Miércoles 24 de junio de 2026
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El proyecto de endeudamiento que reclama Axel Kicillof enfrenta tensiones internas en el peronismo y resistencias en la oposición. La negociación busca que se vote el miércoles

Abal Medina y Tignanelli se cruzaron en X: insultos y acusaciones que muestran la fractura del peronismo

El ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner y el diputado bonaerense de La Cámpora se dijeron de todo en redes. El detonante fue el banderazo de Parque Lezama. El trasfondo, la guerra por el liderazgo del peronismo con el 2027 en el horizonte.

El peronismo volvió a darse un tiro en el pie, pero esta vez en público y con nombres propios. Juan Manuel Abal Medina, del Movimiento Evita, y Facundo Tignanelli, de La Cámpora, protagonizaron este martes un intercambio de agresiones arteras en X que dejó al descubierto, una vez más, la fractura que no cierra dentro del kirchnerismo.

El detonante: una acusación sobre Macri que Abal Medina rechazó

Todo empezó cuando el senador bonaerense camporista Emmanuel González Santalla acusó a Abal Medina de haber recibido un premio del gobierno de Mauricio Macri al ingresar a la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), luego de haber enfrentado a Cristina Kirchner en 2017 con la lista de Florencio Randazzo.

Tignanelli retuiteó la acusación con el clásico emoji de dedo hacia abajo, sin mediar palabra. Eso fue suficiente para que Abal Medina saliera con los tapones de punta.

El ex funcionario aclaró que los miembros de la Coneau son propuestos por las cámaras y el Consejo de Rectores, y que en su caso fue nombrado por el bloque del FPV de Pichetto y Mayans, el bloque único de todo el peronismo en ese momento. Luego pasó al ataque.

Mantener tu lugarcito intrascendente»

«Desubicado estás vos, que tenés que salir a instalar mentiras viejas para llenarle la cabeza a Máximo para mantener tu lugarcito intrascendente», le respondió Abal Medina a Tignanelli.

Y no paró ahí. El ex jefe de Gabinete aclaró que fue al acto de Parque Lezama por voluntad propia, en reclamo por la libertad de Cristina, y que lo volvería a hacer, aunque salgan «algunos inútiles chupamedias a decirle a Máximo: ‘Maxi mirá, mirá cómo te pega este'».

El remate fue un golpe directo a la figura de Tignanelli como operador político: «Ojalá vos y otros chupamedias de tu estilo dedicaran la mitad del tiempo que ocupan en pegarle a los compañeros en defender a Cristina y a Máximo frente a la sociedad, no solo en sus propias redes que no ve nadie o en sus propios portales inexistentes.»

Tignanelli no se quedó atrás

El diputado bonaerense le devolvió el guante con todo: «Fuiste un jefe de gabinete espantoso, vago, que le gustaba dormir hasta tarde y que les entregó la no gestión a los hermanos macana, que luego te permitió tener un puente con Macri.»

Y le sumó otro capítulo oscuro: recordó que en 2011, el día que Cristina anunció la fórmula presidencial, Abal Medina andaba deprimido preguntando por qué no lo habían elegido a él.

El cierre fue fulminante: «Chau mediocre. Sos tan caradura que, terminado el acto de Parque Lezama, le dijiste a los que tenías a tu lado en el escenario —al que te colaste— que fue un discurso impresionante.»

El calor de la interna

Este cruce no es un episodio aislado. Es la temperatura real de la interna kirchnerista a menos de un año de las elecciones legislativas.
Tignanelli es la mano derecha de Máximo Kirchner y el jefe de los diputados del peronismo en la Legislatura bonaerense. Que un referente de ese peso salga a destruir públicamente a un cuadro histórico del kirchnerismo como Abal Medina no es espontáneo: es parte de una disputa más amplia por definir quién conduce el espacio y con qué lógica.

El contexto inmediato tampoco ayuda. El banderazo de Parque Lezama, encabezado por Máximo Kirchner, se produjo en medio de una nueva escalada de la interna entre la facción más dura del kirchnerismo y la de Kicillof, que busca ampliar la coalición hacia sectores más moderados.

Para La Plata, esto tiene traducción directa: los legisladores bonaerenses del kirchnerismo que responden a Tignanelli en la Cámara tienen peso en los debates presupuestarios y en las negociaciones que afectan a la Provincia. Cuando esos vínculos se fracturan en redes, el daño político se filtra también a las mesas de negociación.

La rosca en los armados

La pelea entre Evita y La Cámpora no va a resolverse con una disculpa en X. Con el armado del 2027 en marcha, cada movimiento del tablero suma antecedentes. Abal Medina llegó a desafiar a Tignanelli a debatir frente a la militancia, «en el lugar que quieras», una apuesta que difícilmente se concrete pero que deja en claro que ninguno de los dos está dispuesto a aflojar.

El peronismo bonaerense tiene la mala costumbre de exhibir sus heridas justo cuando más necesita mostrar unidad. Y el calendario electoral ya comenzó.

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