre, para el público
El tramo final fue para los fans: «A ustedes, a su querido público, a su amado público, que nunca dudó de su respaldo… que hicieron que su despedida fuera un orgullo y una emoción inconmensurable».
Y cerró con una frase que sonó a consigna: «Honrémoslo cuidando nuestro estado de ánimo, abrazándonos y sin bajar los brazos, porque a la rebeldía no se renuncia. Los amamos».
La despedida había convocado a cerca de un millón de personas entre Parque Leloir, el Obelisco, Plaza de Mayo y Avellaneda, donde Viru ya había mostrado la misma entereza al consolar a una fan desconsolada durante el velatorio.


