La alerta por El Niño en La Plata llegó al Boletín Oficial de la Provincia. El gobierno bonaerense creó por decreto una Mesa Interministerial para coordinar la respuesta ante el fenómeno climático. Lo hizo mientras los ríos del Litoral superan sus niveles de evacuación y los satélites de la NASA rastrean lo que podría ser el evento más intenso desde 1950.
La alerta por El Niño en La Plata: la Provincia responde con decreto
La medida fue publicada hoy en el Boletín Oficial y establece la Mesa Interministerial como organismo de coordinación permanente. La conduce el Ministerio de Gobierno e integra nueve carteras: Economía, Salud, Seguridad, Desarrollo de la Comunidad, Desarrollo Agrario, Infraestructura y Servicios Públicos, Ambiente y Hábitat y Desarrollo Urbano. Además, participan el OPISU, la Autoridad del Agua, la Dirección de Vialidad y Aguas Bonaerenses.
Uno de los puntos más concretos de la norma es la priorización de contrataciones. Todos los procedimientos vinculados a equipamiento, insumos y servicios para la emergencia climática deberán tramitar bajo la identificación visible «Trámite preferencial – Atención por fenómeno El Niño». También se prevé la coordinación con municipios, universidades y organizaciones científicas.
El decreto cita una advertencia de la Organización Meteorológica Mundial del 31 de julio. Según ese documento, el fenómeno podría alcanzar la categoría de evento fuerte durante la primavera y el verano. Sin embargo, la norma aclara que no se trata de una predicción determinista: las proyecciones justifican reforzar las medidas preventivas, no garantizan que ocurra una inundación.
Lo que rastrearon los satélites de la NASA
Como informamos en semanas anteriores, la evidencia científica que rodea a este El Niño es excepcional. La agencia estadounidense NOAA estima en un 83% la probabilidad de que el evento en curso sea el más intenso desde 1950.
Los satélites registraron en enero de 2026 una onda Kelvin cerca de Micronesia, en el Pacífico occidental. Esas ondas son pulsos de agua de desplazamiento lento que trasladan calor de oeste a este, debilitan los vientos alisios y elevan la temperatura del mar frente a las costas sudamericanas. En abril ya habían llegado al Pacífico oriental y elevaron el nivel del mar entre 30 y 40 centímetros en algunas zonas. Hoy, el Pacífico oriental registra temperaturas 1,7°C por encima del promedio histórico de largo plazo.
El satélite PACE de la NASA detectó además una señal visual del fenómeno: las aguas del Pacífico ecuatorial se volvieron más azules, porque el calentamiento reduce el afloramiento de aguas frías con nutrientes y disminuye el fitoplancton. «Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño», graficó Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. «Nuestros satélites nos permiten observar el océano y ver cada latido».

El Litoral ya se inunda: lo que viene aguas abajo
Mientras la Provincia activa su estructura institucional, el Litoral ya muestra los primeros efectos. El río Paraná alcanzó 4,03 metros en Ituzaingó, Corrientes, el pasado 13 de octubre, superando el nivel de evacuación de 4 metros. Yacyretá abrió las 18 compuertas de su vertedero principal para administrar 28.000 metros cúbicos por segundo; las proyecciones apuntan a valores de entre 29.000 y 32.000. Los aportes de septiembre ya habían superado en un 37% el promedio histórico.
Sobre el río Uruguay, la situación es similar. Paso de los Libres registra más de 9 metros, por encima del nivel de evacuación de 8,50 metros, y Concordia supera los 11 metros. El Instituto Nacional del Agua advirtió que la crecida podría empujar al Paraná hacia los 6,50 metros en Corrientes capital —su nivel de alerta— y a Rosario cerca de los 5 metros hacia fines de octubre.
Esas masas de agua no llegan de inmediato al Río de la Plata. El desplazamiento desde el norte demanda tiempo, y los efectos se atenúan o se amplifican según la geografía, los embalses y las precipitaciones intermedias. Pero la dirección del agua no tiene dudas.
El riesgo concreto para Berisso, Ensenada y La Plata
Como informamos el 4 y el 15 de octubre, el riesgo para el Gran La Plata no está en la crecida del Litoral por sí sola, sino en su posible combinación con una sudestada. Cuando los vientos del sudeste empujan el agua hacia el interior del estuario, elevan el nivel del Río de la Plata y dificultan el drenaje de los arroyos y canales que desembocan en él.
Los sectores más expuestos son Berisso y Ensenada: Punta Lara, la Isla Santiago, los accesos costeros y las proximidades de Palo Blanco, Bagliardi y La Balandra. Como referencia histórica, el 25 de febrero de 2026 una crecida de aproximadamente 3,10 metros en Puerto La Plata llevó a ambos municipios a declarar preemergencia y activar los sistemas de bombeo. Los relevamientos ubican alrededor de 2,90 metros el umbral a partir del cual pueden producirse desbordes en determinados puntos de la costa. En diciembre de 2023 el registro llegó a 3,50 metros.
La Plata también queda expuesta de manera indirecta. Una elevación importante del estuario genera el efecto de remanso: disminuye la diferencia de altura que permite que los arroyos descarguen naturalmente. Si esa situación coincide con precipitaciones intensas, el escurrimiento se vuelve más lento y los anegamientos se prolongan. Los arroyos El Gato y Maldonado son los que requieren mayor seguimiento.
En ese contexto, el Municipio instaló recientemente cámaras y escalas hidrométricas en los principales arroyos para monitorear los niveles en tiempo real. El dispositivo de monitoreo está activo antes de que llegue el pico de la temporada.
Noviembre y diciembre, los meses más críticos
Las perspectivas estacionales del Servicio Meteorológico Nacional contemplan precipitaciones superiores a las normales en el Litoral y el centro del país durante el trimestre octubre-diciembre. Como informamos el 12 de octubre, la ONU señaló ese mismo período como el de mayor riesgo.
Por ahora no existe una alerta oficial de inundación para La Plata, Berisso ni Ensenada. Sin embargo, la combinación de factores en juego —El Niño potencialmente fuerte, el Litoral ya en crecida y la posibilidad de sudestadas— es exactamente el escenario que la Mesa Interministerial creada hoy tiene que anticipar.


