Lunes 28 de septiembre de 2026
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Colegios de la UNLP: más de un mes sin clases y el Gobierno insiste con salarios por debajo de la ley

La Universidad Nacional de La Plata acumula 33 días de paros en 2026. Los colegios Nacional, Liceo Víctor Mercante, Bellas Artes y la Anexa —desde maternal a primaria— sienten el impacto en el calendario y los contenidos. El Gobierno de Milei mantiene el veto a la Ley de Financiamiento Universitario y ofrece aumentos del 3% en septiembre y octubre. Los sindicatos reclaman una recomposición del 31,2%.

El conflicto universitario ya no es sólo un problema de facultades. Además, se traslada con toda su crudeza a los colegios de la UNLP, donde alumnos, familias y docentes vienen atravesando un ciclo lectivo interrumpido por paros permanentes. Según los últimos datos difundidos, la Universidad Nacional de La Plata acumula 33 días sin clases en 2026. Por lo tanto, se trata de más de un mes de actividad académica perdida en el año.

Para La Plata, el impacto es doble. La ciudad no sólo depende del salario público bonaerense, también sostiene una parte importante de su tejido social sobre el sistema universitario. En consecuencia, cada paro golpea al mismo tiempo el ingreso familiar de docentes y no docentes, y la continuidad pedagógica de miles de estudiantes.

Colegios de la UNLP: qué instituciones están afectadas

En el nivel preuniversitario, el paro alcanza a las cinco instituciones dependientes de la Universidad. Además, el corte afecta desde nivel inicial hasta secundaria:

  • Colegio Nacional Rafael Hernández.
  • Liceo Víctor Mercante.
  • Bachillerato de Bellas Artes.
  • Escuela Graduada Joaquín V. González (la Anexa): jardín maternal, jardín de infantes y primaria.

Por otro lado, los establecimientos concentran una matrícula importante de familias platenses de clase media y trabajadora. En efecto, muchos padres eligen estas escuelas por el prestigio académico y por la formación integral que ofrecen. Sin embargo, el corte constante del calendario altera la ecuación educativa y obliga a comprimir contenidos.

El calendario de paros: qué pasó en septiembre

Solo en septiembre, los colegios de la UNLP atravesaron múltiples jornadas sin clases:

  • Martes 8: paro nacional universitario.
  • Jueves 17: paro de 24 horas.
  • Lunes 21: sin actividad por el Día del Estudiante.
  • Martes 22: paro nacional docente y no docente.

Además, los gremios ya adelantaron nuevas medidas para las próximas semanas. Por lo tanto, el ciclo lectivo entra a octubre con el calendario roto y sin resolución a la vista.

Colegios de la UNLP: el impacto pedagógico

El impacto trasciende los días puntuales. En efecto, cada jornada perdida obliga a los docentes a reordenar planificaciones, comprimir temas y reprogramar evaluaciones. Además, las familias con hijos en edad escolar deben resolver dinámicas de cuidado y organización cotidiana.

Los aspectos más sensibles del problema:

  • Contenidos comprimidos: temas curriculares que se dictan en menos tiempo.
  • Calendario tensionado: evaluaciones, entregas y trabajos prácticos se reprograman.
  • Alumnos que rinden ingresos en 2027 con menos preparación efectiva.
  • Docentes que pierden ingresos por los días de paro y sostienen la actividad con salarios rezagados.

Por otro lado, la dirección de cada colegio intenta sostener la actividad en los días sin conflicto. Sin embargo, la sucesión de medidas dificulta consolidar rutinas y ritmos habituales.

La postura del Gobierno de Milei

El fondo del conflicto es económico y político. Además, arrastra un capítulo institucional de fuerte peso: la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso fue vetada por Javier Milei, ratificada nuevamente por el Congreso y luego judicializada por el Ejecutivo para no cumplirla.

Los datos que exponen los sindicatos:

  • El Ejecutivo acumula más de 300 días sin cumplir la Ley de Financiamiento Universitario.
  • La inflación acumulada entre diciembre de 2023 y julio de 2026 fue del 329%.
  • Los salarios universitarios subieron apenas 227% en el mismo período.
  • Para equipararse al IPC, los sueldos deberían aumentar 31,2%.

Sin embargo, la Subsecretaría de Políticas Universitarias del Gobierno nacional ofreció una recomposición de apenas 3% en septiembre más otro 3% en octubre. Por lo tanto, la brecha entre el reclamo gremial y la propuesta oficial se mantiene abierta y sin margen de negociación.

Desde la Casa Rosada sostienen que el ajuste sobre el sistema universitario forma parte del ordenamiento fiscal. Además, la línea oficial responsabiliza a las gestiones anteriores por el atraso salarial acumulado y descarta cualquier aumento por fuera del margen definido por Economía. En consecuencia, el conflicto tiene pocos indicios de resolución en el corto plazo.

La UNLP y su lugar en el conflicto

La UNLP se transformó en una de las universidades más activas en la respuesta al ajuste. Además, viene desplegando un plan de lucha con clases públicas, movilizaciones y adhesiones a los paros nacionales. Por otro lado, la conducción académica sostiene reuniones periódicas con gremios docentes (ADULP), no docentes (ATULP) y estudiantes (FULP) para coordinar acciones.

En efecto, la Universidad tiene motivos estructurales para sostener la presión. La UNLP concentra:

  • Más de 100.000 estudiantes.
  • 17 facultades.
  • Cinco colegios preuniversitarios.
  • Institutos y centros de investigación.
  • Miles de docentes y no docentes en su planta.

Por lo tanto, cualquier ajuste presupuestario o congelamiento salarial impacta directo sobre el tejido económico platense.

La lectura política: el conflicto como termómetro nacional

El conflicto universitario en La Plata funciona como termómetro nacional. Además, se cruza con otros focos de tensión que atraviesa la gestión Milei: causa Adorni, ruptura con el PRO, endeudamiento familiar récord, mora bancaria en niveles históricos, alimentos que empujan la inflación.

Por otro lado, el peronismo bonaerense —con Axel Kicillof al frente— viene acompañando el reclamo universitario. En efecto, la Provincia mantiene línea de apoyo a la UNLP y a las movilizaciones nacionales. Por lo tanto, el conflicto se convierte también en un elemento más del pulso político rumbo a 2027.

La foto local: familias platenses en el medio

Para las familias platenses, la ecuación es concreta. Muchos padres con hijos en el Nacional, el Liceo, Bellas Artes o la Anexa deben resolver semana a semana cómo cubrir los días sin clases. Además, buena parte de esas familias también son docentes universitarios, investigadores o trabajadores de la propia UNLP. En consecuencia, sufren el conflicto por partida doble: como trabajadores con salarios rezagados y como padres con hijos afectados en su educación.

Si el Gobierno mantiene la propuesta del 3% mensual y los gremios sostienen el reclamo del 31,2% de recomposición, el conflicto puede extenderse hasta el cierre del ciclo lectivo. Además, con la Ley de Financiamiento Universitario todavía judicializada, no hay señales de una salida institucional próxima. Para los colegios de la UNLP, el desafío será terminar el año con los contenidos dictados, aunque sea con calendarios comprimidos y rutinas alteradas. En definitiva, el conflicto expone algo más grande: la disputa por el modelo de universidad pública y por el rol del Estado en la educación. Y La Plata, otra vez, aparece en el centro de esa discusión.

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