Viernes 29 de mayo de 2026
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El radicalismo bonaerense frenó en seco el rumor: «No formamos parte de ningún armado político del oficialismo provincial»

Una reunión de intendentes radicales con Kicillof en la Gobernación disparó las versiones de un acercamiento electoral. El Foro de Intendentes de la UCR salió rápido a desmentirlo con un comunicado firmado por 26 alcaldes de distintos sectores internos.

Una foto puede valer más que mil palabras. Y en política bonaerense, una reunión en Casa de Gobierno puede valer más que cualquier declaración.

Hace algunos días, Kicillof recibió en la Gobernación a intendentes que firmaron contratos de leasing a través del Banco Provincia por más de $4.019 millones para la compra de bienes de capital en sus municipios. El encuentro era institucional, no político. Pero en el mapa electoral de cara a 2027, las lecturas no esperan explicaciones.

Entre los presentes había dos intendentes radicales: Maximiliano Suescun, de Rauch, y Esteban Santoro, de General Madariaga. Eso alcanzó para que corriera el trascendido: la UCR estaría negociando un frente electoral con el peronismo kicillofista.
La respuesta no tardó.

“Identidad, historia y construcción propia»

El Foro de Intendentes bonaerenses de la UCR, que lidera Suescun, salió al cruce con un comunicado directo: «No formamos parte de ningún armado político ni de ninguna coalición impulsada por el oficialismo provincial. Tampoco somos parte del proyecto político del presidente Javier Milei».

La declaración no dejó margen para interpretaciones. Pero lo más significativo no fue el contenido, sino la firma: el pronunciamiento fue rubricado por 26 intendentes radicales de distintos sectores internos del partido. Una señal de que la unidad que el radicalismo bonaerense logró sostener hacia adentro no está dispuesta a ceder terreno hacia afuera.

Entre los firmantes figuran, por mencionar solo algunos casos, Revilla y Reino —del sector Adelante que lidera el diputado nacional Maximiliano Abad—, Lunghi, cercano al gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, y Flexas y Recoulat, del armado del ex intendente Miguel Fernández. Facciones que pocas veces coinciden en el mismo papel.

La incomodidad que generó la foto

El trascendido generó incomodidad y levantó sospechas en el partido centenario, que acababa de sellar una trabajosa unidad para evitar la interna por la conducción del Comité Provincia.

El timing era el peor posible. El radicalismo bonaerense venía de meses de tensión interna y había logrado, a duras penas, cerrar filas. Que apareciera una versión de acuerdo con Kicillof justo en ese momento podía reabrir fracturas que recién empezaban a cicatrizar.
De ahí la velocidad y el tono del comunicado: no fue una aclaración, fue un cortafuego.

La estrategia de Kicillof y sus límites

El contexto explica por qué el rumor tuvo tanta tracción. Kicillof busca desde hace tiempo seducir a sectores del radicalismo en busca de ampliar la coalición que imagina para competir en 2027, y esa pretensión de generar un esquema que exceda al PJ la expresó en sintonía con el acto que disparó las especulaciones.

El gobernador sabe que el peronismo solo no le alcanza para la elección que viene. Necesita ampliar. Y el radicalismo del interior bonaerense —con presencia territorial real, alejado del eje CABA y con intendentes que gobiernan municipios chicos con pocos recursos— es un blanco lógico para ese cortejo.

Pero los radicales también saben que son un blanco lógico. Y que aparecer demasiado cerca de Kicillof puede costarles caro en un electorado que no quiere ni peronismo ni mileísmo, y que precisamente por eso podría votar UCR.

Una tercera vía que empieza a tomar forma

Hay sectores del radicalismo que empujan la construcción de una opción alternativa al mileísmo y al peronismo que busca representar Kicillof. Uno de los que quiere encabezar esa oferta en territorio bonaerense es el intendente de General Viamonte, Franco Flexas, quien confirmó sus intenciones: «Tenemos la vocación y las ganas de cambiar la Provincia».

El comunicado del Foro, en ese sentido, no es solo una desmentida. Es también una declaración de intenciones: el radicalismo bonaerense quiere llegar a 2027 como fuerza propia, no como muleta de nadie.

El texto lo dijo sin vueltas: «El radicalismo bonaerense tiene identidad, historia y vocación de construcción propia. No creemos en los alineamientos automáticos ni en la lógica de estar con unos o con otros».

Qué puede pasar?

El escenario más probable es que Kicillof siga tanteando al radicalismo bonaerense de manera individual, municipio por municipio, con herramientas concretas como los contratos de leasing o los fondos provinciales, evitando los acuerdos formales que obliguen a los intendentes radicales a dar la cara públicamente.

Esa estrategia de seducción silenciosa puede funcionar en algunos casos. Pero la velocidad con la que el Foro reaccionó esta semana muestra que la conducción partidaria está atenta y no va a dejar pasar ninguna foto que comprometa la identidad propia del partido de cara al año que viene.

En La Plata, donde la UCR tiene presencia histórica y algunos referentes con ambiciones propias, esa tensión entre la autonomía partidaria y la necesidad de acuerdos para gobernar va a ser uno de los ejes centrales de la previa electoral.

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