El ministro de Gobierno afirmó que los 135 jefes comunales apoyan el proyecto y cuestionó a los legisladores opositores. El problema es que incluso sumando a La Cámpora, el kicillofismo está 19 votos abajo en Diputados. Y La Cámpora ya puso precio a su acompañamiento.
Carlos Bianco salió este lunes a fogonear la reforma más complicada de la agenda legislativa del segundo semestre: la eliminación del límite de mandatos para los intendentes bonaerenses. El ministro de Gobierno fue contundente en su diagnóstico: «Yo hablo con los intendentes de todos los sectores políticos de la provincia de Buenos Aires. Todos están a favor de la reelección de intendentes».
Y cuestionó la contradicción que el Ejecutivo provincial detecta en la oposición: alcaldes opositores que quieren la reforma pero cuyos legisladores votan en contra. «Si vos ponés una limitación que no es constitucional, porque no está prevista en la Constitución la limitación de mandatos de los intendentes, nosotros la consideramos proscriptiva», sostuvo Bianco.
El argumento es político y jurídico al mismo tiempo. Pero los votos no se consiguen con argumentos.
El mapa de votos que nadie quiere ver
El primer escollo aparece dentro del propio peronismo. La Cámpora está dispuesta a sentarse a discutir las reelecciones indefinidas, pero pretende cobrar políticamente su acompañamiento. En las negociaciones internas comenzaron a aparecer como parte de la misma discusión la definición sobre un desdoblamiento de las elecciones y la cobertura de las vacantes de la Corte bonaerense, dos asuntos sensibles en la relación entre el kirchnerismo y el gobernador.
El mapa es complicado: sectores como el PRO o La Libertad Avanza declararon su rechazo rotundo, y otras bancadas, como el radicalismo o la Coalición Cívica, pidieron que el tema sea tratado como parte de una reforma electoral integral, que contemple la Boleta Única de Papel y el futuro de las PASO.
En números, si se tiene en cuenta una alianza entre Kicillof y La Cámpora, aun así ambas facciones estarían a 19 votos abajo en Diputados y 3 en el Senado. Todo esto considerando que el massismo no aportará votos positivos.
El precio que cobra La Cámpora
El kirchnerismo duro no va a dar el acompañamiento gratis. Las condiciones que plantea en las negociaciones internas son tres: una definición sobre el desdoblamiento electoral, la cobertura de las vacantes en la Suprema Corte bonaerense y —según trascendidos que circularon la semana pasada— la posibilidad de levantar la consigna «Cristina Libre» como condición de apoyo para los beneficios que los intendentes territoriales buscan.
Para Kicillof, aceptar ese paquete implicaría ceder en dos frentes donde históricamente ha resistido: la autonomía sobre el armado judicial y la distancia con el operativo kirchnerista en torno a la candidatura de Cristina. Cada voto que necesita de La Cámpora tiene un costo político que el gobernador todavía no decidió si está dispuesto a pagar.
El massismo: ni sí ni no
El massismo, que mantuvo un histórico rechazo al proyecto, esta vez colaboraría en caso de que haya suficientes voluntades para llevar el texto al recinto. Los seguidores de Sergio Massa podrían abstenerse en la votación. La estrategia conlleva la doble ventaja de no bloquear el quórum y de bajar el cálculo de la mayoría para colaborar con sus socios, en caso de que lleguen a un entendimiento.
La abstención del massismo es una señal de que el Frente Renovador no quiere pagar el costo de bloquear una reforma que beneficia a sus propios intendentes, pero tampoco quiere aparecer avalando un proyecto que históricamente rechazó. Es una posición cómoda que el massismo mantendrá mientras no haya una definición de fondo.
El proyecto y los plazos
La herramienta que usa el Ejecutivo es el proyecto de la senadora Ayelén Durán, que elimina el límite de dos mandatos consecutivos para los intendentes bonaerenses y extiende la misma lógica a los legisladores provinciales. Si bien la iniciativa todavía no consiguió tratamiento parlamentario, el Ejecutivo bonaerense pretende que la discusión avance durante este año a partir de ese texto o de alguna propuesta similar.
El Senado bonaerense llevará a cabo la próxima semana una serie de reuniones de comisiones que marcarán el retorno de la actividad parlamentaria, con la vicegobernadora Verónica Magario habilitando las convocatorias a las comisiones de Reforma Política y de Legislación General.
El martes arranca el movimiento formal. Pero el problema no es el calendario sino la aritmética.


