Miércoles 24 de junio de 2026
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Senado bonaerense: Berni e Ishii fueron contra Kicillof en la primera sesión del año y Magario les cortó el micrófono

Ishii acusó a Kicillof de no recorrer el Conurbano mientras los hospitales colapsan. Berni se trenzó con Magario por el uso de la palabra. La fractura del PJ quedó expuesta a cielo abierto en la Legislatura platense.

El Senado bonaerense reanudó esta tarde su actividad legislativa tras seis meses de parálisis, y la interna del peronismo no esperó ni al segundo orador para hacer su aparición. La expectativa estaba puesta en si la pelea entre el kicillofismo y el núcleo duro kirchnerista iba a filtrarse en algún debate. Lo que se preveía, ocurrió.

Ishii apuntó directo a Kicillof

El puntapié lo dio Mario Ishii, ex intendente de José C. Paz, que reclamó el tratamiento sobre tablas de dos proyectos propios: la declaración de emergencia alimentaria y la emergencia sanitaria en el Conurbano.

Ishii intentó ponerse «por encima» de la discusión política y planteó que le preocupaba la situación «social». Pero no se privó de lanzar dardos envenenados contra el Gobernador.

«Yo lo invité al Gobernador a que camine un poco por el Conurbano. No lo ha hecho. Para que vea cómo están desbordados los hospitales y sin insumos», denunció, y añadió que hay 80 ollas populares por distrito y hospitales saturados.

La definición fue contundente: «Nosotros somos representantes del pueblo, no empleados de los Ejecutivos.»

Magario apagó el micrófono. Berni salió con los tapones de punta.

En lo más álgido de la alocución, Verónica Magario le cantó el final de su tiempo: «Se terminaron sus 5 minutos», le dijo, y tras un breve intercambio, lo dejó sin micrófono.

La vicegobernadora aplicó el reglamento interno de la Cámara, que fija ese límite para intervenciones de este tipo. Pero la decisión encendió a Sergio Berni.

El jefe de bloque oficialista salió en defensa de Ishii: «Hace seis meses que no sesionamos», se quejó, y planteó eliminar por esa sesión los límites de tiempo para cada intervención. Magario lo sometió a votación y la mayoría lo rechazó.

La andanada de Berni: Cristina, Kicillof y el presupuesto congelado

Lejos de calmarse, Berni escaló. Aprovechó la discusión sobre un proyecto vinculado a ex combatientes de Malvinas para lanzar una serie de golpes en cadena.

Puso en blanco sobre negro lo que el oficialismo prefería no decir: «En estos seis meses pasaron muchas cosas: se siguieron destruyendo Pymes, se perdieron más de 30 mil puestos de trabajo, cayó la recaudación, y con esos fondos el Gobernador podría haber hecho 200 escuelas. Todo esto mientras desde acá mirábamos impávidos.»

Después vino el palo más filoso. Recordó la militancia de izquierda de Kicillof y sus críticas de entonces a la política económica de Néstor Kirchner, para rematar: «La presidenta lo puso dos veces ahí», en clara alusión a que Cristina lo ungió gobernador — y en tono de reproche porque el mandatario no la visita en su lugar de detención.

Fue entonces cuando Magario le cortó el micrófono por segunda vez.

Berni pidió moción para continuar. Fue rechazada. Pero antes de bajar, tiró una propuesta que nadie esperaba: devolver al Ejecutivo los seis meses del presupuesto del Senado correspondientes al período en que la Cámara no funcionó.

«Eso no se puede mocionar, tiene que presentar un proyecto», le retrucó Magario. «Lo voy a hacer», respondió Berni.

Lo que quedó expuesto en La Plata

Esta sesión no fue un debate legislativo normal. Fue el estreno formal del conflicto interno del PJ bonaerense en el recinto más visible de la Provincia, a menos de 15 meses de las elecciones legislativas.

Los protagonistas no son figuras menores. Magario es vicegobernadora y referente clave del kicillofismo. Berni preside el bloque oficialista del Senado pero responde a la facción más dura del kirchnerismo. Ishii, ex barón del Conurbano, tiene llegada directa a Máximo Kirchner.

Para La Plata, donde la Legislatura funciona y donde cada sesión repercute en la agenda provincial, la escena de hoy tiene un mensaje político claro: el peronismo bonaerense llega fragmentado a la segunda mitad del año, con la sucesión de Kicillof como elefante en el cuarto y sin señales de que esa grieta interna vaya a cerrarse antes de los comicios.

¿Qué puede pasar de acá en más?

La propuesta de Berni de devolver el presupuesto del Senado, aunque improbable en términos reglamentarios, instala un relato político incómodo para Kicillof: la imagen de un cuerpo legislativo paralizado mientras el Conurbano acumula emergencias. Si el ex ministro de Seguridad convierte eso en un proyecto formal, el gobernador tendrá que explicar por qué el Ejecutivo y el bloque oficialista no impulsaron las sesiones durante todo este tiempo.

La próxima sesión dirá cuánto de hoy fue temperatura y cuánto es el piso de una pelea que llegó para quedarse.

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