Martes 12 de mayo de 2026
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El PRO le suelta la mano a Milei: el «Manifiesto Próximo Paso», el factor Adorni y la pelea que se traslada al territorio bonaerense

Macri firmó la decisión más drástica desde el balotaje: un comunicado que habla de «soberbia y arrogancia» y que apunta sin nombrarlo al jefe de Gabinete. Detrás del texto hay una cena fría en Olivos, una alianza electoral que en la Provincia cruje y un Santilli que corre contra reloj para sostener el armado bonaerense.

El PRO dejó atrás el rol de socio silencioso. Con un documento titulado «Manifiesto Próximo Paso» firmado por la cúpula partidaria y avalado personalmente por Mauricio Macri, el partido amarillo tomó la decisión más rupturista desde que decidió respaldar a Javier Milei en el balotaje de 2023. La frase central —«acompañar el cambio no es aplaudir todo, mucho menos aplaudir lo que está mal»— condensa un cambio de época en la relación que sostenía al oficialismo en el Congreso.

Detrás del texto hay tres ejes que se cruzan: el escándalo judicial que envuelve al jefe de Gabinete Manuel Adorni, el enfriamiento personal entre Macri y Milei tras una cena fallida en Olivos, y la pelea por el armado electoral 2027 en la Provincia de Buenos Aires, donde la convivencia amarillo-violeta directamente no termina de cerrar.

El texto que rompió el «acompañamiento crítico»

El comunicado se difundió la tarde del sábado 10 y golpeó por dos motivos: el tono y el momento. La sentencia más fuerte llegó en este pasaje: «Los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer. A los dos los vamos a enfrentar. Porque acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos, aplaudir lo que está mal.»

La cita pegó porque rompió un código tácito vigente desde noviembre de 2023: el PRO podía marcar diferencias, pero no exponerlas en un documento público con la firma del partido. El otro párrafo que circuló fue todavía más punzante: «Hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que tu vida mejore», una grieta abierta entre el discurso del superávit fiscal y la cotidianeidad de cierre de comercios, pymes que postergan inversión y salarios que no recomponen.

El factor Adorni: el nombre que no se nombra

El manifiesto no menciona a Adorni, pero todo el texto lo orbita. El jefe de Gabinete está bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito —compra de propiedades, refacciones y viajes al exterior bajo análisis—, y Milei decidió sostenerlo. Esa decisión hartó al macrismo, que veía en la salida de Guillermo Francos y el ascenso de Adorni a la jefatura un primer mensaje de cierre del Gabinete. Los amarillos creían tener acceso al gobierno. Hoy creen no tenerlo.

La frase de «pedir sacrificios que no se está dispuesto a cumplir» funciona como dardo directo a la pluma libertaria: mientras el Gobierno reclama disciplina fiscal a familias y comercios, su segunda figura aparece envuelta en una causa por gastos que no condicen con sus ingresos declarados.

Olivos, el saludo que no fue y la lectura simbólica

El otro telón de fondo es la cena en la Quinta de Olivos —el último contacto cara a cara entre Macri y Milei— donde el expresidente le bajó al jefe de Estado su preocupación por los cambios en el Gabinete. No hubo gestos posteriores: en la fiesta de la Fundación Libertad de fines de abril, ambos compartieron salón pero no se saludaron. Macri abrazó, en cambio, a Patricia Bullrich, un movimiento leído como un mensaje hacia adentro del propio PRO: hay un sector amarillo en el Gabinete (Bullrich, Sturzenegger) que sigue jugando para Milei, y otro que reclama autonomía.

El «factor Adorni», en ese cuadro, no es solo una causa judicial: es la prueba de que el círculo más íntimo de Milei dejó de escuchar al PRO. La política tiene memoria larga y Macri lleva la cuenta.

La pelea que se traslada a la Provincia: amarillos divididos, Santilli en modo bombero

Acá empieza el capítulo que más toca al territorio bonaerense y, por proximidad, a La Plata. El PRO de la Provincia de Buenos Aires está partido en dos: una pata dura que pide romper con La Libertad Avanza y otra que insiste con sostener una alianza para 2027 sin ser absorbida por los violetas.

El ministro del Interior Diego Santilli —pieza del PRO desembarcada en el gabinete libertario— protagonizó esta semana su primera reunión con la mesa del PRO bonaerense desde que asumió. El objetivo: bajar tensiones y empezar a discutir una alianza electoral para 2027 en el distrito clave del país. Pero la foto se da en el peor momento: con un manifiesto del PRO nacional que dispara contra el corazón del Gobierno.

Hay otros dos disparadores de la bronca amarilla en territorio bonaerense:

  • La negociación del endeudamiento por 3.700 millones de dólares para Axel Kicillof, que LLA leyó como un «pacto inescrupuloso» del PRO con el kirchnerismo.
  • El acuerdo oficialismo-kirchnerismo para designar a la Auditoría General de la Nación sin avisarle al PRO, en la misma sesión donde se trataba el Presupuesto 2026.

Resultado: en la Provincia, la convivencia legislativa está rota. Y la pregunta que recorren los despachos en La Plata, Mar del Plata y la Tercera Sección es cuánto más resisten los intendentes amarillos —Soledad Martínez en Vicente López, Ramón Lanús en San Isidro, Diego Valenzuela en Tres de Febrero— una sociedad que hoy ya no rinde como rindió en 2023.

El otro frente: los intendentes y la mesa platense

En La Plata, el escenario es particular. Julio Alak gobierna con sello peronista pero con una oposición fragmentada, donde el PRO local —referenciado en figuras como Darío Ganduglia y dirigentes alineados con Néstor Grindetti y María Eugenia Vidal— observa el conflicto nacional con cautela. La hipótesis que circula es clara: si Macri rompe con Milei a nivel nacional, los amarillos platenses pierden la posibilidad de jugar una boleta única opositora competitiva en 2027 frente al peronismo.

Por eso, mientras el manifiesto encendía Twitter, los teléfonos del macrismo provincial sonaban en otro tono: «frenen, todavía no es momento». La rosca interna del PRO bonaerense busca una ruptura simbólica, no una ruptura real. Por ahora.

Lectura entre líneas: qué busca Macri

El expresidente jugó esta carta con cálculo. El «Manifiesto Próximo Paso» tiene un destinatario doble: Milei, al que le marca la cancha; y el propio PRO, al que le ordena la tropa. Macri necesita demostrar que el partido sigue vivo, que tiene identidad propia y que no es un anexo de La Libertad Avanza. Esa pelea por la identidad es central en un año donde el espacio amarillo perdió referentes hacia el Gobierno (Bullrich, Sturzenegger, ahora Santilli) y necesita reconstruir musculatura territorial.

La apuesta, leída fría, es esta: ser aliado crítico y no socio servil. Sostener la dirección económica, pero capitalizar el desgaste creciente de Milei en la opinión pública, sobre todo en la franja de votantes moderados que respaldó el cambio en 2023 pero hoy mira con preocupación los números del consumo, del empleo formal y de las pymes.

Proyección

El «Manifiesto Próximo Paso» no es todavía una ruptura, pero sí el cierre de una etapa. La pregunta que se abre es cómo procesa Milei la jugada: si responde con dureza —como suele— acelerará el divorcio; si elige bajar el perfil y mantener a Adorni en silencio, ganará tiempo pero seguirá perdiendo credibilidad. La discusión de fondo se va a saldar en la Provincia, donde el armado 2027 ya no admite indefiniciones y donde el peronismo, con Kicillof a la cabeza, observa el conflicto interno opositor con una sonrisa cada vez más amplia. La próxima semana legislativa será el verdadero test: en cada votación se va a leer si el PRO acompaña, se abstiene o vota en contra. Y ahí ya no habrá manifiesto que disimule.

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