Lunes 3 de agosto de 2026
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Bianco cruzó a Milei por llamar «terroristas» a docentes y estudiantes: «Consulté a una IA y me dijo que eso se llama delirio persecutorio»

El ministro de Gobierno bonaerense usó la conferencia de prensa semanal para proyectar un video del Presidente, ironizar sobre las acusaciones y abrir un debate que va más allá de la salud mental de Milei: la pregunta es si hay una línea política global detrás del discurso.

Carlos Bianco llegó a la conferencia de prensa semanal de la Casa de Gobierno bonaerense con un video bajo el brazo. Lo proyectó frente a los periodistas: era la entrevista que Javier Milei le concedió a Luis Majul, donde el Presidente sostuvo que en universidades, medios de comunicación y ámbitos del Estado actúan «terroristas disfrazados de estudiantes, periodistas, profesores e investigadores».

Lo que siguió fue un cruce que combinó ironía, datos personales y una definición que el ministro atribuyó —con cuidado— no a él sino a una consulta que hizo la noche anterior.

«No me voy a referir, como hizo Villarruel, a las facultades mentales del Presidente. Pero anoche, cuando vi esto, me permití hacer una consulta a la inteligencia artificial. Le pregunté qué problema tiene una persona que ve terroristas en todos lados. Me contestó que tiene una patología que se llama delirio persecutorio. Solamente voy a decir eso», afirmó.

”Soy triplemente terrorista»

La ironía de Bianco tuvo un anclaje personal directo. El ministro es docente universitario desde hace 26 años e investigador. «Parece que todos somos terroristas. Yo soy docente universitario, investigador y fui estudiante universitario, así que soy triplemente terrorista. E imagino que también, como ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, me considera terrorista», dijo.

El ejercicio tiene un efecto político preciso: al ponerse él mismo en la lista de acusados por Milei, Bianco no solo defiende a docentes y estudiantes en abstracto. Convierte el argumento presidencial en un absurdo que se rebate solo.

«Yo soy docente universitario desde hace 26 años en una universidad pública, donde se enseñan distintas corrientes de pensamiento. Cuando uno repasa una materia completa tiene que enseñar autores liberales, estructuralistas y también marxistas. Pero al Presidente le preocupa particularmente esa cuestión. Quizás soy un terrorista y todavía no me di cuenta», remató.

El contexto: Villarruel abrió la puerta, Bianco entró con cuidado

Las declaraciones de Bianco llegaron días después de que la vicepresidenta Victoria Villarruel pusiera en duda públicamente las facultades mentales del Presidente, un episodio que derivó en un pedido de renuncia impulsado por el jefe de Gabinete Diego Santilli y profundizó la crisis interna del gobierno nacional.
Bianco se diferenció del tono de Villarruel —no habló de facultades mentales— pero llegó a una conclusión similar por un camino distinto: el de la consulta a la inteligencia artificial, que le devolvió un diagnóstico y él se encargó de leer en voz alta.

La maniobra es políticamente eficiente: le permite instalar la palabra «delirio persecutorio» sin ser quien la pronuncia en primera persona.

La preocupación que no es anecdótica

El cierre del planteo de Bianco fue el más importante y el menos citado. El ministro sostuvo que le preocupa más que esas expresiones puedan responder a una línea política internacional que a una postura personal del mandatario. «Si es solamente un berretín del Presidente es lo de menos. Me preocupa más que haya una línea mundial en este sentido», concluyó.

La referencia apunta a un fenómeno que en los últimos años se vio en varios países: discursos oficiales que califican de terroristas o subversivos a sectores académicos, periodísticos o estudiantiles como parte de una estrategia de deslegitimación. Si Milei sigue ese patrón de forma consciente o lo reproduce de manera espontánea es, para Bianco, la pregunta que más importa.

Para La Plata, sede de la UNLP y de una comunidad universitaria de más de 130.000 estudiantes, el debate no es abstracto. Que el ministro bonaerense con mayor perfil técnico —y él mismo docente universitario— salga a responder en estos términos tiene un destinatario muy concreto en la ciudad.

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