La FEB y Suteba definen sus nuevos liderazgos en elecciones que marcan el cierre de un ciclo histórico en la conducción sindical de los maestros de la Provincia.
El mapa sindical docente de la Provincia de Buenos Aires está a punto de cambiar de mano. La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) y el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) van a las urnas para elegir nuevas conducciones, en lo que representa el fin de dos liderazgos que marcaron durante décadas la agenda educativa y paritaria en el territorio más poblado del país.
Roberto Baradel, el rostro más visible del sindicalismo docente argentino en los últimos quince años, deja la conducción de Suteba. Liliana Olivera hace lo propio en la FEB. Dos salidas que no son casualidad ni se producen en simultáneo por azar: ambas organizaciones enfrentan un escenario político y económico radicalmente distinto al que forjó a sus actuales líderes.
Baradel se va de Suteba: el fin de un símbolo
Baradel construyó su poder en las marchas frente al Obelisco, en los paros que pusieron en jaque a gobiernos de distintos signos y en una capacidad casi sin igual para instalar la agenda docente en los medios nacionales. Su figura excedió hace tiempo los límites del gremio: fue interlocutor directo de gobernadores y presidentes, y su nombre se convirtió en sinónimo de conflicto paritario en la Argentina.
Ahora Suteba define quién lo sucede en un contexto en que el ajuste fiscal del gobierno de Javier Milei pesa directamente sobre el salario docente y sobre la Provincia de Buenos Aires, que concentra más del 35% de los maestros del país. La elección interna no es solo un recambio de nombres: define qué perfil de conducción va a sentarse frente al gobierno de Axel Kicillof en las próximas paritarias.
Para La Plata y el Gran La Plata, que tienen una de las densidades docentes más altas del distrito, el resultado importa en términos concretos: quién negocie el salario, con qué estrategia y con qué capacidad de presión.
La FEB también elige: la salida de Olivera y el peso del interior
En la Federación de Educadores Bonaerenses, la salida de Liliana Olivera abre una disputa que tiene otra lógica. La FEB tiene un peso histórico fuerte en el interior provincial y en los distritos donde Suteba no tiene presencia dominante. Su nueva conducción deberá moverse en un escenario de tensión permanente con el Ejecutivo provincial por los fondos educativos, en un año donde el presupuesto bonaerense vuelve a estar bajo presión.
La Plata, como sede del poder provincial, es el territorio donde esa tensión se lee con más claridad: aquí están las escuelas que reciben a los hijos de los empleados estatales más golpeados por la inflación, y aquí se deciden las políticas educativas que afectan a toda la provincia.
Un recambio que llega en el peor momento económico
El timing no es menor. Ambas elecciones se producen cuando el poder adquisitivo docente acumula una pérdida real significativa desde 2019, y cuando el debate sobre el financiamiento educativo vuelve a tensionar la relación entre Nación y Provincia. Los nuevos líderes arrancarán con la paritaria encima y sin el capital político que da una gestión consolidada.
La pregunta que queda flotando en el ambiente sindical es si el recambio va a traer un perfil más confrontativo o si, por el contrario, las nuevas conducciones optarán por una lógica de negociación más transaccional con el gobierno provincial.
A corto plazo, el resultado de ambas elecciones va a condicionar el tono de las paritarias 2025-2026 y la relación de los gremios con el gobierno de Kicillof. Si la renovación trae figuras más combativas, la tensión en las aulas bonaerenses puede escalar. Si predomina el perfil dialoguista, la negociación podría encuadrarse antes de que el conflicto explote en las calles. En cualquier caso, el sindicalismo docente bonaerense enfrenta su momento de mayor transformación interna en más de una década.


