Las llamas que desde comienzos de enero arden en la Patagonia argentina no son solo un desastre ambiental: también encendieron un debate público sobre respuestas institucionales, responsabilidad social y —en un giro bastante 2.0— sobre el rol de los creadores de contenido digital en temas que exceden el entretenimiento.
El fuego que desde principios de enero quema bosques, pastizales y comunidades en la Patagonia argentina no solo arrastra hectáreas. También encendió una polémica en el mundo digital cuando Gerónimo “Momo” Benavides, streamer platense con decenas de miles de seguidores, dedicó parte de uno de sus streams a opinar sobre la crisis ambiental que atraviesa el sur argentino.
“No es chiste, está ardiendo todo y muchos seguimos como si nada”, lanzó Momo en la transmisión que se viralizó en redes. “Ver el humo en el noticiero y después acá jugando… es como que no cerrás la cabeza, loco”, agregó, en un pasaje que fue compartido en X por múltiples usuarios. La contundencia de sus palabras —mezclando incredulidad, crítica y humor incisivo— rápidamente se transformó en tema de conversación más allá de su base habitual de seguidores.
Un comentario directo, sin vueltas
La frase que más circuló fue:
“No puede ser que tengamos un fuego de 15 mil hectáreas y acá nadie se entere de verdad —no en chiste— como pasa con otras cagadas del año.”
Ese tipo de expresiones, relatadas en primera persona y sin filtros, contrastan con la información oficial que describe la magnitud de los incendios en la Patagonia: según los últimos reportes, más de 15.000 hectáreas ya fueron consumidas por las llamas, principalmente en la provincia de Chubut, donde focos en zonas como Epuyén y El Hoyo siguen fuera de control pese al trabajo de brigadistas y bomberos voluntarios.
Otro pasaje citado del video fue:
“¿Y si esto nos pega más acá? ¿Por qué no nos importa hasta que explota del todo?”
Con esa pregunta retórica, Momo intentó trasladar la tragedia desde la distancia física de la Patagonia hacia una reflexión más amplia: ¿hasta qué punto hechos de gravedad ambiental y social se vuelven conversación real para audiencias masivas?
Entre el humo, la crítica y los datos duros
Mientras los comentarios del streamer circulaban por redes, el parte oficial describía un escenario preocupante: cientos de brigadistas trabajan contra el viento, la sequía y las altas temperaturas para contener el incendio, y varios focos siguen activos —incluso cuando algunas zonas ya recibieron lluvias leves—.
Momo, lejos de ofrecer soluciones técnicas, apuntó directamente a lo que percibe como una falta de atención y de prioridad mediática e institucional:
“Cuando nos pega acá en la ciudad seguro nos vamos a acordar de esto. Hoy todavía somos ‘noticia de 2 minutos’ y ya está”, sentenció.
Su crítica, en clave digital pero con eco en debates más amplios, resuena en un contexto donde la gestión del fuego y la prevención han sido temas recurrentes en la agenda pública nacional: organizaciones ambientalistas y expertos sostienen que eventos como estos se repiten con mayor severidad año tras año, en parte por condiciones climáticas extremas exacerbadas por el cambio climático y también por cuestiones institucionales como recortes presupuestarios y falta de infraestructura de combate y prevención del fuego.
De la pantalla al terreno
La reacción de Momo no quedó limitada a los comentarios del stream. Varios de sus seguidores replicaron partes del audio y el video, generando debates entre quienes celebran que figuras digitales se posicionen ante situaciones de urgencia pública y quienes critican la simplificación de problemáticas complejas.
Un segmento del público digital respondió con un meme-rifle:
“Al menos ahora el fuego sí aparece en tendencias… aunque sea por Momo”.
Otros, más críticos, señalaron que sin información técnica o verificada, este tipo de intervenciones pueden bajar la complejidad del problema en aras del impacto inmediato.
Qué está pasando en el sur
De fondo a la polémica, la realidad en el sur es dura: los incendios forestales ya consumieron miles de hectáreas, afectan bosques nativos e incluso comunidades turísticas enteras, y requieren un esfuerzo coordinado de brigadistas, bomberos voluntarios y fuerzas nacionales para ser contenidos. Aunque algunos focos fueron declarados extinguidos en ciertas áreas, el frente principal sigue activo y la temporada apenas está comenzando.
La voz de Momo Benavides podría parecer, en una primera lectura, la de un streamer más reaccionando a “otra noticia de verano”. Pero el fuerte tono crítico, las reflexiones que generó entre miles de espectadores y la pregunta que dejó flotando en el aire —¿por qué nos importa más cuando nos pega en el hombro?— lo colocan en el centro de un debate más profundo: el rol que las figuras digitales juegan hoy en la conversación pública sobre temas ambientales y sociales que antes estaban confinados al circuito tradicional de prensa, ciencia y política.


