El ministro Carlos Bianco salió a respaldar las primarias obligatorias como «excelente herramienta» para ordenar una interna que, sin ese paraguas, podría estallarle en la cara al PJ.
El timing no es casual. Mientras el gobierno de Javier Milei avanza con la eliminación de las PASO como parte de su reforma electoral, la provincia de Buenos Aires salió a defenderlas con una urgencia que dice más de la situación interna del peronismo que de cualquier convicción democrática.
El encargado de dar la cara fue Carlos Bianco, ministro de Gobierno y hombre de máxima confianza de Axel Kicillof.
La frase que lo dice todo
«Si queremos un frente lo más amplio posible para ganarle a Milei, la PASO es una excelente herramienta», afirmó Bianco. Y agregó que ve «muy complejo» organizar una interna partidaria a nivel nacional «por una cuestión operativa, económica, jurídica y también judicial».
Traducido: sin PASO, el peronismo bonaerense no tiene mecanismo para procesar su propia fractura.
El contexto que la declaración no dice
El PJ provincial atraviesa una de sus crisis internas más profundas de los últimos años. La tensión entre Kicillof y el sector kirchnerista duro —con Máximo Kirchner como figura central— no encontró hasta ahora ningún cauce institucional claro.
Las PASO, en ese esquema, funcionan como válvula de escape: permiten que distintos sectores compitan sin que la ruptura sea definitiva ni pública antes de tiempo.
Sin primarias obligatorias, el peronismo tendría que acordar candidaturas de antemano. Y hoy, ese acuerdo parece imposible.
Lo que está en juego en la Provincia
Para La Plata y el Gran La Plata, la discusión no es menor. La ciudad es uno de los distritos clave del peronismo bonaerense, con peso propio en la definición de listas y candidaturas provinciales. La eliminación de las PASO podría empujar a los distintos sectores del PJ local a negociaciones cerradas, lejos de cualquier participación de la militancia de base.
El intendente Julio Alak, quien navega con cuidado entre el kicillofismo y el kirchnerismo duro, es uno de los actores que más atención le presta a esta disputa. Un cambio de reglas electorales lo obligaría a tomar partido mucho antes de lo que le conviene.
A corto plazo
Si el Congreso avanza con la eliminación de las PASO —algo que depende de los tiempos y los votos que Milei logre conseguir—, el peronismo bonaerense quedará forzado a resolver su interna por métodos alternativos: congresos partidarios, acuerdos de cúpula o, en el peor caso, candidaturas paralelas que dividan el voto. Ninguna de esas opciones es cómoda. Por eso Bianco habló. Y por eso lo hizo ahora.


