La obra ya llegó al tramo 146–149 y forma parte de un plan más amplio que apunta a mejorar la circulación, pero también a ordenar una zona históricamente postergada en infraestructura.
La Municipalidad de La Plata activó una nueva etapa de una de las obras viales más visibles en la zona oeste: el ensanche y pavimentación de la avenida 60 en Los Hornos. Los trabajos avanzan ahora entre las calles 146 y 149, en lo que representa la cuarta fase de un proyecto que viene ejecutándose por tramos y que empieza a mostrar impacto real en la dinámica del tránsito.
Un corredor que cambia de escala
La intervención no es menor. La avenida 60 funciona como una de las principales vías de conexión entre el casco urbano y el cordón oeste, donde en los últimos años creció la densidad poblacional sin que la infraestructura acompañara al mismo ritmo.
Las tres etapas anteriores —de 131 a 146— ya modificaron el perfil de la traza: se redujo el ancho de la rambla central para sumar un carril extra, lo que permitió pasar a dos carriles por mano y habilitar sectores de estacionamiento. Una decisión que, más allá de lo técnico, apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella de la zona.
Obras desde cero en el tramo nuevo
A partir de calle 146, el escenario cambia. Allí no existía rambla ni estructura consolidada, por lo que el Municipio encara una obra integral: construcción de calzada, nueva rambla central, cordones, desagües y recambio total del sistema de iluminación.
Es, en términos prácticos, empezar de cero en un tramo que hasta ahora operaba con limitaciones estructurales. La diferencia entre “mejorar lo existente” y “crear infraestructura” se va a notar —y también a medir— en tiempos de traslado y seguridad vial.

Más allá del asfalto: el plan político detrás
La obra se inscribe dentro del llamado Plan 1.000 Cuadras, uno de los ejes de gestión del intendente Julio Alak, que busca recuperar calles y servicios básicos en barrios periféricos.
En Los Hornos, ese plan incluye 300 nuevas calles (entre asfaltadas, con cordón cuneta y de tierra), iluminación en casi 200 arterias y la reparación de más de 17 mil luminarias. Números que, en el papel, muestran escala, pero que en la práctica todavía enfrentan el desafío de ejecución sostenida.
Impacto local: tránsito, seguridad y valor urbano
En clave local, la transformación de la avenida 60 tiene efectos directos. Por un lado, mejora la conectividad con el centro platense, reduciendo tiempos en horas pico. Por otro, ordena el tránsito en una zona donde conviven transporte público, vehículos particulares y circulación barrial intensa.
Además, la mejora del alumbrado y la infraestructura vial suele traducirse en mayor percepción de seguridad y, en paralelo, en una revalorización del entorno urbano. Un factor no menor en barrios que vienen reclamando inversiones desde hace años.
Lo que viene
El desafío ahora pasa por sostener el ritmo de obra y evitar que el avance por etapas genere nuevas zonas de congestión en los extremos aún no intervenidos. Si el plan logra continuidad, la avenida 60 podría consolidarse como uno de los ejes estructurales del oeste platense.
Pero si se frena —algo que en la obra pública local no es una rareza—, el riesgo es quedar a mitad de camino: con tramos modernizados conviviendo con sectores todavía deficitarios.


