El intendente de La Plata asumió ayer la presidencia del PJ platense con un discurso centrado en la unidad y en la construcción de un frente político que proyecte al peronismo hacia 2027.
Julio Alak volvió a conducir el Partido Justicialista de La Plata y lo hizo con una definición estratégica: impulsar un “frente patriótico bonaerense” que articule al peronismo con fuerzas aliadas del campo nacional y popular para disputar el poder en 2027 . El acto, realizado en la sede de calle 54, reunió a dirigentes provinciales, legisladores y militantes, y dejó en claro que la capital bonaerense será un escenario clave en la reorganización partidaria.
Unidad como condición
Como informara InfoPlatense, el intendente insistió en que el primer paso es ordenar la casa: “El desafío principal es construir una unidad de todo el peronismo, respetando la diversidad. Basta de peleas entre nosotros. No sobra ningún peronista”, subrayó. El mensaje apuntó a cerrar heridas internas y a recomponer tensiones que, en La Plata, se reflejan en la disputa territorial y en la necesidad de consolidar gestión.
Partido abierto y militancia territorial
Alak delineó un modelo de PJ cercano a los barrios, con militantes “con barro en los zapatos, como decía Perón”. Planteó una campaña de afiliación masiva y un partido que funcione como centro de formación política. La idea busca revitalizar la estructura local y darle protagonismo a la militancia platense en un contexto de crisis económica y social que golpea fuerte en la región.
Frente patriótico y proyección nacional
El intendente fue claro: “Queremos conformar un frente patriótico y un frente bonaerense con todos los partidos aliados que provienen del tronco nacional y popular”. La propuesta se enmarca en la estrategia de respaldar la candidatura presidencial de Axel Kicillof en 2027 y posicionar al peronismo bonaerense como motor de la oposición al gobierno libertario.
La conducción de Alak en el PJ platense aparece como ensayo de lo que podría replicarse a nivel provincial: un frente amplio que intente capitalizar el desgaste del gobierno nacional y proyectar a Kicillof como alternativa. En La Plata, el desafío será sostener la unidad y convertir al partido en un espacio de referencia política y social en medio de la crisis.






