Una encuesta nacional de QSocial Big Data realizada sobre 1.880 casos revela que cuatro de cada diez argentinos rechazan simultáneamente a Javier Milei y al kirchnerismo. Es el segmento más grande identificado en el sistema político actual, mayor que el 29% que rechaza solo al oficialismo y que el 25% que rechaza solo al peronismo K. Lucas Klobovs, director de opinión pública de la consultora, lo llama «la pecera del medio»: el mayor bloque de voto disponible, y al mismo tiempo el más huérfano.
Un electorado crítico, pesimista y sin candidato
El perfil de ese 40% desmiente la idea de una masa de ciudadanos desencantados y ajenos a la política. El 55% evalúa negativamente la situación del país; otro 35% la califica como regular a mala. Solo una porción mínima tiene una visión positiva del presente. La proyección es todavía más sombría: el 85% no se muestra optimista respecto del futuro cercano y no ve, según los propios encuestados, «luz al final del camino.»

La lectura sobre Milei dentro de ese bloque es ambivalente pero clara en sus límites. El 70% reconoce que la inflación bajó. Sin embargo, el mismo porcentaje considera que «el remedio fue demasiado costoso» porque el daño social del ajuste resultó excesivo en relación al objetivo logrado. No es negación de los resultados macroeconómicos: es un juicio político sobre el precio que pagó la mayoría para alcanzarlos.
Frente a ese diagnóstico, el 80% del bloque Ni-Ni expresa una demanda específica: un presidente con «capacidad de diálogo, de consensuar con diferentes actores y de unir.» No busca otro disruptivo ni otro confrontativo. Busca lo contrario de lo que tiene.
La trampa del voto útil
Pero esa demanda convive con una contradicción estructural que Klobovs identifica como el principal riesgo para la consolidación de un tercer espacio. El 50% de ese 40% admite que votaría a un candidato que no le convence del todo si lo percibe como competitivo para vencer a la opción que más rechaza. Es el mecanismo del «voto de góndola»: el ciudadano no elige por convicción sino por descarte, «no el alimento que más le gustaba sino lo mejorcito que encontró en la góndola.»
La consecuencia es directa: si no emerge una alternativa que se perciba capaz de ganar desde el inicio, la polarización opera como aspiradora y ese 40% termina redistribuido entre los dos polos que dice rechazar. «El peligro es que ese 40% no lo vea competitivo; si no lo ve con posibilidades reales de ganar, ni capacidad de gobernar, ni equipos sólidos, es probable que una parte importante se termine licuando en la grieta», advierte Klobovs.
La condición necesaria para que la avenida del medio se sostenga no es sólo que aparezca una figura —que podría venir del mundo político o de fuera de él— sino que esa figura logre proyectarse desde temprano como una opción que puede ganar. De lo contrario, el mismo electorado que la reclama la abandonará antes de que pueda consolidarse.
La hemorragia del PRO y la moderación de Milei
La encuesta aporta un dato que explica movimientos recientes dentro del propio oficialismo. A principios de 2026, el 89% de los identificados con el PRO aprobaba la gestión de Milei. Ese número cayó a 40 puntos. La hemorragia es masiva y tiene nombre propio: la convocatoria de Diego Santilli al gabinete y cierta «moderación en las formas» del presidente durante las últimas semanas responden directamente a la necesidad de recuperar ese caudal que se está yendo.
El dato también explica por qué el conflicto diplomático con Brasil genera malestar en sectores del propio espacio gobernante: hay una lectura interna que ve en las provocaciones permanentes de Milei un factor que acelera esa fuga de votantes moderados que el PRO histórico representaba.
Bregman amenaza al peronismo por el mismo flanco
El peronismo enfrenta su propia versión del problema. Klobovs señala que el crecimiento de la imagen de Myriam Bregman representa una amenaza directa para el caudal de Unión por la Patria: «Cuanto más crece Bregman en imagen, mayor es el riesgo para el peronismo si no logra unificarse claramente, ya que parte de su caudal terminaría yéndose hacia el Frente de Izquierda.» La lógica del voto útil funciona en ambas direcciones: así como expulsa votos hacia el polo más fuerte, también los fragmenta cuando el polo no logra consolidarse como opción creíble.
Lo que decide todo: el miedo
Si ningún tercer actor logra instalarse antes de las elecciones de 2027 con chances reales de competir, el analista es contundente sobre cómo se definirá la elección. «Todo esto se expresará en el plano emocional: qué candidato logra instalar el miedo.» Milei intentará activar el miedo al regreso del peronismo al poder. La oposición intentará activar el miedo a la reelección. El 40% que hoy rechaza a los dos quedará atrapado entre esas dos narrativas de terror.
«La avenida del medio está abierta hoy», concluye Klobovs. «Depende de que aparezca alguien capaz de habitarla antes de que la polarización la vuelva a cerrar.»


