Miércoles 22 de abril de 2026
Miércoles 22 de abril de 2026
loader-image
temperature icon 19°C

Estacionamiento medido en La Plata: el sistema dejó $3.000 millones en 2025 y vuelve al centro de la disputa política

La rendición de cuentas enviada por Julio Alak expone el peso recaudatorio del esquema. Mientras el Municipio defiende su utilidad, la oposición pide desde su eliminación hasta descuentos y beneficios.

El estacionamiento medido volvió a mostrar su verdadera dimensión: en 2025, la Municipalidad recaudó alrededor de $3.000 millones solo por el cobro de tarifas en la vía pública. El dato, incluido en la rendición de cuentas que ya analiza el Concejo Deliberante, reabre una discusión que en la ciudad nunca termina de cerrarse: ¿ordenamiento del tránsito o caja fiscal?

El número no incluye multas, que se contabilizan dentro de un paquete más amplio de sanciones municipales. Aun así, el monto alcanza para dimensionar el impacto del sistema en las finanzas locales.

Un ingreso que también financia deporte

Por ordenanza, el 5% de lo recaudado se destina al Fondo de Promoción y Desarrollo del Deporte Local. Traducido: unos $150 millones en 2025 fueron a becas y asistencia para clubes de barrio.

El resto queda como recurso de libre disponibilidad para el Ejecutivo. En un contexto de caída del consumo y presión sobre las tasas, ese flujo no es menor.

La recaudación total del Municipio

El estacionamiento medido es apenas una pieza dentro de una estructura mucho más grande. Según el expediente oficial, la Comuna recaudó en 2025 unos $253.413 millones por tasas y derechos.

Ahí aparecen los verdaderos motores fiscales:

  • Servicios Urbanos Municipales (SUM): $40.591 millones
  • Tasa de Seguridad e Higiene (TISH): $91.393 millones
  • Multas generales: $5.637 millones

En ese esquema, el estacionamiento se encuadra dentro del Derecho de Ocupación o Uso del Espacio Público, con tarifas que el Concejo fija cada año y que luego el Ejecutivo decide aplicar.

Suba de tarifas y malestar en la calle

El conflicto más reciente tiene fecha: marzo. La actualización del 100% llevó la hora a $600 en horario no pico y a $1.000 en el pico (10 a 14). Para muchos platenses, el impacto fue inmediato, sobre todo en el microcentro y zonas comerciales.

En una ciudad donde el uso del auto sigue siendo alto y el transporte público no logra absorber toda la demanda, el aumento no pasó desapercibido. Comerciantes y trabajadores que necesitan estacionar a diario son los más afectados.

La oposición pasa al ataque

El sistema, vigente desde 2009, volvió a la agenda política con propuestas que van desde retoques hasta su eliminación total.

El concejal del PRO, Nicolás Morzone, fue directo: planteó derogar el esquema y avanzar hacia estacionamiento gratuito. Según su mirada, el sistema dejó de cumplir su función original de ordenar el tránsito y hoy opera como un mecanismo recaudatorio.

Desde la UCR, Gustavo Staffolani propone una salida intermedia: descuentos del 50% para residentes y trabajadores de las zonas alcanzadas, además de beneficios temporales para turistas.

En tanto, el bloque de La Libertad Avanza, encabezado por Guillermo Bardón, puso el foco en otro punto sensible: el contrato operativo. Exigieron precisiones sobre la continuidad del convenio con la Universidad Nacional de La Plata, clave para la gestión del sistema.

Una discusión que excede la recaudación

Detrás del número hay un debate más profundo: el modelo de movilidad urbana en La Plata. El estacionamiento medido nació para ordenar el tránsito y promover la rotación vehicular, pero con el tiempo quedó atrapado entre la necesidad de recaudar y las limitaciones estructurales de la ciudad.

En barrios donde el sistema se expandió, crece la tensión entre vecinos, comerciantes y el Municipio. Y con tarifas en alza, la discusión deja de ser técnica para convertirse en política.

Lo que viene

Con la rendición de cuentas en análisis y proyectos ya ingresados en el Concejo, el estacionamiento medido promete seguir en agenda. Difícil que haya cambios de fondo en el corto plazo, pero sí ajustes o concesiones que busquen bajar el nivel de conflicto.

El problema de fondo —cómo moverse en una ciudad cada vez más congestionada— sigue sin una respuesta clara. Y mientras tanto, el parquímetro no descansa.

Scroll al inicio